Jardín de la Casa Blanca. Exterior, mediodía.
— ¿Estamos grabando? ¿Sí? Sí, hola. Desde Washington, soy Guillermo Fesser, para el Intermedio. La prensa de todo el mundo se ha dado cita hoy aquí para cubrir la toma de posesión del cargo del presidente Trump. Como ya sabéis, hoy tendrá lugar el traspaso de poderes, que permitirá a Trump volver a ocupar el despacho oval. Las medidas de seguridad son espectaculares, y… Atención, parece que ya sale.
El futuro presidente se dirige al estrado, donde pronunciará su discurso… Está saludando, está haciendo el signo de “soy un máquina” con las dos manos, muy bien, míralo, se pega el bailecito, está contento… Parece que va a hablar… ¡Un momento¡ ¿Pero qué…? ¡Un hombre sale corriendo desde la multitud! ¡Va directo al presidente! Está esquivando a los seguridades, se está escabullendo, y…dios, da un salto, gira sobre si mismo como una peonza, como un patinador artístico, y… ¡¡No puede ser!!
— ¡PLAASSSSSSS!
— ¡AAAH!
— ¡Cielo santo! ¡Acaba de abatirle de tremendo pollazo en la cara!
— ¡President is down!
— ¡Eso dejará marca!
— ¡Inaudito! ¡Un grupo de croquetas en traje negro han inmovilizado a los guardaespaldas! Parece que el atacante se acerca al micro, va a decir algo…
— Hey. Perdón. ¿Esto funciona? ¿Se oye? Disculpen la entrada, sé que no me esperaban. Soy El Tipo que Nunca Cena en Casa. Tengo algo importante que comunicar al mundo, y bueno, podía haber mandado una nota de prensa, pero esto es más rápido.
Silencio absoluto.
…
— Tenemos un nuevo Tope de Okey.
…
La multitud rompe en fervoroso aplauso. Caen confettis.
— ¡Bravo!
— ¡Finally!
— ¡Totally worth the pollazo!
— Todo empezó la semana pasada…
Cocleque ha abierto hace nada. En el momento de contaros esto, tienen poca presencia online, de hecho no tienen web, pero el boca a boca está funcionando rápido, y demasiadas personas me han hablado de ellos la última semana, como para no despertarme cierta curiosidad.
Cuando en un periodo de cuatro o cinco días, recibes varios mensajes diciendo “pásate por aquí”, es que hay algo. Así que nada, reúno a un selecto grupo de catadores, echamos por supuesto unas birras previas, y nos dirigimos al lugar.
Pasamos por delante de Anyora, seguimos hasta Lindala, la calle es oscura y poco invitante. De repente a través de una cristalera, vemos lo que parece un comedor, pero extrañamente, no un restaurante. Parece un local que haya sido el bar de un hotel, o un chiquipark o algo así. Es muy amplio, con dos columnas enmedio, y ningún tipo de decoración. En la pared del fondo pone “COCLEQUE” en grande, así que hemos acertado.

Una camarera muy amable y muy bonica nos trae las cartas. Parece sorprendida de que estemos allí.
— Enseguida os traigo las bebidas. ¿Cómo nos habéis conocido?
— Pues verás, normalmente para encontrar restaurantes tengo un equipo de croquetas investigadoras (croquet research) con drones, y algunos niños con gorra de los que venden periódicos gritando “extra, extra” dando vueltas por la ciudad. Hay quien dice que es explotación infantil. Tengo a los de legal trabajando en eso. Bueno, el caso, que un par de personas me han escrito por Instagram, y me he dicho…
— Lo clásico.
— Lo clásico.

La carta es corta y original. Alguno de los platos requiere explicación, por ejemplo el primero, los aperitivos.
Consta de tres bocaditos, una croqueta, un montadito de anchoa y un tomate cherry.
La croqueta es de chistorra con huevo. Curiosa, melosa, rebozado duro. Potente, pero no tanto como cabría esperar de una croqueta de chistorra.
El tomate parece que va confitado, tal vez lleve soja o algo así, y la anchoa va sobre un rectángulo de pan, con un poquito de puré de trufa por debajo. Creo que es trufa, no sé. No me hagáis mucho caso. El pan está frito. Es una curiosa manera de empezar, porque me da que van a ir cambiándolos cada cierto tiempo.

Después la ensaladilla. No la hubiera pedido por típica, pero creo que si convive en esta carta con el resto de platos, algo tiene que tener. Nos la sirve el propio cocinero.
Está buena, tiene como unas obleas de masa fritas por encima para hacer cuchara. Es verdad que sabe distinto, si bien la base es la clásica. Muy integrado todo, poco tropezón, es casi una crema. Atún, mayonesa, zanahoria, patata…
Hay un puntito dulce, y lleva por encima como un picadillo de encurtidos, que parecen pepinillos. Intentamos encontrar el ingrediente secreto, unos dicen curry, otro flipado garam masala. Al final nos los revelaron, pero me parece feo decirlo, así que vas, lo pruebas y que te lo diga él. Son dos salsas.

Bueno, y aquí llega el game changer.
El plato que me dijo que aquí está pasando algo, que la cosa se iba a poner seria, fue la anguila con stracciatella y frambuesa.
Para empezar, la combinación es muy loca. La anguila está increíble, parece que lleva soja, tiene algo japonés, umamito puro. Está muy tierna y desespinada, son trocitos de bocado. La Stracciatella pica un poco en la lengua, tiene un puntito como de fermentado, y la frambuesa es una salsa, va repartida a gotitas que dan dulzor, ácido y color. Sabe a golosina. Es distinto, está muy bueno.

Seguimos con los dumplings de sepia con all i pebre.
Wow, creo que les falta un toquecito de sal en el interior, pero la salsa ojito con ella. Sabe a salsa de suquet de abuela, pica en los labios. Creo que el dumpling necesita I+D, un golpe de plancha, un algo en la masa, no sé, pero en la salsa podría hacerme largos. Lleva también un pequeño flus-flus de fruto seco picado, y sabe y huele bastante a pimentón.

Venga, carpaccio de secreto. Esto es una barbaridad.
El cocinero nos explica que deja la carne unas 12 horas en sal, azúcar y pimentón, para que marine. Es muy sabrosa, lleva nada, dos toquecitos de una salsa un poco dulzona, y unos piñones por encima.

Terminamos con las mollejas picantes. Aquí yo le daría otra vuelta.
La molleja, como cualquier grasa, pide ácido. Yo las asocio con un buen chorretón de limón, que es como están buenas. Aquí, les han rallado lo que parece lima por encima, y le da el perfume cítrico, pero no el hostiazo ácido que yo creo que necesitan. La salsa pica, pero juguetonamente, no es un picor de habanero o de curry de estos que te destruyen, es algo muy llevadero. En la base, hay como un puré de calabaza, que le da dulce. Ricas, pero mejorables.

Postre, por curiosidad. Una tortita coreana de manzana y jengibre, que parece bastante original.
Muy curioso, es como… ¿Habéis probado las tortitas de kimchi, que sacan en la Taula de Yoon, o en Kim chi? Es eso. Una tortita de masa, en la que han echado bastoncitos de manzana verde. Es bastante ácida, tienes que tomártela con el helado de vainilla, porque si no, pierde un poco.

Pedimos la cuenta. El cocinero nos la trae, interesándose en todo momento por cualquier comentario que le podamos aportar sobre el menú.
97,50. A 24 por persona.
A ninguno nos cabe la menor duda. Es un Tope de Okey.

Pff, mira tío, es que al final es esto. Son este tipo de sitios los que me levantan a mí de la cama.
Dos primos que se montan un local en una zona rara, cocina distinta, proyecto propio, precio asequible, están intentando algo. Merece la visita. En un mundo completamente podrido de burratas y torreznos, que sigan abriendo este tipo de sitios se agradece muchísimo.
Ahora, como te digo lo bueno, te tengo que decir lo malo que le veo. Las raciones son cortitas, y el espacio la verdad que no es precisamente bello. Creo que les falta rodaje, pero maldita sea, llevan abiertos una semana. Acércate un día a cenar y dime que no está bueno, dime que no le ves nada.
Yo le veo potencial, y mi apuesta es que lo conozcáis.
Por cierto, si tenéis curiosidad, el nombre viene del sonido que hacía el personaje de un videojuego al morirse, o algo así.
Cocleque, chavales.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (3)
Europeu
Nadie va a discutir que todos los platos están buenos, pero si se puede hablar de que las raciones, como comentáis vosotros mismos, son más bien escasas, bastante escasas.
La relación cantidad/precio mala, bastante mala. De hecho no creo que volvamos.
Por cierto, lo de «goza de amplio aparcamiento» tendréis que aclarar donde se encuentra, pues a nosotros nos costó bastante encontrarlo. Estamos hablando un barrio complicado para aparcar.
Saludos,
LuisL
El «goza de amplio aparcamiento» es un guiño a Los Simpson, lo mete en todas las reseñas.
Joróbate Flanders.
Raphaëlle
Efectivamente, un tope de okey !
Y el trato… Igual que la cartita : Tan bueno !