Lunes por la mañana. Una amiga está de vuelta de un exilio de varios años en Mallorca y vamos a quedar a cenar para puesta al día. Tener un blog de cenas, como los poderes de Spiderman, conlleva una gran responsabilidad, y no puedo sugerir cualquier sitio batallero.
– Conozco un lugar donde hacen las mejores albóndigas a este lado del Turia. Ahora llamo, reservo y…
– Ah, ¿no te lo había dicho? Mi chico y yo somos vegetarianos.
Gota de sudor, estridencia de violines, palmada de pelo. ¿Dónde mierdas voy yo, un lunes, que no está abierto ni Viveros, con dos vegetarianos? Calma, hay una opción obvia, y esa es el restaurante Copenhagen, en Ruzafa.

Copenhagen, Oslo y Malmö. Alguien creyó que unos restaurantes vegetarianos que se llamaran como ciudades europeas con alta tasa de suicidio era buena idea, y la verdad que no le faltaba razón. Malmö cerró, tal vez porque la oferta era muy similar a la del Copenhagen y además estaban muy cerca, pero los otros dos chutan que no veas. De hecho, ayer era lunes y casi nos quedamos sin sitio. Pero a lo que voy.

Sitio grande, blanco, madera clarita, decoración cuidada. Nada más entrar huele bien. Un camarero amable nos apaña una mesa de dos aunque somos tres. Otro camarero nos deja las cartas y nos toma nota de las bebidas.
Siempre me ha fascinado la capacidad vegetariana de suplir las cosas cárnicas con imaginación. Hay restaurantes en los que encuentras hamburguesas, kebabs, y hasta sobrasadas en las que hay cero sufrimiento animal. Ni siquiera han abofeteado a una cabra.

Ejemplo de esto es que lo primero que pedimos nosotros fueron unas fake gambas al ajillo y un foie. Al foie lo llaman «Faux gras», y está hecho con unas sustancias mágicas que los no vegetarianos llamamos «movidas». Todo son combinaciones de harinas, legumbres y proteínas que emulsionan y devienen en texturas la mar de funkys. En este caso, creo que el foie está hecho con algo de lentejas. Vienen 4 cubos, con unos triangulitos de pan de pita, y un polvo de kikos y aceituna negra. La mar de bien, la textura es muy parecida y está bastante rico.

Las gambas me fockaron la mente. Osea, lo tenían todo, la forma, la textura, las rayitas rosas… Si no te dicen que no son gambas de verdad, te lo crees de calle. Sí que es cierto que el sabor es mucho más sutil, pero claro, como son al ajillo, el aceite con la guindilla y tal es lo que predomina.
Luego llegó la ensalada de seta Eryngii macerada. Nano, aquello parecía un boletus, yo creo que los nombres de las setas se los inventan. La ensalada era muy interesante, lascas de parmesano, rúcula, tomate seco y un fondo de pesto de remolacha con aceite de trufa. La remolacha le da un dulzor que parece que sea una vinagreta como de frutos rojos. La seta, en trozos muy generosos y con el sabor de la trufa, que trufa + seta siempre es win. Muy guay también.

Luego, yo estaba esperando como Penélope en la estación a la brocheta de corazones de alcachofa con seitán, y he de decir que ahí mi ánimo pinchó un poquito. El seitán superaba por mucho en cantidad y volumen a los corazones de alcachofa, realmente era una brocheta de seitán con alcachofa y no de alcachofa con seitán. Puede parecer que no hay importancia en eso, pero oye, no es lo mismo llegar a la meta con dos bolas negras, que que te la meta un negro con dos bolas. A mí me dejó bluf.
El seitán, según Vero, que es la Gordon Ramsey de lo vegetariano, es gluten, proteína de harina. Tú lo sazonas y le haces movidas, y te queda una masa que puedes freir, rebozar y guisar a tu albedrío. Las brochetas venían con una salsa tártara y una reducción de teriyaki. para ser justo, estaba bueno, pero el bajo porcentaje de alcachofa hirió mi frágil ilusión.

Y para terminar, rematamos con unas quesadillas de seitán, one more time, con verduras de temporada y salsa romescu. Vienen unas pitas de pan libanés, con un quesete que parece cheddar, y un verduraje dentro en el que predomina el pimiento rojo. Por cierto, el romescu no parece romescu, parece una salsa de pimiento rojo. Se deja comer bastante fáchile.

No quisimos postre porque ya tal, y también es cierto que pedimos una croqueta de setas y avellanas que no llegó jamás, pero aplástate ahí que ahora viene lo bueno.
¿A cuánto dices que salimos? 5 platos, dos aguas, copa de vino.
Nos llega la cuenta y no salimos ni a 50 pavos, nano.

Ahí me descolocó un poco. Tocábamos a 16 pavos y medio. Uno de los sitios más baratos en los que he estado, el ambiente es muy chulo y la comida tiene I+D. Puesss…hostia ¿qué hacemos? Es verdad que no tiene ningún plato que sea Golden okey, pero claro, por otra parte… Es que tiene todo lo demás. Además me quedé con la sensación de que podía haber probado muchas más cosas.
Mira, no vamos a discutir, a tope de okey y a volar. No es fácil montar un sitio vegetariano tan juguetón, y si estaba lleno un lunes por algo será también. A mí me moló mucho.
Goza de amplio aparcamiento, malandrines.
Comment (1)
Sara fita quilis
ESPECTACULAR!!!!
🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩