Xics, ya sabéis que en ocasiones recibo soplos.
Hace una semanas estoy por ahí a la mía, posiblemente tomándome una cerve, o de camino a tomármela, y de repente noto una vibrachione en el bolsillo.
Era un mensaje del maquinarias de Patxi Vivawalks. El clásico mensaje que me manda la gente en el que pone “¿conoces este sitio?”, y luego una foto de una carta, o de un plato o algo así. Normalmente siempre son sitios que ya están reseñados, o que no entran en las premisas por precio o ubicación, pero, eh, a veces…
La foto era de un A5 vertical, blanco y negro.
Amplío, echo un vistazo, alzo una ceja, e inmediatamente me pongo a googlear el sitio.
– Pero… ¿Y esto?
La Barra de Boni.

Supongo que conocéis el mercado de Mossen Sorell. Es el que está en el Carmen, junto a la Latería, la Rentaora,y el Templat.
Este tipo de cosas me dan mucha rabia. ¿Sabes la de cervezas que me he echado yo en el Dorita? ¿En el Immortal? He pasado mogollón de tiempo en esa zona, y joder, ni una vez he caído en que ahí había un restaurante. Es el efecto “mi abuela es una nutria” que ya me pasó con La Casa Viva.
Hay como ocho o nueve taburetes en la barra, y dos barriles con sillas. Punto. En total, no más de 20 comensales. No hay paredes, solo cristaleras. Abren los mediodías de una a tres y media, y los jueves y viernes por la tarde. La mayoría de puestos del mercado están cerrados.

Toda la carta es apetecible y particular. Tacos de navaja, saam de langostino en gabardina, calamar con migas de tomate, y ojo, OCHO platos fuera de carta.
También nos informan de que como llevan abiertos desde la hora del almuerzo, algunos platos se han acabado. Hay que ir pronto. No se parece a nada.
Lo primero son las patatas. Parece un plato muy sencillo. Son como unas patatitas baby, con algún tipo de salsa encima, que me recuerda un poco, lejanamente, a la que le ponen en Jomi a los champiñones.

Buah, están de puta madre. es el típico plato que no tiene nada, pero te hace ir adrede. Las patatas están cremositas, muy marinadas en algo con hierbas… Sabe dulce, y bastante ahumado, de hecho tienen como un fondo extraño a salchicha de Oscar Mayer.

Después, la caballa sobre gazpacho verde. Hostia, que sabor. Primero creo que es un escabeche, pero luego me doy cuen de que el pescado está casi crudo. Lo han cocido con vinagre, dejándolo en el ácido, como un ceviche. Lo de debajo debería ser gazpacho, pero es otra cosa, parece un tomate verde rallado. ¿Lechuga? ¿Pimiento verde? ¿Pepino? Es un sabor muy a crudo, muy fresco, muy de verano. Al lado hay algo que parece un espárrago, o una rosquilleta mojada, pero no, es una hueva. Es un plato muy potente.
Un fuera de carta, las lentejas con curry y perdiz.

Venga va, tío. ¿A qué estamos jugando? También están que flipas. La lenteja sola, por su parte ya funciona, pero la cremita de curry le da un indiazo súper interesante. Es curiosa la sustitución del chorizo por perdiz.
De vez en cuando hay un tropezón de cebolla y pimiento crudos, que mola bastante, porque la legumbre agradece mucho ese tipo de textura. ¿Habéis probado un plato de alubias con una piparra al lado? Pues es eso.
Pedimos también una ensalada de verduras de temporada con dukka. ¿Y qué es la dukka? Si lo primero que te ha venido a la cabeza es “mi polla con peluca” este es tu blog, bienvenido, pero también es una mezcla de frutos secos con especias, muy árabe.

Son verduras crudas, frescas, clásicas de ensalada. Cebolla roja, tomate, lechuga, pepino, pero todas buenas. De repente te encuentras trozos de dátil, granada, alcaparras… Tiene dulce, hay como una vinagreta que no es melaza, pero que se mezcla con todo… Es mucho más interesante que una ensalada normal, y sin romperse mucho la cabeza.
Vale, seguimos con las alcachofas con mayonesa de mostaza y crema de cacahuete.

Al primer bocado siento que hay alguien detrás de esto que pilota mucho. ¿Sabes ese sabor ácido de las alcachofas en conserva que no es nada molante? Hace que sepan, a eso, a bote. Bueno, pues resulta que con la mostaza, de repente ese sabor funciona. Es como que hay un ácido, que potencia el avinagrado de la mostaza. Por otra parte, nunca había probado las alcachofas de bote tostadas. El cacahuete es más anecdótico, se queda muy atrás, no me dice mucho, pero el plato lo compro.

Por el flanco derecho, como a traición, atacan las albóndigas. Parecen de cerdo. Vienen cubiertas de una salsa de tomate con albahaca que sabe a guiso italiano. Me recuerdan un poco a las de la Oveja Negra. No soy muy fan del uso de patatas paja de bolsa, pero bueno, si las albóndigas funcionan, se perdona un poco todo. Son magras, densas y sabrosonas, no llevan piñón ni tropezón ninguno por dentro. Invitan al suque.
Y bueno, llegamos a la burrata carbonara.

La he pedido, porque me gusta darles bola a todos los que deciden hacer algo distinto, y no servirla con pesto y tomate. Aparentemente, está cubierta por una salsa anaranjada muy cremosa, y trocitos de guanciale frito. Probemos a ver.
Ñam
– ¡¡HOSSSSTIAPUTA!!!
¿Qué es esto? Pupilas dilatando ¿Dónde ha estado este sabor toda mi vida? Los ingredientes parece que hayan sido encajados por un ente superior. La burrata es neutra y cremosa, el guanciale está en el punto perfecto de fritura, con un ahumado que te sube por la nariz y se queda de visita. No es el clásico sabor a leche, tiene un fondo bufaloso que…
En ese momento el espacio-tiempo se resquebraja. Todo el mercado de Mossen Sorell se detiene, y una grieta de luz se abre frente a mí. Mogollón de viento, papeles volando. Una figura anciana aparece a contraluz.
– Parece que te ha gustado la burrata.
– ¿Qué…? ¿Quién es usted, atractivo anciano?
– Soy tu yo del futuro. He cruzado océanos de tiempo para…
– ¡El pelo! ¿Dónde está el pelo? ¿He palmado tantísimo pelo?
– Calla un momento, subnormal. He venido para que entiendas la magnitud de lo que está a punto de pasar. Está claro que este plato es un Golden, pero darle el máximo Okey a una burrata, implica severas alteraciones en el futuro. Después de leer el artículo, la gente se lanzará en masa a comprar burratas, las vacas no podrán burratear a esa velocidad y se extinguirán. Entonces, Miguel Bosé volverá a España y montará un partido diciendo que las vacas nunca han existido, y ganará las elecciones…
– Lo entiendo, Tipo del futuro, tendré cuidado al respecto.
– Está bien, en ese caso… ¿Puedo marcharme tranquilo? ¿He evitado la catástrofe?
– Sí, sí. Actuaré con responsabilidad.
– Eso espero. Me voy yendo entonces.
– Venga.
– Nada de Golden ¿eh?
– No, no, tranquilo.
– …
– …
– Entonces… Le doy al botón de cerrar.
– Buen viaje.
– …
La grieta espacio-temporal empieza a cerrarse.
– Adios, te encomiendo la ventura de…
– Le voy a dar un Golden que flipas.
– ¡¡¡HIJO DE PU…!!!
Vale, días después me llega el feedback de algunos amigos a los que la salsa les ha salido fría. Pedidla calentita, es necesario.

Terminamos con los boquerones japo, pero es que me da igual todo ya. Me los podrías traer de cartón piedra, y seguiría pareciéndome bien. Son boquerones, y están hechos en vinagre, como la caballa. Están limpios y descabezados. Bien por ellos.
Pedimos la cuenta. Hay varios postres, pero no hacen café y por la cristalera veo terrazas soleadas cerca, así que nos piramos. Igual nos hemos pasado de pasta, porque le hemos metido bastante caña a las cervezas, Estrella Galicia, por cierto.
Va.
¿Qué me estás contando?

¿87 pavos y pico? ¿A 23 por persona?
Pero… Pero ¿Por qué no está todo el mundo aquí? ¿Por qué este sitio no está en las guías de todas partes? ¿Estamos locos?
Esto no es un Tope de Okey, es EL Tope de Okey. Loor y fanfarria, festejo nacional, mi mano va directa al pulsador.
PEEEEIMM
-¡¡¡TOPE DE OKEYYYY!!!
– ¡Ojo, Marc Anthony entra por la puerta!!
– ¡¡BORÍIIICUA!! ¡ATACA SERHIO!
– ¡VENGA! ¡MARC! ¡SAL A BAILAR! ¡QUE TÚ LO HACES FENOMENAL…!
Ya lo sabéis, si Miguel Bosé llega a presidente del gobierno, es culpa mía.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Luis Alberto Palomar Stasny
Gracias por promocionarnos de esa manera tan auténtica tuya .
Tope de Okeyy !!!!!
Boni
Agradecida a la vida por tan amables palabras de «El tipo que nunca cena en casa». Entusiasmada como una niña que siente, llora y ríe cada vez que lee y relee este artículo tan amable y cuántico. He cruzado a una dimensión estratosférica y me quiero quedar allí para siempre, pero no es posible… Suena el despertador de la realidad de la tercera dimensión. Hace muchísimo tiempo que no me sentía tan feliz, como sin duda entenderéis.
Solo nos queda agradecerte por parte de todo el equipo tú apoyo, críticas y viaje galáctico.