Xics, han abierto un local nuevo en la calle Chile, donde antes estaba Pulpo. Se llama Volga.
Por lo visto Pulpo no ha sabido conectar con lo que la gente quería, y ha chapado. Supongo que ese debe haber sido el problema. Al principio pensé que sería de puro caro, pero en la puerta de al lado esta Tonyina, que ahora mismo cuesta como contratar a Vinicius de canguro por horas, y funciona bien, así que igual no era eso.

Ah, otra cosa antes de entrar, no sé si conocéis Tikisonicobar. Es un local guapppísimo, que está en la calle del Sunn, justo al lado. Siempre ponen vinilos de música rara, y por dentro parece como si Tarantino hubiera montado un bar hawaiano. Consejo fuera de carta: id un viernes o un sábado, más cerca del chape que de la apertura, a tomar un coctelsito.
Venga, me centro. Es un restaurante de comida del este, parece principalmente ruso.
Está decorado muy a lo Malévich, que es una cosa que los de historia del arte dirán “mira, Malévich”, y tú dirás “mira, muñequitos de colores de los que ponen para chocar en los coches”. Todo bien.

Carta variada, precios muy ajustados. Muchos aperitivos, menos principales, y algunos platos con masa.
Un camarero joven, con cierto parecido a Skrillex nos toma nota. De aperitivo, nos deja en la mesa unos pepinillos, que saben como si estuvieran en salazón. Empezamos por la auténtica ensaladilla rusa “olivje”, y la ensalada vinigret.

La ensalada vinigret, es básicamente remolacha y zanahoria hervida, cortadas en daditos. Muy potente de color, prácticamente RGB, pero está bastante sosa. Sana debe ser un rato, porque evidentemente no hay ni grasa ni calorías, pero tampoco demasiado sabor.
Sabe sobre todo a remolacha, como a tierra mojada, pero vamos, va a ser raro que oigas a alguien decir “el otro día probé una ensalada con remolacha y zanahoria hervida que flipas. Estoy deseando volver para repetirla”. Creo que también lleva algún encurtido por ahí.

La ensaladilla lleva patata, zanahoria, guisantes, y pepino, con un toque de mayonesa, pero no demasiada. Por encima unas huevas, que le dan el chispazo de sal. La verdad que mejor cualquiera con atún y huevo que te tomes en un bar con barra metálica. Correcta, un poco aburrida, burocrática.
Sacaron también un trío de patés, que eran de caballa ahumada, arenque e hígado de pollo. Espero que tengáis imaginación, porque esta foto no la hice.
Los patés siempre piden pan, comidos a cucharadas pierden mucho. Pues bueno, la cantidad de pan que sacan es exactamente media rebanada por comensal. Insuficiente a todas luces, y además queda tristísimo porque lo meten en un saquito que es mucho más grande, y parece que lo traen medio vacío. Desolachione.

El paté de arenque tiene un sabor muy fuerte, salado, muy a pescado, pero como a una de esas partes que solo disfrutan los que son muy fans del pescado, en plan agallas, o cabeza. Para mí, personalmente es un no.
El de caballa sabe más a atún, de hecho parece atún con mayonesa, tiene esa textura. En cuanto al hígado de pollo, no es más que hígado de pollo triturado. Me sigue faltando fiesta.
Llega a la mesa el borshch.

Una sopa color rojo…Like a borshch.
Zanahoria y remolacha…Like a borshch.
Es eso, una sopa clara, magenta oscuro, calentita para el invierno. Tiene un toque ácido al fondo, como de limón, un puntito a eneldo, y la sirven con un poco de nata agria para acompañar, pero creo que no le suma demasiado.
También lleva una rebanada de pan con tres trozos de grasa pura, que te puedes comer, o utilizar para que una puerta deje de chirriar. Es herbal, y de nuevo bastante sana, es la versión sopa de la ensalada vinigret del principio, pero esta vez, para alegrar un poco, lleva trocitos (no demasiados) de carne.

Después, pedimos kotleta y plov. La verdad que los mejores platos de la noche.
La kotleta es una especie de hamburguesa de pollo y cebolla. También, por suavidad y textura, diría que lleva pan mojado en leche. Lleva por debajo una buena ración de puré de patata levemente mantequilloso, y dos de los pepinillos que venían al principio de aperitivo. A nivel ración, es contundente, son como dos albondigones, que unidos, formarían un buen troncho. No está mal, pero joder, el punch. Dame algo a lo que agarrarme.
El plov, es un plato de arroz con cordero, con unos tomates troceados al lado. Los tomates a lo mejor van en la receta y son súper tradicionales, pero no aportan completamente nada. Es como si de repente te acercas a un torero, y le das dos aletas de bucear, y le dices, toma, suerte. ¿Qué hace eso ahí? ¿Qué quieres que haga con esto?

Es un arroz de grano fino y largo (¿Basmati?), bastante especiado. Lleva trocitos de cordero, zanahoria…
Este, sin duda, el favorito de la noche. Está bueno, entra fácil y si todos los platos llevaran este rollo, sería otra cosa.

Terminamos con unos pelmeni, que creo que ya probamos en la Casa Ucraniana. Son una especie de saquitos, tipo dim sum, rellenos de carne picada de cerdo y ternera. La envoltura de pasta es tirando a gruesa, casi tiene más sabor la pasta que la carne, mira lo que te digo. Esto pide especias como quien pide socorro en un barco que se hunde. Sal lo primero.

Yo hubiera pasado felizmente del postre, pero mi petición fue desestimada, y cayó una tarta Napoleón. Bien, hojaldrosa, me sabe a mantequilla, crema y azúcar.
97,9 entre 4. A casi 25, pero nos hemos pasado pidiendo, y con botella de vino y tal.

Es un sitio económico y correcto, pero la comida no se sale. Son sabores bastante neutros, mucho ingrediente hervido, verdura, mayonesa, encurtido…
Por las mesas había mucha gente hablando ruso, y no dudo para nada que la cocina sea fiel, pero ya te digo, falta saborcete. No obstante, también es cierto que son cosas nuevas, el trato es bueno, y se puede cenar por poca pasta.
Un Okey, venga.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
JOSE MANUEL
Hemos ido dos veces a cenar mi mujer y yo y la verdad es que ha estado bastante bien, cantidades adecuadas y precios muy ajustados, además de un servicio bastante correcto. En cuanto a la comida, hemos ido a Rusia un par de veces y es muy similar a la que comes allí, en particular el Bortsch es casi idéntico, no notamos diferencia. Es verdad es que está lleno de rusos pero eso es normal. Me he reído mucho con el tema de las aletas del torero.
Elisa
Anoche estuve cenando con una amiga. El restaurante con una decoración rusa versus europea, estilo colorido Malevich.
Comida rusa muy buena, el trato del camarero/dueño muy joven y muy amable. Destacamos el postre: helado de pan, exquisito.
Precio/calidad muy bien. Tienen una gran variedad de licores para finalizar. Volveremos y lo recomendamos. Hay que abrirse a la gastronomía de otros países que apenas conocemos.