La verdad es que frecuento muy poco la zona de Marchalenes y la Zaidía en general.
Es una zona que parece que da poco juego a nivel restauración o, por lo menos, en el tipo de locales que yo busco. No hay mucho bar, los que hay son chinos, necesitas a tres o cuatro clientes para juntar una dentadura completa, yo qué sé, me falta como alegría.
No obstante, como ya sucedió con Deskarat, o con Pasarela, a veces surge un bar que puede ser que abra camino, y convierta un terreno árido en una zona de restauración jugosa. Is Marchalenes the new Ruzafa?
Te lo miro si eso.
Bueno, dentro de todo ese Bronx, vengo a hablaros un poquito de Taplà.

Menús a mediodía, carta por las noches. Por dentro, pinta como de arrocería, con bodega, así como tradicional. Escaneo la carta, y viendo tanta botella estoy tentado de pedir un vino, pero veo el tirador de Ambar tostada y digo… venga ese doble.

Carta amplia, cosas apetecibles y combinaciones muy poco vistas. Tartar de aguacate con atún y albaricoque, bravas ahumadas, taco de pulled pork con queso feta, croqueta de sobrasada sobre pan de gamba… okey.
Empezamos con la ensaladilla con bonito, encurtidos y mayonesa de wasabi.
Vale, ración como para cuatro personas con hambre, igual para tres personas y un gran danés. Qué pedazo de ensaladillote, la virgen. La traen ensartada en grisines como si fuera un erizo, o el malo de Hellraiser. Lleva como doce o trece clavados y aún queda espacio. Sin miedo a equivocarme, os digo que ahí hay medio kilo de ensaladilla.
Probándola, no noto el wasabi. Sí que hay encurtidos, bonito, patata y mayonesa. El polvo de oliva negra también lo noto, pero en general, es una ensaladilla bastante normal. Muy visual, muy saciante, desde luego, pero normal. Patata, mayonesa, huevo.

Seguimos con el tomate en texturas con bonito, mozzarella, cebollita en módena y cecina crujiente. Presentación poderosa. Un tomate abierto en gajos, sobre lo que parece una base de salmorejo, o algo así, rodeado por las cebollitas y la mozzarella.
A ver. El tomate está frío y no tiene mucho sabor, el salmorejo sí. La mozzarella tampoco sabe a nada, porque entiendo que es de vaca, pero la cecina sí, y las cebollitas, okey también, le dan un toque dulce. Es una combinación de síes y noes que creo que falla por el tomate, que debería ser muy la hostia, y no lo es, y creo también que llamarlo «tomate en texturas» es un poco overpromise.

Nachos Taplà. Oh my god. Una cazuela de nachos, en la que se podría bañar tranquilamente a un bebé y que sale ardiendo del horno.
No son doritos, punto positivo. Están cubiertos de queso, y llevan una bola de guacamole y otra de nata agria encima. Debajo de ese mar amarillo hay frijoles negros, bacon cortado en hilitos, pollo, que seguramente está, pero no se lo veo, y pico de gallo. Calentitos, crujientes, muy ricos. Empiezo a notar un llenazgo potente en mi cuerpo. Pero permanece en sintonía, porque ahora llega la burger.

La carta tiene un apartado de hamburguesas, en el que puedes elegir el pan, y el tipo de carne. Las mezclas no son las clásicas. Por ejemplo, tienen una con allioli, longaniza y habas, y otra con tempura de calabacín y huevos de codorniz. No tengo muy claro dónde me estoy metiendo, pero pido la USA, que lleva salsa BBQ, mayonesa de bacon, pepinillo, queso cheddar, bacon y un aro de cebolla. La pido con pan gallego, porque creo que para pedirla con brioche de mantequilla, pégame un tiro en la arteria ya, y la pido con 250 gramos de carne de vacuno normal.
Wow… está buena. Es una hamburguesa muy cañera, pero 14 pavos, también mira eso. Es una gochería excelsa, no hay nada que no se pase de calórico. La carne está buena, el pan, yo creo que lo elegí mal, pero ya tal, y sin duda, echo en falta algo fresco. No hay tomate, no hay lechuga, solo hay cebolla y está rebozada. Chorrea todo, chorrea fuerte, chorrea tanto que parece una sala del ABC Park después del estreno de Magic Mike.

Físicamente exhausto, después de comerme solo un tercio de esa animalada, pido la cuenta.
El precio del Taplà quedó así: 55,50 entre 3, a 18,50 por persona. Muy barato. Tenía mis dudas cuando le eché el primer vistazo a la carta, porque todo está por encima de 10 pavos, pero claro, es que no llegas al tercer plato.

Al final y resumiendo, creo que Taplà es un sitio un pelín caro, pero que se equilibra con lo generoso de las raciones, y que tiene ganas de hacer algo guay, que a veces sale, a veces no. Hay platos a los que yo les daría una vuelta.
De todas formas, al salir, vi una tarta de queso sobre la barra que estaba fundida por el centro, y que me quedé con tremendas ganas de probar.
Taplà es Okey, pero volveré a repescarlo.
Goza de amplio aparcamiento
Comments (4)
Irene
Si vuelves no te quedes sin probar las bravas, son de otro planeta. Saben a mascletá.
Isabel
Cuando puedas repite, las bravas ahumadas, como te dice la colega, son ¡brutales!, los nachos me encantan y cada vez llevan más pollo, la tosta de morcilla de León es brutal, y alguna cosa más también, ¡ah! el secreto cocinado a baja temperatura uff…
Jordi
Yo pedí una vez el atún y me encantó. El mejor que comí hasta entonces. Estaba en su punto
Naya
Un 10/10 el servicio y la comida.Enzo,el camarero majiiisimo y muy muy servicial!!!!!!