Oye, ¿habéis oído hablar de Disidente?
Desde hace unas semanas, estoy recibiendo bombardeo mediático turbohype sobre el sitio este.
Es un restaurante nuevo, muy céntrico (Conde Salvatierra). Lo ha abierto, junto con otros socios, Juan Llorca.
¿Y quién es Juan Llorca?
Pues, por lo visto, Juan es un reconocido influencer que va muy a tope con la comida saludable, y lleva muchos años siendo cocinero en escuelas Motessori, y quiere que todo el mundo coma más sano. No se le puede poner una pega a eso.
En la mayoría de publicaciones que me llegan leo que este restaurante es un vegetariano que pretende revolucionar la comida saludable.
Es verdad que, hace unos años, Valencia andaba escasa de vegetarianos con rollo.
Teníamos el Tastaolletes y dos más, pero claro, ahora, en una ciudad donde tienes Casa Viva, Mestiza, Oslo, Khambu, Les Maduixes, Lo de Ponxe, Guakame, Begin…
Joder, ya no es tan fácil “revolucionar la comida saludable”. La comida saludable lleva un meneo de puta madre desde hace tiempo.
(Aunque tampoco hay que confundir siempre lo vegetariano con lo saludable, ojo. Vegetariano quiere decir que no lleva carne, y saludable, que se puede saludar).
De todas formas tengo mucha curiosidad por la premisa, y quiero echar un ojo a ver.
Gran Vía. Exterior noche.

Hacen varios turnos. Cuando entramos, el restaurante está lleno, y hay gente esperando en la barra. Parece una coctelería animada de esas de Sexo en Nueva York.
Nosotros esperamos unos minutos hasta que nuestra mesa queda libre y pasamos. El local es bonito, colorido y modernete, con plantitas por la parte del techo, y frases iluminadas por las paredes.

Uno de los camareros se parece a cousin, de The Bear, y tengo ganas de ponerme detrás suyo y gritar “behind”, pero temo que me caiga una hostia.
En un primer vistazo a la carta, me parece que los precios van a estar por encima de lo normal.
No pasa nada, tal vez esté justificado. Pero a priori, los nachos a 14 pavos, el hummus, también, y una ensalada de patata, mozzarella y uva, a 16, me invita a tener cuidadito sesuarl.

Pedimos agua, una botella de vino, y una limonada de 5 pavos, que me recuerda a la escena de Pulp Fiction, cuando Uma Thurman pide el batido de 5 dólares, y John Travolta flipa, y le dice…¿Un batido de 5 dólares? ¿Con leche y helado?

Bueno, empezamos con el hummus de 14 pavos.
Lleva unas setitas salteadas por encima, y una yema de huevo.
Según la carta, lleva salsa tarator, que debe ser esa pintadita blanca de ahí, y aceite de trufa.
Rompemos la yema, cortamos las setas y lo revolvemos todo. Por una parte bien, porque así pillas de todo, por otra parte, la salsa tarator se mezcla, y ya jamás sabré lo que lleva.
No le pillo el aceite de trufa.
Está bueno, es diferente. Creo que lleva algo de ajito frito por alguna parte.
Predomina el garbanzo, no sabe mucho a tahine ni a limón. Es muy fluido, la yema lo ha dejado bastante líquido. Menos potente que el de Kukla.
Lo sirven con unos trocitos de focaccia, que se acaban mucho, mucho antes que el hummus.


Después, el megamix divergente, que son varios cuencos y varias cositas.
Untable de alubias pochas, tomate seco y pimentón, untable de coliflor asada, anacardo y ras al hanout, verduras de raíz asadas, mazorca a la brasa con mayonesa de lima y queso plant based, y ensalada de cherry y aceitunas kalamata.

Bueno, bien, juguetón como entrante, porque así pruebas varias cosas.
El de alubias pochas con tomate seco sabe a tomate seco, y el de coliflor, sabe a algo suave indeterminado.
Luego tienes por ahí un cuenquete con patata violeta y patata baby; el pan está bueno; las mazorcas, pues son mazorcas; el queso plant based no me dice mucho tampoco…
Tengo la sensación que en este plato hay como demasiadas cosas con nombres muy largos, para lo que luego es.
En la comida, como en la vida, los apellidos sirven para dar alcurnia, pero no necesariamente sabor.
La ensalada de olivas kalamata con tomate cherry es un cuenco con cinco olivas y cuatro tomates con aceite y orégano.
Bueno.
Picamos un poco de todo. Está bien para compartir.
Seguimos con el Thai Wok de no longaniza.
Arroz salteado, con pasas, anacardos, huevo, y aromatizado con limón y canela.
Lleva también unas hojas de lima kaffir (de nuevo el apellido), cilantro, y la no longaniza. Esto entiendo que será alguna movida de carne vegana, tipo soja texturizada con algo, no sé, magia, Expecto patronus de longaniza. Algo así.
Está rico, aunque es particular. Es un arroz que sabe a canela, lima y pasas.
Tiene un algo dulce-salado, que o te gusta o no te gusta. Está sueltecito.
Creo que la no longaniza debería tener más protagonismo. está desmigada en micro trozos que cuesta bastante apreciar. Necesitaría tronchos más potentes para pillarle el sabor.

Después los tacos.
Hay cuatro por ración, dos de “no chorizo” y dos de “no cerdo” mechado a la coreana. Muy visuales.
Los de no chorizo llevan lechuga romana, salsa de aguacate, mayo chipotle, cebolla roja con zumaque y cilantro. No pican, son bastante suaves.
Los otros llevan bok choi, que digo yo que será el primo del pak choi, sriracha, kimchi y mayo soja. Estos últimos tienen más rollo, hay más substance, sin duda. Te los recomendaría.

Tenemos un poco más de hambre, así que avisamos a la camarera.
— Perdona, ¿nos dejas la carta?
— La cocina está cerrada. Cierra a las 11.
— Hombre, pero teníamos la reserva a las 10:15, y nos habéis sentado a y 25.
Encogida de hombros.
— ¿Postre?
— Pues postre.
Pedimos la cremosa tarta de queso con manzana y romero.
No es cremosa en absoluto.
Es cierto que sabe a naranja y romero.
Es cierto que no se pasa de dulce, pero la textura es completamente terrosa.
Durante un momento dudamos que fuera real queso, y pensamos que sería un queso de estos veganos de anacardo, o algo así.
No sé. No estaba especialmente nada.

En cambio, tienen una opción que me parece muy guay que es”la fruta que nadie quiere” a 0 euros. Pides fruta de la que han desechado los agricultores, de esa que van a tirar, y te la sacan gratis.
Iniciativa molona. A nosotros nos tocaron unas mandarinas.

¿La cuenta? 91,25 entre cuatro personas. A casi 23 cada uno.

A ver, no está mal.
Es lo que te digo, este sitio hace unos años hubiera sido un locurote, pero la verdad es que hoy, más allá de la decoración, no es muy distinto de Copenhaguen o Casa Viva.
Yo a favor siempre de comer más sano, cómo no. Con lo que salgo a cenar, agradezco este tipo de restaurantes con toda mi alma.
Pero bueno, el precio no es súper competitivo y hay otras ofertas parecidas que me gustan más. No creo que sea una cosa tan revolucionaria. Creo que es un vegetariano súper instagrameable que está en el centro, y ya está.
Okey para Disidente.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (3)
Xelon
Gracias por la review, echo en falta tu lírica absurda y el humor ácido, gracias de nuevo.
L
Yo creo que se da el okey gracias a que no supera el precio….pero os quedasteis con hambre y no pudisteis pedir mas…asi que para quedarse satisfecho no cumplirían las premisas para tener el okey.
Joaquina
Muy bien la comida, sana y sabrosa.
Labebida cara.