Xics, La Tastaolletes lleva teniendo el monopolio de la comida vegetariana en el Carmen desde que yo tengo uso de razón.
Hay más sitios, pero la opinión general es que si tienes un hondo penar, piensa en mí, y si quieres un vegetariano en el Carmen, te vas a La Tastaolletes. Eso es así, completo axioma.
Llegamos a mediodía, lo tienen hasta arriba. Dentro hay dos camareras y alguien que ha salido de cocina a ayudar. Percibo tensión en el ambiente, van arriba y abajo como si aquello fueran las urgencias de un hospital americano. Nos sentamos en la terraza.

La carta está impresa en la pared, ha cambiado. Bueno, hace mucho que no vengo, pero ahora tienen tapas, wraps, budabowls (¿?), principales y postres. Veo también que las bravas valen casi 9 pavos, y los Buda Bowls, 14. Vamos a ver a dónde nos lleva esto. Botella de verdejo, agua, y empezamos.

A pesar de toda la gente que hay, los entrantes llegan bastante rápido. Pedimos los rollitos vietnamitas con salsa satay.
Visualmente maravillosos, y… oh… están de puta madre.
Están envueltos en esa especie de obleas de arroz gomosas y transparentes. Por dentro llevan de todo. Hay aguacate, tofu, fideos, mango, jengibre, zanahoria, lechugas, pepino, nietos de toreros disfrazados de ciclistas, ediles socialistas, putones verbeneros, peluqueros de esos que se llaman estilistas, cada bocado es tremenda party de texturas y sabores.
Blandito, dulce, salado, crujiente, lo tiene todo. Cógelos con la mano, porque si no, estás perdido.
La salsa satay, efectivamente tiene un punto cacahuetoso, y algo de coco. Al fondo te deja un toquesito picante muy molón. De los entrantes más carismáticos y conseguidos que he probado en un vegetariano. A tope con ellos, no los ignores.

Los siguientes platos costaron un poquito más de sacar, pero era entendible, porque de verdad que aquello parecía la boda de Lolita. Por suerte teníamos el vino fresquito, y copa a copa se pasan los ratos más a gusto.
Finalmente, la camarera aparece con la cara de quien acaba de terminar una maratón. Tres personas, tres principales. La hamburguesa, la musaka, y un wrap de no-pollo.
Voy de menos a más. El wrap es sin duda contundente, y tiene el tamaño de un kebab adulto. El no-pollo, supongo que será heura, y tiene una textura bastante conseguida, un poco más blandurri.
El tema es que creo que le falta punch. No sé, igual algún picante, o un sabor más… Tal vez es que uno está acostumbrado al sabor de los kebabs de carne, que saben potentísimos, y este es como mucho más educado, ¿sabes? Por favor, gracias, te deja pasar, te coge las bolsas. Lleva también lechuga, tomate, y una salsina de yogur, que te completa un poco la experiencia. Te va a llenar, pero a mí me faltó power.

La hamburguesa Beyond es fácil que la hayas probado en otros sitios, la tienen en muchos restaurantes, incluso no vegetarianos. Es como el iPhone de las hamburgesas vegetarianas. No sé lo que lleva, no sé cómo lo hacen, igual que no sé por qué vuela un avión, pero oye, no es que dé el pego, es que está mejor que muchas de carne.
La sirven con el acompañamiento canónico de cualquier burger, lechuga, tomate, cheddar vegano, cebolla y pepinillos. Si has ido a parar a La Tastaolletes porque tu pareja es vegetal lover, o estás ahí por compromiso, me da igual, si por lo que sea has ido obligado, pídete una de estas y engaña a tu cerebro. Al lado, ponen tres o cuatro patatas, pero cada una es como una tabla de paddle surf.

Y luego, para mí, la cima de la evolución, que es la musaka.
Está realmente buena, pero vale 16 pavos. Que sí, que producto de proximidad, que mercado, kilómetro cero, todo orgánico, olrait… pero ya verás tú el cuadradito que ponen.
Hay capas de berenjena y de patata. Por el centro debe de haber algo de soja texturizada con tomate, y hay un final dulce… ¿zanahoria? No lo sé, sabe mucho a verdurita rica, a guiso. Echo en falta el agrio ese del queso feta, pero la verdad es que entra facilísimo.

Ya no queda vino, pero veo un par de postres que me llaman la atención, me los tomaré con el café. ¿Cheesecake de yogur de soja? ¿Bol de açai? No. Voy a por el tiramisú de algarroba.
Oh, bordes regulares, claramente ha sido cortado de un tiramisú mayor. Está hecho con leche de almendras, y sabe a caramelo, y a café. ¿Llevará amaretto? Cacao en polvo, almendras, bizcochito, todo cremoso, me mola.

La gente se va marchando, las camareras se relajan, y nos ofrecen unas mistelas por el retraso que ha habido con los principales. Un detalle.
Bueno, ¿quieres una opinión? No es OBSCENAMENTE caro, pero sí que se te puede ir un poquito.
Hay algunos platos que tal. La musaka, 16 pavos; el shawarma, casi 13; las bravas 8,50. Pero claro, también es verdad que el vino a 12 está de puta madre, y los rollitos vietnamitas a 9 son una maravilla.
Salimos a 72,60 entre 3. 24 y pico por persona.
La carta también es un poco rara, mucho bowl, mucho kebab, parece un poco street food, pero no hay guisitos, no hay cuchara…
Está bueno, pero se me queda en un moderado Okey.
Supongo que seguirá siendo el vegetariano de El Carmen muchos años más. Yo seguramente vuelva.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Jjko
Vas a sitios muy meeee…., y bueno, no te enteras muy bien de la jugada, respect