Xics, anoche cené en el Vị Việt.
Sé lo que estáis pensando: «Tipo, ¿qué te lleva a adentrarte en un local de la calle Pelayo en plenas putisimas Fallas?»
Pues lo de siempre, hambre, curiosidad, y que era una recomendación de Nanay.
Hace unas semanas, leí en la Guía Hedonista una entrevista a Nanay que decía que cuando no estaba cocinando le molaba ir a ese sitio. Esa mujer ha cocinado en El Garatge y en el Punk-o Punk-o, y eso, para mí, es como haber estado en el Bayern de Munich y en Los Vengadores. Así que recojo ese guante y vamos a ver qué pasa con el sitio este.
La calle Pelayo en Fallas parece un apocalipsis zombi durante una guerra. La gente se choca, el aire está saturado del humo de los puestos de churros, y la música de las charangas se mezcla, creando un extraño mix entre «a que te toco el chichimorris» y Bizarrap.
Un petardo explota cada cuatro segundos y a la gente le encanta el olor a Napalm por las mañanas. Todo es bastante caótico.
Aún así, sorteando varios blusones, conseguimos llegar hasta la puerta, que tiene un neón rojo bastante molón, bastante puticlubesco.

Dentro, el espacio está desde luego bien aprovechado.
La gente está sentada tan cerca entre sí que parece el metro en una porno japonesa. Por cierto, la cena de hoy es especialmente emocionante, porque he conseguido traer a una amiga que fue criada por unos perros salvajes en la Eliana y no conoce la civilización. Es como Jodie Foster en Nell, y temo que todos estos estímulos la saturen y no quiera venir más veces. Vamos a ver cómo lo aguanta.
A nivel decoración es bastante sobrio, hay un neón en la pared, algunas fotos y lámparas colgando, pero no es uno de esos vietnamitas que parecen la selva y están llenos de plantas, tucanes y monos. Classy move.

La carta está en QR. Mientras la escaneo, les echo un vistazo a los camareros. Obviamente no hemos venido en el mejor día. Van de un lado a otro a toda velocidad, intentando que no se les caigan las cosas y esquivando a gente que intenta ir al baño.
Excepto la sopa pho, todos los platos tienen nombres que te van a dar igual (y a mí más), en plan goi cuon tom thit, y cari tom xoai, así que los voy a llamar de otra manera más asequible.
Rollitos de cosas. Pedimos unos de cerdo con gambas y otro de salmón con aguacate.
Los de cerdo con gambas están envueltos en esta oblea de arroz así un poco elástica. Llevan cebolla frita por encima y una salsa hoisin con cacahuetes enteros para sucar. Están muy yeah, la gamba y el cerdo me funcionan juntos. Es bastante primavera, bastante herbal.

Los de salmón van fritos. Llevan, además del salmón (fresco, no ahumado) y el aguacate, algún tipo de mayonesa picante, o algo así, que les da una cremosidad muy chula. Estos vienen con soja de toda la vida. Sucas y comes. Es un sabor más común, pero muy rico. Dos por ración.

Seguimos con la sopa pho. Esto es un clásico vietnamita que, por cierto, hacen muy bueno en el Saigón Delice. Una sopa de ternera, con fideos de arroz y mogollón de hierbas.
Tiene el mismo puntito de anís, pero nada que ver con la otra, que es un Golden Okey. Esta está guay así para un aquí te pillo aquí te mato, muy rica, muy sabrosa, pero sin toda la enjundia.
En la mesa tenemos palillos y una cuchara por cabeza, así que es un plato difícil de compartir. El caldo está cocido entre 10 y 12 horas, pero es clarito, no tiene la densidad de un ramen, por ejemplo. También vas a pillar brotes de soja, y cebolleta china.

Mi amiga se está comportando, y excepto un momento, en el que ha empezado a lanzarles sus heces a unos falleros, todo está yendo bastante bien. Sigamos.
Curry de gambas, de gamba buena, con su colita a medio pelar. Aborrezco muy fuerte los que llevan micro gambas de estas transparentes.
Este curry sabe a pimiento, y a leche de coco. El arroz lleva de nuevo los trocitos de cebolla frita, que se pierden rápidamente porque lo vuelco a tope sobre el curry.
Es el más contundente de los platos, y de no ser porque no tenemos ningún sitio sobre el que dejar las pieles de la gamba, habría sido perfecto. Tampoco va cargado de cilantro, es bastante sutil, y algo picante.

Arroz con pollo y huevo. Es algo que está a medio camino entre el bibimbap coreano y un arroz con setas. Es un arroz jugoso, servido en una cazuela de barro. Tienes que romper y remover.
Por lo demás, tiene ese sabor asiático a pollo, que te sonará de los arroces fritos chinos, con la untuosidad del huevo. Yo le echaba un poquito de la salsa picante que hay en la mesa, mejora bastante.

Decidimos no pedir postre, porque era arroz con mango o algo así, y no me hizo pling.
La cuenta, por favor.
81,45 entre 5, a 16 y pico por persona. Nada, fantástico. También te digo que pedimos poco.

Bueno, entonces, ¿qué tal?
Pues yo creo que este sitio, en un día normal, tiene que molar muchísimo más, pero fue culpa nuestra por ir el día que fuimos.
Los camareros iban agobiados y pasaban de nuestro culo, no nos sugirieron ni explicaron nada, y al final creo que pedimos poco. No les quedaba vino blanco, ni banh mi, y la persona que nos estaba atendiendo se notaba que llevaba mucha tralla encima. No obstante, la comida es buena, y está bien preparada. Además, da la impresión de ser bastante auténtico. Creo que si un día vas por las calles de Vietnam, se debe comer parecido.
Por precio, y por comida, este sitio va a ser Okey, pero no descarto que un día en el que pida mejor y vayan más relajados, pueda ser un Okey Alto. Échale un ojo si vas por el barrio, pero cuidado al googlear, que hay varios que se llaman igual repartidos por el mundo.
Por cierto, mi amiga al final fue feliz, y pudo volver sana y salva a la Eliana en cuanto dejó de morder a los bomberos que la bajaron del árbol. Es un alma libre.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (4)
Sara
Este no bebería tener Okey !!!! Patinaste con este….
Rafael pascual felices
En mi vida he estado en un sitio de esos,lo tendré qué probar 👍
Begonya
Vam anar ahir a dinar. També ambient prefalles, però no tantagent Menú degustació, 18 eurets. Gràcies!
Cristina
També val a dir que és un lloc apte per a dones veganes