Xics, anoche la vida y unas zapatillas del 43, me llevaron a cenar a un sitio nuevo en Alameda.
¿Prejuicios? No exactamente, porque en esa zona hay sitios de puta madre, Raro, por ejemplo. Pero es verdad que la proporción roña/calidad, igual que en la Avenida de Francia, juega bastante en contra. A ver qué tal.
El sitio se llama Garito Barra.

El interior es muy pequeño, moderno, madera, mesas altas. Por suerte, tienen tremendo terrazón en el paseo central, y ahí les caben mesas como para dos cenas de empresa de Mercadona montadas en ñu.
El caso, uno de los camareros más sonrientes que he visto en la vida nos trae la carta, y nos recomienda un par de cosas. Trabajan con Heineken, por si queréis llevar una cantimplora con cerveza de verdad.
Yo me pedí una Alcázar.
Lo primero en llegar, a modo aperitif, es la coca de titaina. Claramente insufuciente para 4, pero no pasa nada, hemos venido a catar cosas.

La base es crujiente, como si fuera una galleta. Parece un poco aceitosa, pero puede ser que sea el de la propia titaina que precipita. Está buena, tiene piñones, tiene atún, todo funciona. Tal vez la presentación habría admitido un poco más de fantasía, pero tampoco pasa nada. Es buena, parece de abuela, te la puedes pedir.
Después, una cosa que pedimos por la curiosidad, porque digo “es tan guarro que lo tengo que probar”.
Mollete de leche condensada con anchoas.

Es una cosa que dices… Esto a priori no debería funcionar, y efectivamente, no funciona. Ni a priori, ni a posteriori ni a enmediori. No tiene ningún sentido. La leche condensada es muy dulce, y la anchoa muy salada, ya está. Hay mucho contraste, más allá de eso, indiferencia absoluta para 3/4 partes de la mesa. Parece la mezcla que ha hecho un niño de seis años en un cumpleaños con lo que quedaba en la mesa.
Después, la burrata con tartar de atún, Siempre es motivo de celebración que alguien sirva una burrata con algo que no sea pesto y tomate, así que nos picó la curiosidad.

Te digo una cosa, está que flipas. Está realmente rica. El tartar lleva soja, y ese puntito salino con la neutralidad de la burrata, me funciona mucho. Tiene trocitos de pistacho que te crunchyfican el tema, un buen chorrete de aceite de oliva…
Creo que pide pan o crackers o algo. Ya te digo, todo muy guay, muy dentro, muy bien aliñado.
Fuera hace un poco de frío, pero very smailing waiter se ofrece a traernos una estufa individual de esas de butano que primero dan calorcete, y al rato se te queda la cara crujiente como una tapa de morro.
Echo un vistazo periférico. A nuestro alrededor, todo el mundo parece que ha ido al CEU. El 90% de la terraza está lleno de chavales de entre 20 y 30, con tremenda pinta de ir a montarse una startup.

El fartón de steak tartar no me funciona tanto. Es algo que ya he probado, creo que en Baldomero, si no recuerdo mal. La carne, para empezar, está cortada en dados, como si fuera atún. Debería estar mucho más picada. Luego el fartón está demasaido potente de azúcar, y no sé a quién se le ocurrió que el azúcar iba a quedar bien sobre un tartar, pero nano, no. Una cosa es un puntito, que el fartón tenga un algo de hojaldre, tal vez, pero es que no es así. Bueno, será al mismo que se le ha ocurrido lo de las anchoas con la leche condensada. Sabe bastante a mostaza. No me gusta.

Con las alcachofas se me repite la sensación. Estas alcachofas así chafadas, son las mismas que ponen en Mangiapane con queso, y en La Picaeta con nosequé mierda. Ya me las he encontrado por ahí un par de veces, son precocinadas. En este caso las sirven con papada ibérica por encima. A nivel sabor, por supuesto, nada que objetar. Son alcachofas y yo me doblego ante su presencia.
Vamos con los nachos con entraña.

Pues no te lo vas a creer, pero esta entraña y este chimichurri también me suenan. Por otra parte, hay bastante más entraña que nachos. Yo me imaginaba un plato mexicano más canónico, con trocitos de carne y queso por encima, tal vez guacamole… Tú me entiendes, lo de toda la vida. En cambio es un trozo de entraña, el filete entero, salseado con chimichurri, y con los nachos por debajo, haciendo una base.
No es que esté mal, en serio, el plato está muy bien, los nachos son de los buenos y la carne tiene un punto correcto, lo que pasa es que va soltando caldo sobre los nachos, y se quedan mojados. Creo que sí, que está rico, pero igual habría que enfocarlo de otra manera. Ese chimichurri, en serio que lo he probado en otra parte.
Terminamos con el sandwich Yakiniku, de chuleta de lomo de vaca.

Es curioso, creo que no lleva más que la carne, sal gorda, y una especie de mayonesita. Entiendo por el nombre que es algo japonés. La carne está en un punto guay, marcada como un tataki, sellada por fuera, cruda por dentro. Es bastante protagonista, es muy simple, pero tiene algo. El pan parece briochoso, la chuleta queda tierna. Está bien.
Por cierto, me pedí una copa del tinto de la casa, un Finca 1783. No os lo pidáis. Sabe como agua de fregar en la que hubieran hervido un Plastidecor. De los peores vinos que recuerdo, en serio, una venganza.

De postre, vamos con la torrija. Es de las blandas. Al lado lleva un helado que sabe fortísimamente a queso curado. Por encima tres arándanos y poco más. Es rara, no tiene caramelo quemado por encima, es todo mollita húmeda. No tengo claro que el helado sea la mejor elección. La pruebo un poco tímidamente, y ya se la acabará otro.
Venga esa cuenta. 96 pavos entre 4, a 24 clavados.
Bueno, tiene cosas. No sé exactamente por dónde tirar, no es un sitio de los que a mí me gustan, pero te salva de un apuro, porque la materia prima, aunque creo que hay mucho que no cocinan allí, está buena. La carta tampoco es súper sorprendente, pero es bastante extensa, así que al final algo rascarás.

Le voy a dar un Okey, pero ya te digo, creo que hay gran parte de envasados, precocinados y cosas así. Nah. Sin más.
Okey para Garito Barra.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (3)
Luz
Estuve la semana pasada con amigas. No sé cómo probasteis tantas cosas. Éramos 6, pedimos 4 cosas y salimos a 30€. A casa sin cenar. Para estar empezando, caro. Con la torrija totalmente de acuerdo..
C
Madre mía, el mollete de anchoa y leche condensada está sacado de la carta de los 100 montaditos jajajaja. Estando en la Uni apostamos que quién peores notas sacase tendría que comerse uno de esos y veo que trece años después sigue teniendo el mismo efecto caótico y punitivo que antaño lol
MC
El mollete de anchoa y leche condensada original viene del clásico La Flor de Toranzo sevillano, lugar de peregrinación obligatoria si andas por tierras andaluzas. Igualmente, no he probado el de Garito, tengo deberes.