Chavales, Timoteo es un restaurante que ha abierto cerca de Ardacho, en la esquina de Marqués de Zenete con Salas Quiroga.
También es un nombre que se está perdiendo bastante, como Ernesto o Agustín.
Que sepáis que, ahora mismo, hay unos 1300 Timoteos en España (acabo de mirarlo en el INE), lo que quiere decir que hay menos Timoteos que linces ibéricos.
En cuestión de pocos años, el último Timoteo morirá (seguramente a manos de un Oliver, un Enzo, o algo así) y solo quedará el recuerdo.
Bien, a lo que vamos.
Terraza potente. Por dentro, muy nuevo, tonos tierra con azulejo verde. Hay una barra frente a la cocina, con taburetes altos, en la que también puedes cenar.


Le echo un vistazo a la carta, que sigue siendo en QR. Esto habría que ir mirándolo ya, porque creo que los comensales echamos de menos las cartas vintage. Si habéis quitado los dispensadores de gel, deshaceros de estas mierdas.
Bueno, no es muy arriesgada. Sepia mayonesa – ensaladilla – croquetas, varios cortes de carne, montaditos, gildas…
Veo cositas que tal vez, combinadas entre sí, y evitando otras, me permitan salir airoso. Vamos allá.
Empezamos con vinos, cervezas y ronda de cositas pequeñas.
Brioche tostado con anchoa, croquetas y una marinera.
Analicemos el brioche. Está bueno, pero la anchoa no tiene espacio para moverse.
Para empezar, yo esperaba un brioche mollosito, en 3D, pero se ve que lo han planchado o algo y lo que llega, es una loncha de brioche 2D, del tamaño exacto de la anchoa, que recuerda a las placas estas rectangulares que se ponen bajo el microscopio.
Por encima, hay mantequilla salada rallada, que bueno, pues le da una textura. Bocadito y medio.

Las croquetas son de cebolla caramelizada, sobrasada y queso azul, y de jamón y cecina black angus. Tamaño pelota de golf, muy cremosas.
Si quieres puedes partirlas en dos, pero son de bocadito. Equilibradas, sabrosas, rebozado fino.

En cuanto a la marinera, te diré que es una marinera demasiado educada. O sea, para mí, en mi mente, una marinera debe ser una rosquilleta curvada, con un buen pegotarro de ensaladilla por encima, y una anchoa como una tabla de snow.
Una marinera no debería poder comerse dignamente, debería desbordar, precipitar, manchar y romperse.
Esta, pues está buena.
La ensaladilla está bien, las anchoas okey, de hecho lleva varias, ninguna pega, pero es algo que podría tranquilamente comerse Tamara Falcó, con el meñique levantado.
Le falta guarro, le falta Hawk Tuah. No obstante, sabor chachi.

Después, los saquitos de morcilla.
Son como unos saquitos fritos, tipo wanton, awantonados, con una bolita de morcilla de cebolla dentro.
Lo interesante del plato es que lleva por encima una pintada lefosísima de ajoaceite de miel, que claramente no se comería Tamara Falcó, muy suave.
Está rico, no es aceitoso, cosa que se agradece siendo un plato frito, y el ajoaceite le va fetén, porque admitámoslo, el tándem morcilla-ajoaceite despierta lo más rural de cada uno de nosotros.
Eso pide pan, campo y eructo. Aún así, creo que al plato le falta un peim que no sé lo que es.

Berenjena a la brasa. Vale, esto está que flipas.
Es una berenjena vistosa, maquillada, a la que le han puesto por encima todas las flores del prado, el musgo del belén y polvo de hadas, pero lo fuerte es la salsa.
Hacía tiempo que no le metía yo cucharazo a una salsa a palo seco. Sabe como salado, dulce, con un avinagrado potente, y umamito puro de oliva. Te juro que no sé lo que lleva, tal vez algo de mostaza.
Me da igual, es una salsa estupenda, y aquí le veo todo el sentido, porque la berenjena es una verdura esponja. Pruébalo.

Cosas con pan. Tenemos una brioche de tartar de atún, un montadito de solomillo, y un bikini trufado.
Curiosamente, el brioche de atún ya no está en la carta online, y la marinera tampoco ¿Carta cambiante? ¿Cositas que entran y salen? Punto a favor.
El pan te va a recordar al típico pan de Bollycao, brioche, mantequilla, blandito, todo bien. Lo que veo más interesante, es que el tartar no lleva soja, o al menos no lo parece.
Normalmente a los tartares de atún los ensojan y los ajengibran a tope, y les meten aceite de sésamo, y todos acaban teniendo un sabor muy parecido, EXCEPTO el de Dando Leña, y este va un poco en esa onda.
No sé si el atún está marinado en algo, pero parece bastante puro, apenas con el toque que le dan los dos pegotitos de salsa.

Después el bikini trufado. Esto es un puntazo, aunque la trufa no se nota para nada.
La cecina se lo come todo, es una cecina muy potente, a la que además le ponen queso idiazabal. La trufa a lo mejor lo intenta, se presenta a la oposición, pero no hay plaza, porque la competencia es brutal.
El pan está rico, bien planchado, no se pasa de mantequilloso, es una tremenda hostia de sabor. Es un plato que no sale a empatar, sale a matarte las papilas y no dejar prisioneros.

El montadito de solomillo, en cambio, estando bueno, carece de rollo para mí.
La carne está buena, pero el foie no se sale, no es de estos que una vez planchados se queda casi líquido, pero da igual. El tema es que es una combinación mil veces vista y mil veces probada.
Es una combinación Erajoma. Bueno, pues te la comes y la olvidas.

¿Postres o qué? ¿Qué pasa aquí?
Dos, porque hubo un tira y afloja en el que yo me negaba por ética a pedir tarta de queso, pero se me amenazó severamente.
La torrija se sale bastante, porque es de las babosinas, casi untables.
La horchata no se pasa de dulce, empapa, reblandece, hace su trabajo y te deja el recuerdo. El helado es el helado genérico de postre, que sabe un poco a canela, un poco a leche merengada, un poco a turrón, un poco a todo eso.

La tarta de queso, que es un postre del que tal vez no hayáis oído hablar nunca, porque no lo tienen en ninguna parte, es cremosa, salada y con un puntito bastante jarl de queso azul.
Es de horno, y con base galletosa. Muy rica sin duda. Yo le habría dado un puntito de calor, y hubiera pasado de la base, pero eh, tu tarta, tus reglas.

Pedimos la cuenta.
Buah, esquivada de bala. 99,90€, a casi 25 por persona, pero me alegro, porque eso me permite deciros que a este sitio le cabe un Okey Alto.
Tiene mucho de clásico, tal vez demasiado, pero van variando carta. El producto es bueno, la cocina es buena, la berenjena podría tranquilamente ser metadona, y el precio está bien.
Puede que se vayan animando poco a poco a hacer cosas más personales, pero mola irse de un sitio con la sensación de que vas a querer volver, y yo la tenía.
Ese Timoteo ahí, maquinarias.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (5)
Ismael de ventura tarancon
Es buenisomo
Sandra
Nosotros salimos intoxicados de allí. Fuimos a comer 9 y los 9 caímos
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
Alguien intenta mataros.
Jeremy Bearimy
Porta…
El rectángulo de vidrio de los microscopios se llama porta(objetos).
Irene
Yo reservé, fui y sorpresa…estaba cerrado. Y revisé por si me había equivocado de sitio/dìa u hora… pero no.