Xics, no es verano hasta que no has comido en La otra parte, eso es así.
Lo conoceréis, imagino. Es el sitio este que está justo delante del Hotel Las Arenas. Tremendo terrazón, muy apetecible según las horas. También es cierto que suele correr viento todo el rato, que hace que parezcas Beyoncé en un videoclip. Pero bueno, si pillas el ángulo o te parapetas con algo, se está guay.

El caso es que creo que ha rebajado un poquito su molancia. Os cuento.
La carta es la de siempre: carnívoros, herbívoros, marineros y postres. Tiene mucha movida cabañalera porque tiene que tenerla, claro. Yo ahí lo que quiero es titaina, no quiero chop suey. El caso es que llegamos, nos sentamos, todo el mundo tiene pinta de saber bailar el diábolo. Tatus, camisetas de rayas horizontales, alguna rasta, un perro follándose la pata de una mesa, todo correcto. Pedimos unas Alhambras, porque son las que tienen de tirador. Las traen con unas olivicas como maceradas que están de puta madre.

Empezamos con las tellinas y la causa limeña.
De las tellinas te puedo contar poco, pero todo bueno. Hechas con limoncete, muy poca arena o ninguna, fresquitas, muy a tope, buen producto. Caen como pipas.

De la causa limeña me llama la atención el tamaño, es como si el molde fuera un vaso de zurito, esa es la cantidad. Es puré de patata un poquito picante por el ají, capa de aguacate, capa de pollo asado. Está bueno, la verdad, pero not game changing.

Pedimos un tartar de atún, que vino en el mismo tamaño y forma que la causa. Creo recordar que antes las raciones eran más abundantes. La textura del pescado es muy guapa, está bueno, pero se parece un poco a todos. Lleva soja, aguacate y unos brotes por encima. Realmente es cualquier tartar de atún que te has comido.

Llegaron también unos figatells, que venían como en formato mini hamburguesa.
Aquí pinché fuerte. Una de las caras del pan venía untada en mermelada de tomate, y pega un hostiazo dulce completamente innecesario, que jode bastante el tema. Lleva también cebolla, creo que caramelizada, por si no hubiera bastante sugar. Ojo, que lo avisan en la carta, pero no sé, me imaginaba menos cantidad o un protagonismo menor. El figatell en sí está bien, pero el maridaje mal.

El viento va in crescendo. La sutil línea que hay entre Beyoncé y un cocker spaniel sacando la cabeza por la ventanilla se va desdibujando. Dejamos las Alhambras y vamos con unos vinos blancos por copas.
Pedimos también el secreto. Viene como en montañita, bañado en una salsa de mango. El acompañamiento son unas hojitas verdes que parecen espinacas o algo así, en formato ensalada. Añoro unas pataticas o algo más contundente. A ver que pruebe esta movid…joddder nano, demasiado dulce otra vez.

La boca ya me sabe a gofre. Creo que se pasan con el dulzor de estas cosas. Un poquito vale, pero estamos ya rozando el sirope.
¿Te interesan los falafel? Pues croquetitas de garbanzo. Llevan curry como para matar a un cerdo por sobredosis, y vienen con su pan de hamburguesa. También llevan salsa de yogur, y chucrut. La verdad que mejor que los figatells.

En el último momento nos decidimos por las sardinas a la plancha para salir reforzados con algo de sal. Y ya está. Sardinas a la plancha. Chico, ponme un aceitito con perejil o algo por encima, rállame lima, chile, cilantro, lo que quieras que le dé un poco de rollo. Están bien, pero es eso, producto, como las tellinas.

De postre tienen tarta de queso (fría), brownie y mousse de maracuya. Yo pasé del tema, pero tengo una amiga que no perdona, y sus ojos decían… sin postre se va a casa tu puta madre, así que brownie. Correcto. Con nueces y helado de vainilla.

El precio de La Otra Parte: 93 pavos entre 4, a 23 y pico por persona. Bien.

A ver, qué te cuento.
Pues que se me quedó corto.
Hay platos que son directamente producto. El jamón, los pimientos de padrón, la sardina y las tellinas, el calamar… y oye, que está de puta madre, que hay sitios como el Bar Cabañal que funcionan solo con eso y molan, pero yo buscaba otra cosa. Luego, el secreto y el figatell que no me molaron mucho por el dulce, el tartar y la causa que eran como pequeñicos… la verdad que lo recordaba mejor.
Creo que le falta un poquito más de cocina. Algo de I+D, porque nada me voló la cabeza. El rollito que tiene es muy guapo, y la terraza, si no vienes de hacerte la permanente, también, pero… meh.
Okey si pasas por allí.
Goza de amplio aparcamiento.