9 y media de la mañana de un jueves.
Charlotte, una de las croquetas de Administración, está en la sala de descanso de la planta 16 haciéndose un té.
Meredith entra visiblemente preocupada.
— Buenoo, Meri, por fin apareces. La semana pasada no te viniste al afterwork. ¿Cómo vais en la planta 31?
— Uf, madre mía. Hasta arriba, hasta arriba, como siempre.
— ¿Mucha faena? ¿Hay algún coti interesante?
Meredith vierte un poco de agua caliente en su taza y vigila la puerta para asegurarse de que están solas.
— El señor lleva tres días encerrado con los de Legal y Finanzas. A veces no se les oye durante horas y de repente se ponen a gritar y… Se oyen cosas. Ayer por la mañana, Edward, de Legal, salió del despacho tambaleándose y sin decir nada. Fue hasta el minibar… ese que hay para las visitas, ¿sabes? Se bebió media botella de Cardhu a morro, la lanzó contra la pared gritando «porca miseria» y volvió dentro corriendo. Estoy bastante preocupada.
— Madre mía. ¿Y no sabes de qué están hablando?
— No, pero tiene que ser algo relacionado con un precio. Por lo visto ha pasado algo grave con la cuenta de un sitio nuevo de Ruzafa. Y ya te digo, me ha hecho aplazar todas sus reuniones, no me deja pasarle llamadas, solo abogados.
— Qué raro, tía.
— Sí. Es raro.
— Oye, y ese Edward de Legal. ¿Qué tal? He oído que tiene buena bechamel.
— Charlotte, por Dios. ¿No tienes bastante con el Croquetinder?
— Ay, hija, de verdad. Suéltate el moño un poco.
BIP BIP BIP
— Perdona, es él. Tengo que cogerlo… ¿Señor? ¿Todo bien?
— Ha sido durísimo —voz jadeante—. Meredith… Avisa a Hans. Hemos tomado una decisión.
Acapulco es el nuevo proyecto de los chicos de La Llorona y La Mezcalería.
De hecho, está donde estaba la Llorona primigenia, en ese local más pequeño, frente al S’alat. Parece que van a hacer comida mexicana, pero sin tacos ni enchiladas ni fajitas.

¿Tal vez un poco en la onda de lo que era Casa Amores? Seguramente, pero con menos pescado. La verdad es que me apetece probar un poco la cara B de esta gastronomía, y también puede ser que esté un poco hasta el rabo ya de nachos y cochinita pibil, todo sea dicho.
Vamos allá.
Entramos. Cero guirnaldas ni banderolas. Aplicando el teorema Kahlo-Hoffmayer, esto promete.

La carta está en QR, y es corta, pero muy interesante. No has visto ninguno de estos platos en otra parte. Ostras con caldo de langostino, bacalao en salsa veracruzana, frijoles con costilla y encurtidos…
Un vistazo a la carta de vinos también me indica que vamos a tener problemas. Es la típica que rara vez se baja de los 20 pavos por botella, lo que suele significar que hay cositas guays, pero que nos va a subir.
Vamos a empezar con el guacamole con chicharrones.
Un cuenquito de guacamole con pico de gallo, en el que para sucar, en lugar de nachos, tienes cortezas de cerdo. A modo de topping hay unos daditos de carne frita, que puede ser panceta o costilla.
Fresquito, a pesar del tremendo hostiazo de grasa que supone. Es un plato muy rico y muy keto, pero guau, calóricamente dos barquitas de estas son como un cocido entero.

Seguimos con las croquets de merluza en salsa verde. Hablamos de unas bolitas que vienen sobre una base de salsa de chile verde y con una gotita de mayonesa de perejil por encima.
Buah, están de la hostia. Son suaves y brutales a la vez, como si Ana de Armas fuera una mistress de sado, y te apuñalara mientras te dice que te quiere. Dudo que jamás nadie haya definido una croqueta así.
La salsa es picante, de esos picantes que saben a pimiento crudo. El interior es cremoso, y sabe realmente a pescado en salsa verde, y ahí es donde está la suavidad. Pero de repente ese picante, que sabe a vegetal, como morder un pimiento verde, te hace PEIM, y deja claro quién manda. Guapísimas.

Aparecen las sardinas a la brasa. No te lo pierdas, porque vienen en formato «prepara tu taco». Son… salados, y ácidos, y oleosos.
Llevan una ensalada de berros y mole verde, así que tú te pones la sardina en la tortilla, le untas movida verde cilantrosa y añades unos berros fresquitos. Se queda corto, la verdad. Está muy bueno, y es diferente, pero hay más tortilla que relleno. Es un plato como mucho para dos y, si me apuras, para uno.

Mucho ojo con el huarache. Yo esto no sé lo que es.
En la carta pone «preparado como en un mercado mexicano», carpaccio de lomo bajo con salsa tatemada con tuétano. Te voy a contar lo que yo vi.
Sacan una especie de tortita larga tostada de maíz, con frijoles y movidas por encima. Lleva una salsa blanca, que será algún tipo de nata. Entonces el camarero llega y hace «flas», y se saca unas lonchas de carpaccio, que transporta con una pinza, hasta encima de la tostada.La tapa como si fuera una sábana.
Yo le meto cuchillo y la pruebo a ver.
Sabe a maíz y a carne. La salsa es como un sofrito muy reducido, y tiene algo de tostado, o de quemado, como si hubieran quemado los tomates antes de hacerla. La tortilla no cruje, es blandita y cortable.
Está acojonantemente buena, no es algo normal, no es algo que pruebes por ahí. La carne fría, lo de abajo caliente, todo se junta.
En mi corazón sé que estoy ante un Golden Okey, pero el departamento jurídico me ha aconsejado que no diga nada hasta el final. Bestial.

Venga, más. Pancita con alcachofas (obvio que esto se iba a pedir) y shiitake. Vale, de nuevo tenemos algo. Este plato es un win.
A mí no me flipan los callos. O sea, me los como y tal, pero bueno, al final son putos callos. Son tripilla babosa, que, como los caracoles, saben a la salsa en la que los haces. Bueno, pues esto es otra movida.
Jorl, la salsa es bastante picante, pero extrañamente fresca. La carne tiene un punto… no baboso, sino… algo parecido a… ¿corcho? Como un poco gomoso, con cierta resistencia, pero sin ser desagradable. Las alcachofas van guisadas y en chips, doble pacer.
Es un todo, todo encaja. Hay algo en la salsa, creo que es cilantro… le metemos un suque que casi dejamos el plato transparente.

Madre mía, estoy flipando. Todo está buenísimo.
Seguimos con hambre, y fuera de concurso, añadimos un conejo al pastor y su jardín. Lleva piña, mantequilla y cilantro.
Viene con otro tipo de chile distinto, pero yo he desistido ya de intentar diferenciarlos. Dicen que los esquimales tienen como 100 palabras distintas para decir «nieve», pero en Mexico tienen que tener como 4000 tipos de chiles, y total, al final todos pican como hijos de la gran puta, así que me da igual.
Uf, la carne se separa del hueso sin esfuerzo, nunca he visto un conejo tan tierno. Tiene un color rojo por fuera, porque lo han marinado como si fuera la carne de los tacos al pastor, por eso también lleva la piña. Es un contraste raro, dulce, pero también funciona tremendamente.

Vale, postres. Tienen dos, y vamos con los dos.
Uno es la movida de chocolate con aceite, y el otro, la movida de tres leches.
La de chocolate es una especie de media tartaleta, con la parte de fuera de masa, y la de dentro de un chocolate bastante puro, cremoso pero espeso.
Lleva aceite y sal, y en el centro, una espumita dulce, que se me pierde un poco. Es pan con chocolate, traído a postre.

Lo otro, en cambio, sabe tostado y a lima, mucho a lima. Tiene una textura parecida a la torrija, pero no. Apostaría a que es algo de maíz one more time. Lleva unos krispis crujientes por fuera, y sabe a desayuno. Está flotando en una de las tres leches, y lleva encima un helado de otra. Nos falta una, por ahí andará. No dejamos ni la ralladura. Posiblemente, junto con la crema de pistacho de La Llorona, sean los mejores postres de un mexicano ever.

Total, que no muy llenos, pero la verdad que satisfechos y sorprendidos, terminamos el vino, y pedimos la cuenta.
Y aquí llega el tema.
167,20 entre 6.
A casi 28 pavos por persona. Se pasa de 25, no nos entra en las 3 premisas.

Lo he intentado todo. He buscado lagunas legales, he investigado multiversos, he intentado cambiar la Constitución… No hay manera.
Si no hubiéramos pedido postres, se seguiría pasando de 25.
Si no hubiéramos pedido pan, se seguiría pasando de 25.
Menos comida, habría supuesto salir con hambre, porque las raciones son cortitas.
Lo único posible, sería haber pedido una sola botella de vino para seis, y haber cenado con agua. Y aún así, seguramente nos pasaríamos de 25. No hay nada que hacer, no hay ingeniería fiscal que remonte esto.
Me he planteado utilizar de nuevo el Okey de Schrodinger, pero es que esta vez no ha sido culpa nuestra. Es el sitio, es así. No soy yo, eres tú.
Con todo el dolor de mi corazón… No Okey.
PERO…
Este sitio os lo tengo que recomendar, porque una cosa es lo legal, y otra es lo ético.
Legalmente, no puede entrar. Pero éticamente pienso volver a joderme otro huarache con la furia de mil tormentas.
Se cena increíblemente bien, todo está que te cagas, la comida es maravillosa. Es solo que se va de precio.
No os lo perdáis, echadle un ojo, pero como si no os lo hubiera dicho yo. Disimulando.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (11)
Josep
Hay restaurantes que si hubieras pedido el mismo vino que aquí te hubieras pasado, Y lo sabes! Jeje
Manuel
La hostia acabo de comer y me ha entrado hambre, es una lástima porque yo no puedo ir a comer a un sitio así ya que no soy un oligarca ruso y una vez en la mesa pido como si lo fuera.
ADRIAN
Nano el límite de 25€ de ser lo único que no ha subido en España el último año. Si el precio de los alimentos ha subido un 16.6% respecto a febrero de 2022 (dato oficial), entonces 25 x 1.166 = 29.15€, cumple sobradamente.
Oscar
Totalmente de acuerdo
Rafael pascual felices
Después de la descripción de la cena,me parece correcto el precio👌👌
Sergio
Buenas tardes.
Nosotros hemos estado varias veces y coincidimos con la comida, excelente. ¿El precio? Depende. Comento vuestra cuenta, sois seis personas. Empiezo con la bebida, os habéis pedido dos botellas de vino, tres de agua. Ahí ya tienes que empieza a subir vuestra cuenta. Nosotros tomamos dos copas de vino y cervezas. Si me pido 5 botellas de vino no es culpa del local. Creo.
Sigo con la comida. Escribes que está buenísimo todo, no veo crítica. Cierto. No encontrarás comida igual a ese precio. Pero vuelvo a las cantidades. Para 6 personas está bien lo que tomaste. Igual exceso de los platos principales. Veo que hay 2 y 3 raciones.
Nosotros, vamos 2 personas y con 3 o 4 platos comes de maravilla.
No sé, para mi no es un ok, es un muy ok. Pero si sabes jugar y elegir. Prueba ir dos personas y te saldrán las cuentas.
Un saludo.
Beatriz
En mi opinión con la que está cayendo, los 30 son los nuevos 25 y deberias actualizarte. Los restaurantes no tienen la culpa de que la gente quiera salir y gastarse menos en cenar que en un sueter del zara y con esta premisa les perjudicas.
José Marti
Soy un fanático de ls calle Roteros desde los tiempos de Muebles Peris. ¿Podrías darte una vuelta y cenar en algún sitio?.
Ya sabemos que has estado en Gallina Negra.
Pauco Sigfredi
En Roteros tienes el Tap. No es para dar volteretas, pero siempre cumple.
Patricio Ruiz
Tal vez el sitio no es así, pero yo sí estoy dispuesto a hacer una excepción de 3 pavos a la regla por una cena de estas: variada, innovadora y sabrosa.
Fabio
Comer realmente bien en Valencia por menos de 25 € es ya literalmente imposible por la inflación. Es una pena que sigas manteniendo la regla de los 25 €, es ya necesario pasar a unos 30 € como límite, y que no se de lugar a situaciones absurdas como esta. Toca actualizar jeje…