Creo que todos los barrios deberían tener al menos un bar que les represente.
La Murta es como si cogieras Benimaclet y lo concentraras en el chorro de una Karcher. Un Avecrem del barrio, con todo lo representativo, lo mágico, los clichés.
Está ahí para que los abuelos echen la partida, y los chavales tengan su cita Tinder. Sirve para todo.
Otros también lo tienen, Cánovas tiene El Albero, el Cabañal tiene La Otra Parte, y Avenida de Francia, tiene franquicias. Beni tiene éste, y bueno, el Terra.
Nada más entrar, veo una pizarra en la pared con el menú, una bandera de Palestina, otra gay, un póster del Virgo de Visanteta, y varios cuadros con la cara de Ovidi Montllor, el Daddy Yankee de Benimaclet.

La oferta tiene mucho de bar, con alguna excepción. Esgarraet, tellinas, figatell, croquetas, todo eso lo tienes, pero en seguida ves que no va a ser un sitio de platos elaborados.
Nos sentamos en la terraza, una camarera valencianoparlantísima, nos deja la carta, y nos trae unas cañas y unas olivas.
Primero, una ensalada “Siciliana”, con berenjena, tomate, albahaca y queso fresco.
La berenjena está un poco cruda, hay trozos que crujen.
El queso fresco, la verdad que da bastante el pego como mozzarella, pero al final, pues no lo es. Es como el parquet ese que es de plástico, y que si no te fijas, pasa por parquet de verdad, sirve para lo mismo, parece igual, pero no sé, es un poco más insípido.
Le cabría mucho más rollo a esta ensalada, tal vez con una scamorza, unas pipas dando crujiente…
Bueno, es lo que es.

Tortitas de camarón. Classic ones, fritas, vienen cuatro.
Crujen a todo crujir, son de tamaño considerable, y llevan los micro camarones esos, que siempre me recuerdan a Han Solo atrapado en Carbonita.
Tienen ese enganche que produce cualquier cosa frita, que siempre quieres más. Saladito, aceite, rollo marino, bueno.

Viene lo mejor, para mí. El magro con verduras. Es un guisete.
La carne es tan tierna que casi parece carrillera, y el tomate tiene un pelín de ácido al fondo, pero está bueno, invita a un suque muy masivo.
Traen pan sin pedirlo, porque la gente honrada sabe que con los guisos se pone pan. Veo por ahí trocitos de zanahoria y calabacín.
Tiene pinta de haber hecho chup chup bastante rato. Es un plato, pero sirve para bocata, y no escatiman con la carne. Punto guay.

Una de las especialidades de la casa son las croquetas morellanas.
Esto, si no lo conoces, es raro, porque lo primero que vas a pensar es “esto es una puta gyoza”, y es casi verdad.
En Morella llevaban haciendo gyozas desde antes que el resto del mundo supiéramos lo que eran. Hemos pedido de dos tipos, de puchero y de alcachofa de Benicarló con jamón, pero tienen más variedad.
Los dos rellenos son tipo pastita.
La de puchero es obviamente más potente, la de alcachofa pierde un poco de sabor por el camino.
No sé, es agradable de comer, está rico, pero necesito que la de alcachofa con jamón, sepa más a alcachofa con jamón. La otra la compro a tope.

Las patatas Murta (media ración) llevan pimentón, una especie de salsa mery, y hailioly.
Están cortadas con mandolina, planas, aumentan superficie renunciando al grosor. No hay mucho que decir de este plato.

Entonces, llega el siguiente plato y me doy cuenta de que tengo todavía menos que decir:
Sobrasada con miel. Realmente tienes toda la información en el nombre.
¿Qué es? Sobrasada ¿Y lleva algo más? Miel. ¿A qué sabe? Bueno, bueno, no te lo vas a creer…
Viene sobre una balsa de aceite rojo, que está buscando alojamiento en tu aorta.

Y terminamos con unos saquitos de longaniza.
Coge gurruñito de carne de longaniza, mételo en saquito de pasta filo, y fríe.
Te diría, salvando distancias, que son primos hermanos de los saquitos de morcilla de Timoteo.
Por supuesto, también le cabe infinita fantasía más. Una salsa, un pico de gallo, un saco gigante central, rodeado de mini sacos, no sé, es como comer bombones salados.
Venga otra cañeja.

Y aquí entra la movida, menos de 72 pavos entre cuatro personas.
A mí, si por todo esto me haces pagar 25 pavos, llamo a Amnistía Internacional, monto un Change.org, y arraso con la vida en occidente, pero… ¿Por 18 pavos? No solo es justo, sino que está la mar de bien.

Es un bar, es cocina casera, está rico, y además tiene todo el sentido estando donde está.
Vale, gastronómicamente, la competencia está a otro nivel en Beni, no juega en la liga de un Aprendiz, o de un Ninda, pero bueno, yo te digo que Okey si pasas por allí, y tú ya pasarás.
Todos los barrios necesitan su Murta, chavales.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (5)
Bartual
No es verdad,este bar no representa Benimaclet ni de lejos y El Terra tampoco,son dos bares de Independentistas catalanes , Benimaclet nunca ha sido ni independentista,ni catalán ni nada que se le parezca.No mintais a la gente.
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
ooh, mírale ¿No es encantador? ¿No da como cosica?
María
Estoy de acuerdo y añado con cariño y añoranza el CIM ( que por cierto han tenido que cerrar) del barrio de Benimaclet. Claro que son representativos y sé de muchas personas del barrio » de tota la vida» que acudían a diario a jugar sus partidas de backgamon, cartas…etc , los que iban a tomar café y pasarse el diario….y los que hemos disfrutado de las excelentes comidas a precio de barrio. Sr Bartual para mí también es muy representativo de Benimaclet. Igual prefiere un barrio con casas y ventanas tapadas preparadas para una gentrificación……, y tomarse una cerveza en el Burguer. Tal vez es eso lo que le representa?
Womax
Llevo 6 años en Benimaclet, y sí, es uno de los bares del barrio por excelencia.
No te preocupes porque hablen en Valenciano. Yo no lo hablo, no soy de aquí, y no pasa nada; nos entendemos a la perfección, nos sonreímos y nos hacemos bromas.
Carmen
Avans oferien unes croquetes de stilton q estaven espectaculars! I l’entrepà de figatell:)))