Xics, tengo algo.
¿Os acordáis del Mimmo? Un italiano con pastas y pizzas gigantescas, justo enfrente de Dukala.
Bueno. Pues en un épico alarde de naming, que no había vuelto a verse desde “No doy Abastos”, han abierto otro en el mismo sitio, al que han llamado “No es lo Mimmo”. Ameising. Supongo que será también para diferenciarse y acentuar el cambio de gestión.

El caso que nada, voy con unos amigos a comer sin demasiada expectativa, un poco a ver qué pasa. Dentro hay un chico con gorra que se da un aire a Bad Bunny, pasando la escoba. Aún no han abierto y huele un poco a discoteca al día siguiente.
— Buenaaas, esa reserva molona por ahí.
— Pasad, es esta mesa.

Nos enseña la carta, y nos dice que hoy no tienen nada extra. No pasa nada, hay cosas interesantes.
Lo primero unas cerves, por supuesto. Para picar, nos ponen unas patatas con pimienta, y un chorro de lo que podía haber sido limón, pero inexplicablemente es aceite. ¿Quién cojones les pone aceite por encima a unas patatas fritas?
Empezamos con la caponata (porque la que tenían en el Mimmo era la mejor del mundo), y las albóndigas romanas.

Oye, nada mal. No es igual que la de antes, pero joder, está muy buena. La verdura está cortada como en trozos finitos julianosos. El vinagre es leve, como el de un escabeche, todo está caliente y pochadito. Lleva berenjena, tomates, aceituna, apio, almendras… Todo el pack. De vez en cuando le pillo piñones y albahaca, pero no hierbabuena.
Realmente cool. Conocéis la caponata, es como el hijo de un pisto y una escalibada, pero con vinagre. El tema es que hubiera molado sucar pan, pero como hemos pedido pasta y dos pinsas, pensamos que sería demasiado.

Las albóndigas están de puta madre también.
Por decirte algo, ponen solo 4. La carne está buena, se nota un poquito el pan en la masa, y la salsa es un tomate frito, rico, con bien de pecorino. Se nota mucho el puntito ese como agrio del queso al fondo. Como dijo Dinio en su noche de bodas…mmm, esto sabe a abuela. Las compro mucho, las propongo con pasta.

Después, la focaccia con porchetta, alcachofa, y tomates secos. Nada que envidiar a Mangiapane. La masa es de ese tipo, ya sabéis de qué va la pinsa. Más ligera, más gruesa, más crujiente. Es una forma guay de sacar adelante un plato con puro laterío. No usan porchetta casera, le han metido un fiambre tipo lacón, y es verdad que con un cerdo desmigadito, potente de romero, habría sido la hostia, pero bueno. Funciona mucho.
Por probar una pasta, vamos con la carbonara.

Oye, aquí está pasando algo. La carbonara también está muy buena. No sabría decirte si es la mejor que he probado o no, pero está al nivel de carbonaras muy cañeras como la de Mamalena. El camarero nos recomienda que nos demos aire, porque eso frío no vale na. El guanciale es guanciale bien fritito, la salsa es amarillo yema, cremosa, hay pimienta negra recién molida, la pasta está al punto…
¿Se está viniendo un tope? No quisiera yo gafarlo, pero…
Luego, la pinsa Paesana.

Otro locurown. Lleva panceta, calabacín, cebolla caramelizada y la salsa de la pasta cacio e pepe. ¿Qué me estás contando? Está acojonante con tres jotas mayúsculas. La cebollita está dulce, la panceta salada, crujiente y calentita. La masa es la misma que la anterior, todo encaja, todo apetece. Es un sabor meloso, que solo quiero repetir. No sé hasta que punto es casero o lo hacen con botes de conserva, pero me indifiere fuertemente.
El camarero nos recomienda terminar con un triamisú, y no te lo vas a creer…

También está de la hostia. Ya me da igual todo.
Es como que sabe a lo que tiene que saber un tiramisú en mi cabeza. Es dulce pero sin ofender, tiene un puntito a café, y una brisa de chocolate, pero lo mejor es la crema. El mascarpone vibra en una frecuencia que resuena en las concavidades de mi alma…TOOOOOMA FRAAASE. ¡Esa profesora de lengua que decía que no sabía escribir! ¿Ahora qué? Me comes el culo, zorra.
Bueno, que me gustó mucho. Gran tiramisú, top 5 de la ciudad, a mi parecer.
Pedimos la cuenta.
Tengo miedo, sudores fríos.
¿Y si se pasa de 25? ¿Y si se desmorona todo lo que creo que es bueno y justo en este mundo?
El camarero la deja con una filigrana de muñeca sobre la mesa, como quien lanza la carta que cierra una escalera de color.
95,21€
a 24 por persona.

— ¿Qué…? ¿Qué estás haciendo?
— Mírame, mira mi mano.
—¿Eso es el pulsador del Tope de Okey?
— Voy a darle.
— Pero serían dos seguidos.
— No me importa, no le cabe otra cosa.
— ¡Está loco!
— ¡Va a darle!
— ¡VAMOOOS!
— ¡TOPE DE OKEYYY!
PEEEEIMMM
Al tocar el pulsador del Tope de Okey, los Kiss originales del 73 salen del baño tocando «Rock and roll all nite» a toda hostia, y volcando las mesas a patadas. 1500 globos caen del techo, y varias cabras con corbata entran por la puerta dando saltos.
— AAAA, WANA WUOKENROUL OL NAAAAI, EN PARI EVERIDEI
Fernando Alonso, seguido de varias azafatas de la fórmula uno, empiezan a salpicar con champagne a presión a todos los presentes. Un hombre bala entra disparado por un cañón atravesando la ventana a toda velocidad, llevándose por delante varias cabras. Tragafuegos, zancudos, y el elenco de “Alegría” del Circo del sol hacen piruetas, bailan y reparten mojitos.
Tras la barra, un tatuador le está escribiendo el nombre del bar en el pecho a un motero. Llega la parte del solo. Belén Esteban entra disparando repetidas veces una recortada hacia el techo y gritando «¿ME ENTIENDEEES?»
Cuando la canción acaba, todo el mundo empieza a retirarse ordenadamente. El camarero sale de la cocina limpiándose las manos con un trapo.
— (Con acento italiano) Un momento… ¿Quién va a limpiar todo esto?
— Venga, Tope de Okey, hasta luegoo.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Toni
Mucho me temo, mi querido tipoque, que todo eso os lo habéis apretado comiendo y no cenando por las fotos…de lo cual interpreto que por fin me haces caso, aunque haya sido sin querer.