Xics, en Manuel Candela han abierto un sitio que se llama Malapecora, así, sin tilde.
Es un local con intención bodegosa.
Hace unas semanas, uno de mis informantes me lo mandó al WhatsApp, como quien manda una berenjena a las cuatro de la mañana, con provocativas intenciones. Supongo que debe tener algo diferenciador, porque está a menos de 300 metros de Bodega Fila, La Otra Bodega, y Patapuerca, así que entiendo que habrán buscado un twist. Vamos a ver qué onda.

Primer vistazo desde la puerta muy neutro. Mesas altas. Hay un par de parejas consumiendo lo que parecen tremendos dobles de ¿Estrella Galicia? Sobre la barra veo varias latas de La Curiosa, que es una marca que gastan en Pope y en La Chata. Echo mano a la carta.
En el apartado “ensaladas”, tenemos una ensalada. El plural ha sido un alarde. Tomate con ventresca.
Después hay fríos y salazones, ibéricos y chacinas, quesos, conservas… ¿guitarras?, tapas calientes, y carnes.
Vale, olrait, todo parece bastante común. Queríamos figatells, pero no les quedan. Empezamos con las bravas Malapecora

— Perdona ¿Por qué son bravas Malapecora? ¿Qué tienen de especial?
— Nada. Que las hacemos aquí.
De locos. No me preguntes cómo, pero sabía la respuesta. El 90% de veces que en una carta ponen el plato seguido del nombre del bar, o “a nuestra manera”, lo que te llega a la mesa es el plato más normal y canónico del universo.
Las patatas están bien, cremosas, ricas, bien hechas. Por encima llevan un pegote de ajoaceite GIL, el bote verde de Consum. ¿Que cómo lo sé? Porque esa noche vino a cenar una sommelier del ajoaceite. Esta persona, puede detectar el ajoaceite que has consumido, a través de un eructo a 50 metros, con el viento en contra. Como un cherokee. Al parecer es el mejor de entre todos los industriales, y la verdad es que las patatas están bien, pero yo insisto en que unas bravas tienen que picar, tienen que llevar una salsa con base de tomate que sea brava. Bueno. Patatas con GIL.

Después los champiñones. Una cazuelita de champis con ajitos y limón. Llevan tres dientes de ajo enteros, semicrudos, aceite, y sal gorda. Bien, no sé, champiñones con aceite. Creo que incluso un plato tan sencillo admitiría fantasía. ¿Has probado los champiñones de Jomi? No llevan nada, son champiñones con una salsa verde, que debe ser perejil en un 80%, pero tío, ahí hay algo, hay vida, como diría mi amiga Almu, hay relato. Aquí no veo eso. Veo cosas juntas en una cazuela.
Vamos con un par de cocas, una de titaina, y la otra de esgarraet.
Son alargadas y gruesas.

Pruebo la de titaina. Leve torcida de morro, faltan básicos. No lleva piñones, no le noto el atún, es como una especie de salsa demasiado líquida. Sabe dulzón, es como si…no sé…como si hubieran cogido el fondo de un guiso de carne o algo así. En una cata a ciegas, nunca te habría dicho que es titaina. La coca está buena, pero es más un pan tiernecito y molloso con pinta de zapatilla de ballet.
La de esgarraet está avinagradita. Pimiento rojo, ajo y bacalao. Hay mucho margen de mejora, le podrías haber metido mil millones de cosas que hubieran incrementado la molancia exponencialmente. Mucho pan, poca mezcla para empezar, pero bueno, es igual, te lo comes hablando de otra cosa.

La guitarra Malapecora es como una especie de sandwich de lomo, cecina de angus, tomate, lechuga, mayonesa y salsa mery. El pan es raro. Está crujiente, pero no de un modo tostadito guay, sino como cuando se queda duro. Tiene bastante de Chivito, de hecho es un poco al Chivito, lo que Maria José Llergo es a Rosalía. La salsa mery es potente, y hay momentos en los que si pillas un bocado traicionero, el ajo es bastante agresivo.
Con otro pan, te lo compraba, pero el que lleva es bastante canalla.

Terminamos con la bandeja de secreto. Bien, en su punto, con patatitas, piparras y sal. Es correcto, puede que un poco sobrepreciado, pero nada escandaloso. No está grasiento ni seco. Me gusta.
Estamos terminando cervezas y vinos, pero no entra postre. Pedimos la cuenta.
75,40 entre tres. Supera los 25 por céntimos.
A ver, el tema es que esto para mí es un no.
Pero no por el precio, eso es un detalle. Aunque hubiéramos salido a 24, me da lo mismo.
Es un no, porque es otra muesca en el revólver. Aquí se come del mismo rollo que se come en Gilda Bar, en La Marimandona… Es ese tipo de carta, que no hay nada que esté malo, pero es lo de siempre y sin gracia añadida. Como bar de producto se queda corto, como restaurante de platos propios también.
Yo creo que intentar que un local ahora mismo lo pete, con bravas, champiñones y ensaladilla… No sé nano, es otro disco de AC/DC.
Para mí es un No. De todas formas, como siempre, yo te doy los datos, valora tú si te interesa, porque a lo mejor es la bodega de tu vida.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (3)
Alberginio
Cuando reconocen que lo que tiene de especial un plato es «que lo hacemos aquí, lo hacemos nosotros» eso implica tácitamente que tiran de 5a gama por lo general com la mare que va, o cómo está la cosa??
Amador Calvo
Yo fui cuando lo inauguraron y me pareció correcto. Pero nada especial. Esta noche vuelvo a darle otra oportunidad. El local está bien. Tiene buena terraza en calle peatonal. Pero en la zona hay competencia dura. Veremos.
Oscar
Yo estuve una vez y no volveré, nada que ver cuando lo llevaba el padre que era taberna vino y jamón.
Cantidades mucho más pequeñas y todo ha subido uno o dos euros y nada que ver con la calidad del padre, una pena porque era de mis sitios favoritos.