El Sayuki es la versión a domicilio del Kawori.
Veréis, yo creo que hay dos escuelas de sushi. Una es la canónica, la más tradicional, que es básicamente el pescado, el arroz, y poca fantasía más. Es sobre todo producto, y por este camino van, por ejemplo, Nozomi, Komori, o Tastem… Esa onda, sobria.
Y luego está el sushi reina del carnaval de Tenerife, que es cuando en cada bocado te encuentras tres salsas, un pescado, un rebozado, flores, espumas, seis tipos de huevas, dos bengalas de cumpleaños encendidas y a Dolly Parton vestida de vaquera cantando Jolene. Por esta rama tiran Kawori, Kamon, y Kaikaya, por ejemplo.
A mí realmente me molan las dos, porque con el sushi me pasa casi como con las alcachofas, nunca he encontrado la saciedad. Te sale más barato invitarme un fin de semana a Bali que hartarme a sushi, no hay fondo, no lo vas a encontrar.
Bien, dicho esto. Quiero contaros dos vivécdotas que me pasaron comiendo en Kawori. True story ambas:
Historia 1: Un día estamos pidiendo, la camarera considera que nos hemos quedado cortos y empieza a ofrecernos cosas.
— Yo creo que con un nigiri más por persona vais bien.
— Más nigiris no, llevamos varios.
— ¿Qué tal un donburi?
— Depende… ¿De la época de Héroes o en solitario? Se puso muy intensito después de Flamingos.
Mirada tensa silenciosa.
Colegas mirando al suelo avergonzados.
Seguridad de que mi plato va a venir con gapo.
Historia 2: Un día voy a cenar con mi chica y el camarero más sonriente del universo se acerca, nos toma nota de la bebida y nos dice:
— Chicos, tengo tres preguntas: la primera… ¿Coméis de todo?
Oh, vaya, veamos a dónde nos lleva esto.
— Sí, prácticamente.
— ¿Tenéis alguna alergia o intolerancia?
— Nada mortal.
— Y la última y más importante…¿Os dejáis llevar?
Guau, aparece una aventura en el horizonte. Seguro que van a ir sacándonos platos sorpresa. Estoy dentrísimo de esa mierda, completamente IN, quiero emociones nuevas.
— A dónde tú me lleves, ladrón.
Bueno, durante la cena fueron sacando varios platos, todos muy ricos y todos fantasía de luz y color.
La cuenta fueron 100 pedazo de pavos.
No quiero juzgar, solo quiero daros los datos, para que sepáis que el “¿Te dejas llevar?” lleva implícito un “…al cajero”. Un par de colegas cayeron en la misma. Tened esta información y usadla como consideréis.
Bueno, a lo que voy: Sayuki.
Bolsa bella de papel, todo ordenado dentro. Hay algunos platos que llevan pegatinas de colores a juego con la salsa que tienes que echarles. Muy bien pensado.

Empezamos con el usuzukuri de salmón. Si, como yo, tienes problemas con los nombres de los platos japoneses, te diré que usuzukuri es pescado crudo cortado muy fino, más que el sashimi. Viene aderezado con salsa dulce-ácida, mango, crema de albahaca, huevas de salmón, ralladura de botarga, rábano, y RuPaul subido en una carroza saludando. Está muy bueno, dulce, afrutado, fresco, todo okey. Lo que es el salmón, son 4 o 5 papelitos de OCB. Si parpadeas te lo pierdes.

Las gyozas de pollo son un must para cualquier japo que se precie. Vienen fritas, no al vapor, y acompañadas por una espuma de kabocha, miso y gorgonzola. La espuma te va a dar igual de lo que sea, porque sabe como un poco a ¿patata? No sé, muy suave. El relleno mu rico, sabrosón.

Por cierto, mientras todo esto duraba, iba pimplándome una botellica de un vino blanco de Mercadona, que extrañamente estaba muy rico, Condado de Teón.
Seguimos para bingo con el uramaki de atún. El uramaki es el roll en el que el arroz va por fuera Hablamos de atún desmigado con especias japonesas, acompañado de crema de algas, chips de jamón, salsa fresca de tomate, kimchee, jengibre y, por encima, el orfeón donostiarra de 2005 vestidos de cocodrilo, cantando Carmina Burana. No vas a tener ni puta idea de a qué sabe, pero está bueno también. Cada bocado es como muy explosivo.

Pedimos cuatro nigiris, salmón y setas, dos de corvina, y dorada. Tal vez aquí tengas la impresión de que conseguirás diferenciar más sabores, pero… ¿sabes qué? NO, porque el de salmón lleva salmón flambeado con crema de setas, salsa yakiniku (que de nuevo, al igual sabes lo que es), aroma de carbón y espuma de kabocha, miso y gorgonzola. El de corvina lleva foie y trufa; y el de dorada, lleva el pescado flameado again, y chutney de dátiles, huevas de salmón y sisho picado. Tremenda follada de mente. Riquísimos.


Acabamos con la hamburguesa japonesa. No te esperes la clásica hamburguesa entre pan, es un bol de arroz, con carne de cerdo macerada al estilo japonés acompañada de salsa demi-glacé, boletus, crema de trufa, huevo cocinado a baja temperatura y chips de patatas. Viene todo presentado muy armónico, y entonces tú, como un dios del caos, tienes que empezar a romper y mezclar, hasta que te queda una amalgama mucho menos atractiva, pero muy cañera. Ten en cuenta que al final lo que te estás comiendo es carne picada, con arroz, trufa y huevo, y eso no puede fallar, eso no puede estar malo en la vida.

El precio del Sayuki: dicho ya todo esto, salimos a 46 pavos, a 23 por persona.

Me mola mucho este sitio, porque creo que mantiene todo el espíritu de la comida del Kawori, pero te permite salir un poco más barato que en el local, porque te ahorras la bebida y tal. La presentación cuidada, los sabores muy locos (aún teniendo en cuenta que a veces son demasiados como para apreciarlos todos). Es una propuesta muy arriesgada a nivel sushi, pero les funciona que te cagas.
Creo que como delivery, es de lo mejor que puedes pedir.
A topecito de Okey para Sayuki.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Vicent
Me pedí casi lo mismo, añadí un plato más, unas albóndigas pescadosas que estaban bastante ricas… y bueno. La hamburguesa bien, las gyozas bien, los nigiris bien… pero tanto el uramaki como el usuzukiri fueron puñaladas traperas a la cartera. Maqui navaja hubiera tenido la decencia de poner un poco más de pescado. Casi 20 pavos en 4 mordisquitos, que ni siquiera eran una obra de Banksy… un okey simple para bajar expectativas con aviso de que se quedará con hambre y de que hay mejores sushis a domilicio, y gracias.
Jaime
Este es el McDonald’s de la comida japonesa, el japoDonald’s. Todo parecido entre los uramakis y los nigiris de las fotos de la carta y de este post con los que hemos recibido en casa, es pura casualidad. Ni hablar del tamaño de los nigiris, que tendríamos que bautizar como minigiris. La calidad es buena y la propuesta de combinación de sabores, también, pero… el tamaño sí que importa