Xics, si yo os digo que vamos a ir a comer tacos en Valencia ¿Cuál es el primer sitio que se os viene a la cabeza? Seguro que muchos dirían La Llorona, alguno diría Malinche… Pues, nano, el otro día descubrí un lugar que ha venido para quedarse. Os cuento.
Un sábado por la tarde cualquiera, estaba yo en un estado de no total sobriedad en una terraza, tomando algo con unos colegas. La vida nos puso cerca a un chaval mexicano, y esto que empiezas a hablar de cualquier mierda y, en un momento dado, le digo:
– Tío… ¿y cuál es tu restaurante mexicano favorito de la ciudad?
– Los tacos de Sol azteca son los mejores, sin duda. Es el sabor exacto que tienen los de México.
– ¿Sí? ¿Pero has probado los de…?
– Los he probado todos. Los más pinches delisiosos son esos. Además, ellos no me caen muy bien por unas movidas que seguramente tú no transcribirás dentro de unas semanas en tu blog, pero incluso así, los tacos son los mejores.
Aquello me descolocó, así que rápidamente fingí ir al baño y activé el intercomunicador de mi reloj.
– Meredith, necesito una información. ¿Qué valoraciones tiene Sol Azteca?
– Señor, hay dos Soles azteca cerca de su zona. Uno es un restaurante en Pintor Maella, y el otro es una taquería. La taquería tiene un 9,1 en El Tenedor, y el restaurante más de 200 excelentes en TripAdvisor. ¿Quiere que le haga una reserva?
– Hazla, y manda el coche a recogerme. Dile que traiga un termo de café.
– De acuerdo, señor. Recuerde que la semana que viene es el cumpleaños de Quique Dacosta.
– Sí… Eh… Mándale unas flores, con una tarjeta o algo… Y consigue que Ainhoa Arteta grabe un disco de arias cantando solo su nombre, y se lo mandas también.
– En seguida, señor.
– Gracias, Meredith.
Bien, fundido a negro. Volvamos al día de hoy.

A primera vista, el sitio no es tan colorido y tan kitsch como otros mexicanos. Cierto es que tiene sus buenas banderolas colgando del techo, pero no hay Fridas Kahlo por ninguna parte, ni demasiadas calaveras. Primer detalle que nos llama la atención: los platos son de plástico, nano, como frisbees, como de cumple de niño pequeño. Segundo detalle, la carta es cero pretenciosa. O sea, sí, tiene de todo. Tiene entrantes, tiene postres, pero tiene nueve tacos normales y dos especiales, uno de los cuales es uno de los normales con queso.

El camarero llega a tomarnos nota de las bebidas. Una de mis amigas, que se ve que ha estado en México, se gira hacia él y, con la naturalidad de quien pide una Horchata en Sarriers, dice…
– Perdona, ¿tenéis CLAMATO?
Todo el restaurante se queda en silencio. La pianola se para y los que juegan al póker se giran a mirar.
– Claro, ahorita se lo pongo.
-¿Qué cojones te has pedido?
El clamato, por lo visto, es una bebida de esas que tienen en México, en las que aliñan una cerveza como si fuera un entrecot. Coges la cerveza y le echas zumo de tomate, salsa perrins, limón, cayena, sal y no sé qué movidas más, y te la bebes. Lo probé por probar, pero vamos, ya te digo yo que eso no va a triunfar en la feria de abril.

Pedimos un par de entrantes: el guacamole, porque ya que estás en un sitio de estos, pues hay que pedirlo, y un tamal, solo para poder probarlo y decir «pues no está mal». Ese es el nivel de gente que vamos a las cenas.
Las raciones son baratas, pero pequeñitas. El guacamole es correcto, está potente de lima y no pica. Lleva cebolla morada, y un poquito de tomate a dados. Classic guacamole. Nachos bien.

Lo del tamal me sorprendió para bien, es una movida muy sencilla pero que está muy rica. Es como una masa hecha con maíz, y algo más que lo hace muy aromático y muy sabroso, con algo de carne. En este caso llevaba pollo desmechado y un poco de cebolla roja. Se cocina dentro de una hoja que el camarero nos advirtió muy amablemente que no se comía, porque si no, iba para adentro. Debe ser de platanero o algo así. Perdonad la inconcreción pero, si supiera de lo que hablo, perdería este maravilloso punto subjetivo.

Bueno, eso, entrantes ricos, tendríamos que haber pedido más.
Elegimos cuatro tacos por persona durante la primera ronda, luego decidimos que igual un par más entraban. Los tacos en cuestión, son un poco la base del taquismo: cochinita, lengua, pastor y suadero. Realmente no es que haya una diferencia muy muy abismal, al final todo es un poco carne, cebolla y cilantro, PERO sí que es verdad que saben distinto.

Como datos aportadores, puedo deciros que el pastor lleva trocitos de piña, que el de lengua es, efectivamente lengua, y que el de suadero estaba especialmente jugoso.
La verdad es que todo estaba un poco más jugoso y un poco más sabroso que en otras taquerías que he probado. Supongo que el truco es, como ya he comentado alguna vez, el mismo que para todo en la vida: Hazlo más cerdo. Le meterán extra de manteca o algo así pero, nano, no sé, están de coglioni.

Cuando terminamos el primer round, repetí pastor y me aventuré con uno que se llama volcán, y que lleva guacamole. Ah, otro dato aportador, te sacan tres salsas con los tacos. La primera, que es verde, pica moderado; la segunda, que es de chipotle y es más roja, pica bien; y la tercera, que es amarilla, es de habanero y pica como si quisiera vengarse de ti.

Ojo con la jugada, porque puedes pensarte que el código es el de un semáforo y que el amarillo es el intermedio, y vas a estar cagando lava un ratete muy rico. Por cierto, el cocinero canta mientras cocina, que es un detalle muy guay, porque demuestra contentor.

Bueno, tacos realmente okey, vamos a por el postre. Nos llamó la atención una movida que se llamaba terrina de gloria, y que era una bola de helado con unos nachos rebozados en azúcar. El helado era muy curioso, era como entre turrón, dulce de leche y nuez. estaba bien, pero «gloria» fue un poco overpromise. Muy dulce todo.

Para terminar, mi amiga viajada por el mundo, pidió dos mezcales. No sé si lo habéis probado, pero es como una especie de orujo con un sabor ahumado que te cagas. Está muy bueno y es muy curioso, ahora, eso sí, 4 pavos y medio el chupito. Vale más el chupito que el taco, y para el taco han matado a una vaca.
La cuenta fueron 99 pavos y medio entre cinco personas, que tenían que haber sido 90 sin los mezcales. Estamos hablando de 20 pavetes por persona. Bueno, bien. Creo que es una buena taquería. También es cierto que la oferta, aunque bien hecha, no se pasa de original. El precio es correcto, yo creo que todo bien para este lugar.

Démosle un amplio okey, y tengamos claro que hay unos tacos nuevos en la ciudad.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Laura
Tu amiga habrá estado en México, pero esa bebida no se llama clamato, se llama michelada, el climatología es uno de los muchos ingredientes que lleva. Y ya te digo yo que si que triunfa!