Xics, llevo unas semanas con unas ganas de probar Moflete que me cago vivo.
¿Por qué?
Pues porque detrás de este sitio, está (no sé bien en qué medida, pero está) Joe Burger.
Yo nunca he sido el súper fan de las hamburguesas. Si alguna vez alguna se cruza en mi camino, pues genial, aquí una burger, aquí un amigo, pero tampoco las persigo.
Pero claro, Joe es un influencer que se ha dedicado los últimos años a joderse sin piedad una hamburguesa tras otra, y yo soy de la creencia que si tú juegas al ajedrez todos los días, al cabo de un tiempo, vas a ser un máquina del ajedrez.
Es imposible comerse varios miles de hamburguesas y no acabar sabiendo de qué va el tema.
Así que tengo mucha curiosidad por ver qué tipo de hamburguesería monta una persona con este bagaje.
Tras una breve investigación online, mi equipo de croquetas me dice que, efectivamente, hay una selección cuidadosa de producto detrás.
El pan es de Juanito Baker y la carne de Paco Rosa. No sé quiénes son, pero me da confianza que pongan sus nombres. Vamos para allá.
Llegamos a las nueve. Está donde antes estaba el Utopic food, que curiosamente, también era una hamburguesería.

Está petado a todo petar. Nunca he visto este local así de lleno.

Terraza llena, interior lleno, gente en cola, y olor a carnaza por toda la calle. Parece el metro de Colón en fallas. Está todo lleno de grafittis cachondos de la hora chanante, un toi, labios, burgers, corazones…
Los camareros van un poco saturados, así que empezamos a echarle un ojo a la carta en nuestros móviles.
No es súper extensa, hay cuatro entrantes, dos de ellos alitas, y siete burgers, más la infantil.
Al cabo de un ratete, nos atiende un chico, que está más fuerte que la tele de un sordo, y nos toma nota de las bebidas (cerveza y agua).
Vamos a empezar con los nachos y las alitas thai.
Los nachos se llaman “nachos machos” porque llevan patacones de plátano macho frito, clavados sobre el guacamole. Llevan pico de gallo, chili con carne…
A ver, no son muy distintos de unos nachos normales.
El cheddar sabe mucho, está muy presente. No les veo la carne. El jalapeño es el clásico encurtido, pica si te lo encuentras.
Acaban de salir del horno, están calentitos, saben a maíz… Están buenos, pero no los noto especiales.
O sea, por ejemplo, los del Huey o los de la Chingada creo que están parecidos.
Se podrían potenciar tal vez con más carne, o con algún ingrediente loco, porque el patacón tampoco me aporta mucho a nivel sabor.
Bueno. Unos nachos. Guay. sigamos.

Las alitas me defraudan un poco.
Hay cuatro por ración. Son de corral, maceradas, a baja temperatura, y bañadas en una salsa sweet chili casera.
Creo que como ración, es corta.
Es verdad que están hechas perfectamente. Tiernas por el centro, crujientes por fuera.
La salsa es familiar, un picante para todos los públicos, con un dulzor que al pollo le viene guay. Lo mejor son las partes churrusquitas, pero buf, dos pavos y pico cada alita.

Llegan las burgers.
Tienen muy buena pinta, la verdad. Las patatas parecen las mismas que las del Fitzgerald, éstas en forma como de U.
Las hamburguesas vienen solas. Si quieres patatas cuestan un pavo más, y si quieres boniato, pavo y medio.
Hemos pedido varias, una de ella, la burger del mes, la Divito.
Lleva 200 gramos de carne madurada , crema secreta picante, cheddar y gouda ahumados, panceta ahumada, y salsa barbacoa de cerveza. Esto no puede estar malo. Probemos.
Me cago en mi puta madre.
¿Esto qué es?
El universo se expande. La existencia se replantea.
Todas las endorfinas endógenas de mi cerebro están de rave y saltan al ritmo de Smack my bitch up, golpeando el aire con sus pequeños puños de endorfina.
Aragorn carga contra Mordor gritando “por Frodo”, Ross besa a Rachel por primera vez y el aceite de oliva baja de precio.
Pasan un montón de cosas.
El ahumado, la carne madurada… Cómo sabe a TODO, a todo a la vez.
Está increíblemente buena. Esta hamburguesa se folla por el mismísimo culo a cualquier otra que haya probado antes, pero sin amor, de una forma sucia e irrespetuosa.
La panceta sabe muy fuerte… me recuerda casi a cecina.
El pan es el pan que te hace preguntarte por qué existen y se usan otros panes, si ya tenemos éste.
¿Estaban acaso, todas las hamburguesas que me he comido hasta ahora, servidas entre dos trozos de neumático?
Evidentemente.
Y luego, aguanta la carne. A mí normalmente las maduraciones no me van, hacen que la carne sepa meh, como demasiado, pero esto es otra cosa. Es gruesa, es jugosa, es picante, todo suma, todo aporta.
Es un pedazo de Golden Okey de las grandes leyendas, y si el mes que viene no está en carta, será un error garrafal, porque no le puedes quitar esto al mundo.

También pedimos una Marea, que lleva doble de queso, bacon crujiente, salsa burger, y la misma carne madurada.
PERO lo que le da el toquecito es el pepinillo. Lleva como dos lonchas de pepinillo, que son la nota ácida encurtidita funky del trasto este. No sé qué más decirte.

Bueno, ¿postre?
La verdad es que esperaba estar más petado. Pero, a pesar del hamburguesote, parece que aún me queda hueco.
Por huir un poco de las cheesecakes, vamos a por una movida que se llama smores, y que al parecer son dos cookies caseras, con crema de chocolate y marshmallows. A funcionar.
Efectivamente, es justo lo que promete. No le falta una caloría.
La crema de chocolate es como helado de chocolate líquido, no está extremadamente dulce, y no lleva mucha leche.
Tiene un puntiiito salado lejano, que me hace gracia. La cookie está cañera, es densa.
El marshmallow le aporta textura, pero no mucho sabor, además yo les tengo bastante manía desde que casi destruyen Nueva York en el 84. También sabe bastante a mantequilla, claro.
Es un buen mazazo de postre, no esperes irte a casa ligero.

Vale llega la cuenta, yyyy…
Nos vamos a la mierda.
105,80 pavos entre 4. A 26 y medio por persona.

Pues…Pues ya está. Es eso.
Más de 25 pavos por persona es No Okey automático. ¿Qué ha pasado?
Pues ha pasado que cada doble de Mahou de tirador son 2,75, que los nachos son 12 pavos y medio, que una burger con patatas vale 16,50, eso ha pasado.
Me jode. Creo que los entrantes, las patatas y los postres son más comunes, pero es que la burger, nano… esa burger es ahora mismo la burger que ocupa mis sueños.
Yo mira, te recomiendo que vayas a probarla, si hace falta atropellando ancianas por el camino, pero tengo que darle el No Okey, porque las normas son las normas. Está por encima del precio de muchas hamburgueserías.
A nivel general, aunque la Divito me parece la hostia, me sigue compensando más el Hundred, porque tiene más entrantes, precios más ajustados, y también está que flipas.
Moflete, chavales. Ya me diréis.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Fabio
Pues eso, que ya en 2024 va tocando actualizar el limite de los 25€…