Nada, lo de siempre.
Abren un sitio nuevo en la ciudad, internet se llena de reels con llamitas, voces en off, y zooms locos de la puerta. Parece que se come de puta madre porque claro, tienen neones, y te sirven la comida en platos graciosos con formas de cosas. Varios colegas me proponen ir, y yo, que me estoy viendo venir la hostia, voy dando largas.
Lo esquivo una semana, dos, el bombardeo se hace insostenible.
Me rindo, y me paso por Stella Brutal.

Os juro que dejo la mente en blanco, entro puro, sin prejuicios, inmaculado. Quiero tirar de mi objetividad más objetiva.
Llegamos sobre la una.
El camarero tarda bastante en venir a tomar nota. No pasa nada, aprovecho para echarle un vistazo a la decoración. Es curiosa, pero inconexa. O sea, hay una pared con grafitis, otra con un neón, sobre un dibujo de lo que parece la estación del norte. Debajo, hay medio coche pintado con flores, frente a una pared negra con un rombo de hojas verdes. Detrás mío, hay una vitrina con un Buzz Lightyear y juegos de mesa de los 80.

Me parece todo bien, pero nada tiene que ver con nada, son cosas puestas en sitios, sin hilo conductor.
Al cabo de un rato, cuando ha terminado de limpiar todas las mesas de nuestro alrededor, el camarero nos toma nota de las bebidas, y en un período de tiempo razonable, las trae.
— Gracias. ¿Te decimos también la comida?
— Ahora, un momento que viene mi compañero.
15 minutitos más.
Justo en el momento en el que estoy decidiendo si empezar un jersey, o un cuaderno de pasatiempos con figuras coloreables, aparece otro camarero.
— Queremos esto, lo otro, un sandwich coreano…
— No nos queda pan de brioche. No podemos hacer sandwiches.
— Pues de locos. Un bocata y dos hamburguesas, por favor.
— Marchando.
Bueno. Derrapar no van a derrapar, ya te lo digo yo.
Aproximadamente 20 minutos después, sale la titaina con huevo y katsobushi. Llevaremos aquí unos tres cuartos de hora.

Está rica, la verdad. La sacan sin pan, lo que es una canallada. Lleva dos huevos fritos, una yema está cuajada, la otra no. La combinación del bonito seco con la titaina es graciosa, muy salina. Al final la titaina debería llevar tonyina de sorra, que está curada, y esto es bonito seco, que es el mismo rollo pero en japonés. Compro. Todo muy untable, potente de sabor.
Después, las croquetas. Dos de rabo de toro y una de jamón joselito.

También está de puta madre, las cosas como son. Es bastante líquida por dentro, y lleva por encima un pegotito como de mayonesa, que queda rara porque está fría. Es pequeñita, rebozado muy crujiente, un poco grueso. Interior jamonoso, pelín pasadito de sal, pero no es desagradable. Una buena croqueta.
Unos 20 minutos después, de habérnoslas terminado, sale el camarero con mi bocata. Me espero por cortesía otro rato, hasta que lleguen las hamburguesas de mis colegas para empezar a comer.
Ahí no llega ni una mierda en barco.
Tras la insistencia reiterada de que empiece a comer porque “eso se enfría”, corto mi bocata por la mitad.
Lo abro. Inspecciono…
El pollo está crudo. No vivo, no cacarea, pero por el centro está sin hacer. Busco al camarero con la mirada, le hago el Staying alive para que se acerque.
— Perdona, esto está bastante crudo.
— Ahora te lo paso mas.
El camarero desaparece.
Al rato vuelve con las hamburguesas, pero sin el bocata.
Vamos a ver. Aquí hay un descontrol de puta madre. El local no está lleno, porque no lo está. En la terraza hay cuatro o cinco mesas, y hay personal más que suficiente para atender. Hasta tres minions diciendo “banana” y chocando entre sí podrían aclararse, pero las cosas no están saliendo, y no sé por qué es.
Bueno, cuando las hamburguesas ya están un poco aburridas de que nadie se las coma, sale mi bocata de nuevo.

Es grande, es de esos que triunfan como almuerzo. Tiene el seductor nombre de “Pollastrón”, y lleva contramuslo de pollo a la brasa, bacon, huevo, queso cheddar y ayiowlie.
Veo algo que no me mola, y es que el “queso cheddar” es una especie de salsa, puesta con biberón, a chorrito. No te costaba nada fundirme dos lonchas, pero has preferido chorrearme el bocata con una salsa líquida naranja. El pan es fresco, pero está blando. Creo que es un bocata que pretende un poco epatar con el tamaño, pero es completamente, ya no solo replicable, sino mejorable en tu casa. Bien. Me lo como, quitándole trozos de pan.

Pruebo un poco de las hamburguesas de mis colegas. El pan está bueno, la carne, también, pero la noto demasiado compacta. Según la web, el pan es el de Juanito Baker (el mismo que Moflete), sabe a mantequilla, y las carnes de Beluá y carnicería Catalá. A pesar de la materia prima, no son el mismo tipo de hamburguesa.

De postre, pedimos una cheesecake con crema de galleta lotus por encima, que tengo la seguridad absoluta de que no ha sido preparada aquí. Dulce, cremosita, bien, correcta.
Ya me he aburrido. ¿La cuenta? Casi 63 pavos. A 21 por cabeza.
Uf…a ver.
No sé que hacer, te lo juro que estoy perdido.
Hay una parte de mí, que sabe que esto no es un restaurante, es un parque temático de Stella Artoise, con más continente que contenido, que han hecho con comida fácil y trendy, para potenciar la marca, y vender cervecitas. Eso ok.

El servicio es un truño. No sé a quién culpar concretamente, pero todo sale tarde, les faltan cosas, y no digo que la gente no se esfuerce, seguro que todos son gente maravilosa que lo da todo, y adoran a sus mascotas, pero ahí obviamente salta la cadena de la bici por alguna parte.
Por otra parte, la comida está buena, y es barata, pero ¿Sabes qué pasa? Tengo serias dudas acerca de cuánto se cocina allí realmente. No me parece un lugar en el que se empiece a hacer una titaina desde cero, ni a pelar y empanar unas gambas.
Yo que sé. Igual un almuerzo te lo salva, y si tienes la suerte de que ese día tienen pan, puedes probar los sandwiches.
Te voy a decir que Okey si pasas por allí, pero a mí no me ha gustado mucho. A pesar de que hay platos que están bien, esto no tiene alma ninguna.
Prefiero a Estela Reynolds.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Louis
Comparto esto pq me resulta gracioso: no tenia claro la referencia a «staying alive» y he preguntado a chat gpt, y creo que se ha pasado con la segunda parte de la respuesta donde habla de reanimarle al pollo, tiene sentido pero no tengo claro que el autor tenia esta intencion 🙂
Pregunta:
En este texto en castellano de una critica de un restaurante, no entiendo el uso da «staying alive», a qué se refiere el autor?
El pollo está crudo. No vivo, no cacarea, pero por el centro está sin hacer. Busco al camarero con la mirada, le hago el Staying alive para que se acerque.
Respuesta de ChatGPT Plus
En este texto, la expresión «le hago el Staying Alive» hace referencia de forma humorística al gesto característico de la canción «Stayin’ Alive» de los Bee Gees, y más específicamente a los movimientos de baile icónicos que se popularizaron con esa canción, como el gesto de señalar hacia arriba y abajo con el dedo al ritmo de la música (como hacía John Travolta en Saturday Night Fever).
Además, hay una segunda capa de interpretación: «Stayin’ Alive» también es conocida por su ritmo coincidente con la frecuencia ideal para hacer reanimación cardiopulmonar (RCP), y por eso a veces se usa en entrenamientos médicos. Así que, al decir «le hago el Staying Alive», el autor probablemente combina ambas ideas:
Usa un gesto exagerado y reconocible para llamar la atención del camarero.
Se burla de lo crudo que está el pollo, como si necesitara «revivirlo».
En resumen, es una forma irónica y humorística de decir: «Le hago un gesto llamativo para que venga, porque el pollo está tan crudo que casi parece necesitar reanimación.»