El otro día recibí un soplo.
Alguien me escribió, diciéndome que iban a abrir el primer restaurante thai auténtico de Valencia, y que esa autenticidad se debía a que los dueños, eran también los dueños del supermercado thai (Dawfood) de Arrancapins.
Me parece súper bien, y la premisa es buena, pero yo tengo que comprobar eso, porque el hecho de tener una tienda de comestibles, no significa que sepas cocinar. Por esa regla de tres, cualquiera que tuviera un Mercadona, debería hacer unos guisos de lowcos, así que voy a ver qué onda.

Nam Prik Thai abrió hace poco en Cánovas, un poco cerca de Antiguo Reino. No tiene una decoración tailandesa rollo Port-Aventura, es bastante sobrio para lo que suelen ser estos sitios. La carta tiene un poco de todo. Me llama la atención que en algunos platos, puedes elegir entre tres intensidades de picante, lo que claramente interpreto como un desafío.

Solo me suena el pad thai, y creo que voy a evitarlo, por manido. El resto de platos tienen nombres parecidos a los de los hijos de Angelina Jolie. Vamos a probar los rollitos, va, que la camarera dice que van a ser un clásico automático.

Oh, me gustan. Son como una mezcla de sabores conocidos. Lo de fuera sabe al típico rollito de primavera, pero el interior es como… ¿Tallarines con ternera?
Fritos, pero no aceitosos, con salsa chili dulce para sucar. Es curioso el contraste, del fideo blandito con el crunch de fuera. Bastante sabrosos. Digamos que tienen mucha más personalidad que cualquier rollito estándar.

Después la ensalada. Es una de esas ensaladas asiáticas sencillas, pero muy frescas, hechas con verdura cruda cortada en juliana y hierbas. A mí me funciona de la hostia, porque en cada bocado pasan un montón de cosas. Es ácido, es picante, es dulce, sabe a encurtido, y además tiene como dos o tres texturas. Cuando piensas que la verdura es el crujiente, de repente pillas un cacahuete, que cruje aún más y que te da tostado. No sé, ya te digo, súper fácil, pero muy completa.

La sopa está también muy buena. Es una base de caldo y leche de coco, con unas cortaditas de ternera, y algún topping. Lleva fideos de arroz al fondo, y tal vez por eso, me esperaba algo más parecido a un ramen, y se me queda un poco corta a nivel tropezón. Además de esos fideos, lleva otros fritos por encima, algo de cebolla roja, y lima. Tiene un picante que va apareciendo en la garganta, de esos que te va dejando calentito y templa el cuerpo en invierno.
Después el curry rojo de pato.
Hostia, vale. Es muy muy raro que un plato no me guste nada. Siempre que me dejo algo sin tocar, suele ser porque está soso, o es muy plano, pero en general, siempre es más por indiferencia que porque el sabor me resulte desagradable. En este caso, el plato sabe completamente a Pelotazos de Cheetos.

Ese sabor, como a snack industrial de queso, aniquila de raíz mi gastrolíbido, me produce un gastrillazo.
No es que el plato esté mal hecho, seguro que la receta está perfecta, y tiene que saber así, pero esto a mí no me gusta. Mi colega, más aficionado a ese tipo de sabores, se lo empuja, pero tampoco con demasiada convicción.
Pues eso, nada de postre, porque ya sabéis que a mí, los postres de Turquía a la derecha no me dicen mucho. La cuenta, por favor.

En ese momento, el camarero/dueño aparece súbitamente con una botella de un licor rojo-Listerine, y nos dice que eso se llama “once tigres”. Es básicamente vodka al que le echan unos polvos mágicos que seguro tienen una función milenaria y guapísima, porque vamos a ver, no son ni nueve ni diez, son ONCE tigres, y eso debe tener un motivo.
Está peligrosamente bueno, y sabe a orujo de hierbas.
En general no hay sorpresas, pero creo que casi 3 euros un cuenco de arroz blanco, pues bueno. Sería debatible.
65,50 entre 3, a 22 pavos.

No es especialmente barato. Coincidió que yo venía de una jarana de puta madre y no quise ni gota de alcohol, y que tampoco pedimos mucho, pero no sé qué decirte. Podríamos habernos pasado muy tranquilamente.
La cocina es buena, el servicio también. No sé tanto de comida tailandesa como para decirte si va a ser un referente inmediato, pero hay bastantes cosas distintas, y creo que merece una visita si te mola ese tipo de comida.
Sitio Okey.
Goza de amplio aparcamiento.