Xics, hay cosas que hacen mucha falta.
Cosas como la Sanidad Pública en Estados Unidos, o que alguien le dijera a la gente que se hace cortinilla «no te la hagas, se va a notar el doble».
Pero no me refiero a eso.
Yo hablo de restaurantes en Patraix.
El Observatorio y El Astrónomo son de puta madre, sí, pero llevan tirando del carro demasiado tiempo, y la liga no es divertida si solo hay un equipo.
Pero de repente… Han pasado cositas. Como un rebollón tras la lluvia, ha aparecido, en el local donde estaba la Pizzería Vesubio, el Petraher.

Petraher era el nombre que Jaume I le puso a Patraix cuando les compartió la cuenta de Netflix o no sé qué. No me importa. Lo que me importa es que hay alguien nativo de Patraix, al que le flipa su barrio, y ha venido a eso, a hacer barrio. Llevan abiertos no llega a un mes, y el local es gigante. La terraza ya es tocha, pero el interior es como una U, donde caben ampliamente todos los que hicieron de orco en el Señor de los Anillos.
— Hola. ¿Habés venido alguna vez?
— No, es la primera.
— ¿Y cómo nos habéis conocido?
— Esta mañana, Meredith, mi croqueta asistente personal, me ha avisado de que se había disparado una alarma en la sala de control. En la planta 32 del edificio acristalado en forma de alcachofa en el que vivo, tengo una habitación en la que monitorizamos todos los restaurantes de Valencia. Ayer detectaron en el sector C, lo que se llama una «anomalía de zona», que es cuando un restaurante nuevo abre en una zona irregular, como Campanar, La Zaidia, Benicalap o Patraix. Y me he dicho…
— Jaja, ya… Lo típico. Pasad por aquí.

El primer vistazo a la carta ya indica que ahí está pasando algo. Berenjena a la brasa con reducción de vino y queso de cabra, carillera con curry y cacahuetes, corvina con ajoblanco, ensaladilla escabechada… Oh. Tienes mi atención.

Empezamos con vino, agua, cervezas, la ensalada de brócoli y el ajoarriero.
Pedimos dos por probarlas, porque las raciones son pequeñas, son cuenquitos.
La de brócoli viene con salmón ahumado y salsa de cacahuete. Los arbolitos de brócoli están medio crocantes, pero vienen bañaditos en salsa. También te vas a encontrar edamames. Es una forma de creerte que estás comiendo verdura, cuando en realidad te estás poniendo fino. El sabor es muy interesante, hay un contraste salmón-cacahuete muy inusual.

El ajoarriero está de puta madre. Lo está porque se nota el pescado, que es una cosa que les suele faltar a los ajoarrieros, que saben mucho a patata y a aceite, pero no tienen presencia de bacalao. Este además, trae a modo de cucharillas o saladitos, unas cortezas de piel de bacalao.

Además, viene con un huevo frito por encima, lo que siempre potencia el efecto HMC,»Hazlo Más Cerdo», que tanto nos gusta.
¿Cómo se mejora cualquier cosa de la vida? Haciéndolo más cerrrrdo, siempre. Cuando rompes el huevo, aquello, que ya es untable de por sí, se vuelve incluso más untable y más meloso. Ajoarriero muy a tener en cuenta, dale un tiento. Muy sabroso.
También trajeron una cosa que se está poniendo de moda, que son las tortillas vagas. No tiene mucho misterio, es como una tortilla francesa okupada. Es una base de huevo batido, con lo que le quieras poner encima, pero sin cerrar ni voltear. En este caso, chorizo ibérico, piparras no picantes, mayonesa de kimchi y cebolla encurtida. Muy rico y muy fácil, pero sin más. Para fans de la tortilla.

Seguimos con las gyozas de embutido de requena. Esto ya es otra liga, esto mola mucho. El relleno es blanc i negre, creo. Noté mucho la morcilla, que además, no te lo pierdas, es de las que pican un poquito. Lleva un poco de soja por encima, y los puntitos de salsa que ves, son de coco y curry. La verdad es un puntazo de plato, pero hay que estudiarlo un poquito, porque la pasta de la gyoza, en los bordes, se queda seca. Es muy guay, pero lo será mucho más.

Los canelones son, ante todo, generosos. Dos pedazo de oleoductos de gas rusos, rellenos de una carne mechada, y cubiertos a tope de topor de una salsa trufada. Contundentes, con virutitas de jamón por encima. Denso, masticable, carnoso, todo guay. Te lo saca tu abuela en Navidad y dices… Venga, para adentro.

Para terminar, pedimos unas cocas y unos baos.
Las cocas son de queso comté y sobrasada. Están muy okey, saben un poco a S’alat. Tienen ese olorcito a pan recién hecho, con grasita fundida de embutido. El queso lo cubre todo, y la sobrasada son pequeños gurruñitos que te encuentras en cada mordisco, como si fuera sal gruesa en un solomillo. Saboriza sin saturar.

En cuanto a los baos, mira, pues lo de siempre, el relleno guay, pero es que a mí, el pan de bao, me parece una cagada como un piano. Antes, mira lo que te digo, le metes un mollete, una tosta, un hojaldre, lo que te salga del nabo. Pero, nano, no me metas el pan industrial este que lo tiene todo el mundo, y que sabe a brioche de cumpleaños de cuando teníamos 7 años, porque eso desgracia el relleno que le metas. Basta ya de baos, respetemos los rellenos. Respect the filling.
Bueno. Por dentro llevaba panceta, cacahuete y pepinillo, así asiático, bien. Le faltaba un poco de punch.

¿Postres o qué? Dos. El donut y la torrija.
El donut es una guarrada deliciosa, rellena de crema, y con Filipinos desmenuzados por encima. Seguramente es lo que tu nutricionista te recomendaría si estuviera loco.

La torrija es de las babosinas, con helado de leche merengada, y una tierra de galleta. Muy rica. Es algo más común, pero la verdad es que está muy bien hecha, con su caramelito por encima que cruje, su centro casi líquido… Todo en su sitio.

Nos sacan la cuenta. Nos hemos permitido dos boteglias de ribera y copas de vino sueltas y tal.
Veamos el precio del Petraher…135,80€.

Estamos hablando de 20 pavos (no llega) por persona.
En Patraix.
Este sitio está destinado a petarlo lo más grande. El único problema que le veo es el espacio, porque es enorme. Y una de dos… o hay un ejército de camareros y cocineros militares adiestrados en el Mossad, que funcionan cada noche como un tiro, o colapsas cada vez que lo tengas lleno. Yo les deseo la máxima suerte.
Por ahora están empezando, y creo que deberíais pasar a verlo, porque apunta a rookie.
Okey Alto para Petraher.
Goza de amplio aparcamiento.
ACTUALIZACIÓN [01/01/2023]: Tras volver varias veces, decidimos que el Petraher asciende a Tope de Okey por méritos propios.
Comments (13)
Ariadna Iribarren Liendo
Felicitaciones 🍾
Felicidades a todo el Equipo especial al de Cocina
Ester
Nosotros estuvimos el sábado y todo estaba delicioso comimos unas bravas ,el torrezno unas berenjenas y una tortilla al revés que nos quito el sentido calidad precio genial que tengáis mucha suerte
👏👏👌🤗
Ana
Ya hemos ido varias veces, el sitio es perfecto, deco genial, pero….es aún ,muy muy lento. Entre plato y plato, pasa demasiado tiempo. Supongo que será por falta de «rodaje». Espero que sea cuestión de tiempo. Daremos un margen para volver.
MIGUEL
El sitio está muy bien y es de ok alto. Pero el sitio es muy grande y el servicio es excesivamente lento, al menos la dos veces que he estado y eso lastra bastante porque ya da pereza. Imagino que mejorarán este aspecto porque la comida está muy buena la verdad y molan este tipo de locales en el barrio.
Santiago
Simplemente la cocina excelente
Servicio Excelente
El precio muy Comedido tirando a muy bueno,
Creo que esta todo dicho.
Pepe
Muy bueno todo. Calidad/precio acojonante. Estuvimos un miércoles. Había gente, pero no estaba lleno. Servicio atento, la comida salió rápida, y bien escalonada. Un diez!
Fernando
Nano, me levanto ahora de la mesa. Mantienen el nivel de okeyor a tope de power, pero tienes que volver porque renuevan la carta a menudo. Queríamos replicar tu menú. No ha podido ser, pero la hemos gozado espectacularmente en un arranque de serendipia. O sepiazo, o sepiadita….
Marta T. Pérez
Una maravilla calidad-precio, servicio estupendo y local acogedor. Para repetir.
Emilia
Fuimos cuatro personas a cenar el sábado 1 de abril. Todo lleno y los camareros desbordados. La cerveza de barril sin temperatura, ni presión fue devuelta y vuelta a traer igual. Tardaron en venir a la mesa a tomar comanda. Solo consiguieron traer 3 platos fáciles (ajoarriero, ensaladilla y bravas) tardando bastante en empezar a servir. Solo el ajoarriero se puede salvar un poco los demás para nada puede decirse que sean unos platos acertados. A fin de poder comer algo mientras, pedimos pan que nunca llegaba y Me parece carísimo el pan: 4 rebanadas 2 euros. ¡A medio euro la rebanada “nano”! La berenjena Nunca llegó! Las costillas a baja temperatura finalmente y en tiempo de descuento llegaron y la grasa estaba por todas partes. Desde las 21:15h a las 23:30h… pasamos por un calvario que No voy a repetir! Seguro que eso es un a tope de Ok??? Para mí es un a tope de huir!!
Emilia
Mi comentario sobre Restaurante Petraher es reciente del 1 de abril de 2023 y ponéis de fecha 13 de noviembre de 2022, por favor cambiad esa fecha que no corresponde. Gracias
vicente
Han de cambiar la forma de reservar, es complicada y nos dejaron sin cenar por no haberlo hecho bien. Un poco de empatía que queríamos probarlo. Un poco sobraditos los vi
vicente
Tiene razón Emilia no se cambia l fecha del comentario. Es de final de mayo……..
Fernando
Hemos venido un sábado a comer, sin reserva, y la atención maravillosa.
La ensaladilla es un espectáculo, al igual que el ajoarriero. Muy recomendables las costillas en baja temperatura.
Para recomendar. De lo mejor que hemos probado