Bueeeno, bueno, bueno…
La ley de las segundas oportunidades, amiguis.
Vas a un sitio, te parece normal, correcto, todo bien, pero no suena ninguna campana, no saltan chispas.
Así que dejas pasar unos meses, y vuelves otra vez.
Y entonces, sorpresa, te encuentras con que Rocky ha estado entrenando.
Ha pasado los últimos tres meses golpeando solomillos en la montaña, y tirando de troncos, para ponerse en forma, y según te ve llegar, te coge de las solapas y te dice: muchacho, este dedo que tienes en el culo ahora mismo es el mío.
Y te da de hostias.
Todo esto gastronómicamente hablando, claro.
Os hablo de Ninda, en Benimaclet.
Fui más o menos cuando lo abrieron, y pensé que todo estaba bien. Había unas alcachofas con naranja, alguna carne así que tal… todo funcional, nada explosivo.
Hasta que hace unos días volví y me flipó.
Pero no adelantemos acontecimientos. Rewind.

Nos recibe en la puerta una señora muy sonriente, que no habla mucho español. Es comprensible, porque el local es de comida turca.

Yo de Turquía no sé nada. Sé que ponen pelo, que tienen kebabs, y telenovelas con títulos de una palabra, tipo «Hermana», «Familia», «Mujer» y cosas así. Pedimos unas San Miguel, y le echamos un vistazo a la carta.
Los platos vienen todos con una breve explicación de los ingredientes. «Un plato hecho para festejar», «La receta, que nació del amor prohibido por el Sultán Abdulaziz y la Princesa Francesa Eugenie». Eso me mola. Decidimos empezar con la muhammara y un baba ganoush fuera de carta.
Mientras esperamos, nos sacan un pan de pita con ajo, perejil y aceite pintado por encima. Está caliente, y lo sirven acompañando una cremita de zanahoria salteada, ajo y yogur. Entra solo. Tiene que molarte el ajo, pero buah, atento a la cremita esa. Y al pan, ojito también.

Cuando llegan los platos, ves que no son los típicos. Normalmente, este tipo de patés te los encuentras en cualquier restaurante de medio oriente, o en cualquier vegetariano, porque se hacen muy fácil. Le metes ingredientes a la Thermomix y te vas a echar un Fifa. Aquí ves que no. Hay grumitos y colores y cosas. La muhammara es increíblemente cremosa, muy salada.

El baba lleva trozos de tomate natural, y nueces, y cebollino. De vez en cuando te encuentras una aceituna, cebolla cruda, o un rábano. Veo que mis colegas están reventando el pan, y sucando non stop. Es buena señal, nos gustan.

Seguimos con los gambones picantes con naranja. Es una ración pequeña, un cuenquito nada más. Esperaba algo tipo parrillada, con una salsa por encima, pero no, vienen dentro del caldo, flotando, como si fuera un curry.

Hostia puta. ¿Que es esto? La mano me tiembla sobre el pulsador del Golden Okey.
La naranja no es un sabor, es un perfume al fondo, suave, ni cítrico ni invasivo. Lleva eneldo fresco. Todo es como muy volátil. ¿Alcaparras? El caldo es más líquido que una salsa. Terminamos tomándolo a cucharadas cuando desaparecen las gambas. Pica bien, pica cañero, como tiene que ser. Barón Rojo ahí, se oye comentar a las gentes de lugar, los rockeros no son buenos, ta nana ñaao-ñao. Pídetelas.
Después vamos a por el cordero. No un cordero cualquiera, sino Kuzu Tandir, plato del Imperio Selyúcida, siglo XXIII. Un abrazo. Cordero desmenuzado sobre bulgur, con salsita de yogur y cebolla. El cordero viene sobre un trozo de pan de pita que parece que acaban de hornear. Pfff, nano. Te arrasa.

La carne está increíble. Es magra, tierna, jugosa, cárnica, corderosa, potente, lo tiene todo, papi. El trigo y el yogur, acompañan pero no protagonizan. No tiene un pero, tiene saborazo. Pídetelo también.
No nos detengamos aquí, venga el Hunkar Begendi, receta otomana. Ternera a baja temperatura sobre berenjena ahumada, salsa de tomate y almendras. Pues lo flipas también. Muy sabrosa. La berenjena sabe como a láctico, como si llevara mantequilla o nata o algo así. La carne está en su punto, y mira que es raro que un taco de ternera no te quede seco por algún lado, pero es que está clavao. La berenjena va por debajo, encima la carne guisada en salsa, y por encima, el topping de almendras.

Tengo la sensación de que las carnes que acabo de probar no tienen nada que envidiarles a las de cualquier asador. Así te lo digo. Me he comido corderos carísimos por el centro que le chupaban un pie al que acabo de probar.
Para terminar, no queríamos irnos sin catar el kebab de pollo. Lo sacan en una brocheta colgandera. Son taquitos de pollo, alternados con cebolla y pimiento, pendulando a lo Foucault. Debajo tienes unas hojitas de pan muy fino, hummus, una especie de pico de gallo turco, y paté de berenjena. Se supone que te lo desmontas, y te haces un mini kebab con esos ingredientes. También muy bueno.

Físicamente no hay hueco, pero por gula pura, pedimos unos baklavas. Vienen dos por ración, con una bolita de helado de vainilla.
Pues lo que son los trastos estos. Muy dulces, muy densos, hojaldre, pistacho, miel, todo prensado, cada bocado 700 calorías, todo bien. Pedimos la cuenta.

144,50 entre 6. A 24 pavos por persona.

Oye, yo hacía tiempo que no comía así.
¿24 pavos? ¿Con dos botellas de vino? ¿Y esta calidad de carne? Esto es un Tope de Okey de techos altos, como un piso en la Gran Vía. Me recuerda algo al Kukla, pero con carne. Creo que tienes que echarle un ojo urgentemente.
Ahí os dejo eso, tunantes.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (3)
maria jose
Muy bueno,muy amables y sin vino salimos a 17 euros
Vicente
Hola, buenas. No suelo escribir en los blogs pero te sigo bastante, tiramos mucho de tus recomendaciones y solemos estar bastante de acuerdo con ellas, pero el Ninda…..ha subido muchísimo los precios respecto a la ticket que muestras, si haces numeros el ticket que has puesto le puedes sumar 50€-60€ seguro…salimos a treinta y pico por persona y no pedimos ni postre ni somos personas que comamos o bebamos como si no hubiera un mañana. Una pena, pero creo que deberías quitarle el tope de okey … Cenamos bien, pero no creo que volvamos…
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
Hola! Seguramente tienes razón. Es imposible actualizar los restaurantes porque hay casi 400 subidos. La entrada de Ninda es de septiembre de 2022, y desde luego que ha subido y ha cambiado. Las entradas antiguas siguen en la web por si alguien quiere volver a leerlas, pero el 90% ya no tiene validez. Cuando visites un sitio que se ha publicado hace más de 6 meses, no te fíes.