Xics, a veces la gente me sopla y me recomienda cosas.
Hace poco, alguien me escribió proponiéndome no solo un sitio, sino un plato en concreto.
El sitio se llama Saigon Saigon, y me llamó la atención porque esa repetición es como que asevera, ¿no? Como cuando dices «esta chaqueta es de piel-piel». Pues el sitio es Saigon-Saigon.

Llegamos pronto. Sin ser yo un especialista en cultura vietnamita, el sitio parece chino.

La carta tiene foto de los platos. Hay gyozas, arroz tres delicias, rollitos, un arroz que se llama «océano» que lleva varios mejillones clavados en vertical, al más puro estilo Paellador de la Plaza del Ayuntamiento… No veo nada muy especial, la verdad, excepto que la carta está en Comic Sans.
Los platos van numerados, y mi informante me había sugerido el número 60, pescado hervido. Curiosamente la carta solo llega hasta el número 47. ¿Emosido engañado?

Wild camarero aparece.
— ¿Ya lo sabéis?
— Casi. Perdona una cosa. Nos habían recomendado el número 60, pero no lo veo en la carta.
— Ah, queréis la carta china—guiño guiño.
Quieto todo el mundo.
¿Hay dos cartas? ¿Hay una carta secreta que solo sacan si la pides? ¿Necesito una contraseña? ¿Artículos de coña? ¿Coñas marrinerras?
— La queremos.
El camarero nos saca una hoja escrita completamente en chino, que esta vez sí, llega hasta el 104.
Evidentemente, aquí estamos en sus manos. Queremos probar cosas, pero no entendemos un carajo, así que vamos a dejarnos llevar por sus recomendaciones.

Empezamos por los tacos saigon.
Esta movida no tenía que haberla pedido, pero me llamó la atención porque pensé, ¿tacos vietnamitas? Igual es una especie de Banh-mi entacado, y el chico me dijo que los hacían ellos y tal, y dije venga. Pero no.
Dos tortillas industriales crudas, sin planchar, con una carne guisada desmigada, un guacamole triturado, aparentemente industrial, y unos trozos de cebolla cruda.
Pues vale.
No están malos, pero no tienen ningún tipo de gracia ni de coherencia con el entorno, así que os lo cuento, como quien cuenta que ha estado el domingo en una comunión, y seguimos.

Primera recomendación: Pollo frito con guindillas.
Ahora que lo veo, es el mismo plato que tanta gente ha enamorado en Casa Ru.
Trocitos de pollo rebozados con mucha guindilla, y las mismas bolitas de pimienta que saben a jabón. Es un rebozado de harina, sin pan, finito, y el resto, pues lo clásico del frito asiático, cebolla, cebolleta, sésamo, cilantro.
A mí me gusta, porque al final, es pollo frito picante, muy mal lo tienes que hacer para que no funcione.
Además es un picante que va apareciendo poco a poco, te amanece en la boca, como la portería de Oliver y Benji.

Segunda recomendación: Cerdo con pimientos.
No sé exactamente qué parte del cerdo me estoy comiendo, porque va cortado como en tiritas muy finas, y puede ser panceta, lomo o lo que tú quieras.
Lleva una salsa muy asiática, muy glutamatosa, que sabe un puntito dulce, y que recuerda a una barbacoa o a un teriyaki. Bien bañadito.
Es tan genérico, que si le metes almendras, y me dices que es pollo con almendras, me lo creo, pero a la vez, si le pones tallarines y me dices que son tallarines con ternera, me lo creo también. Es como el sabor chino primigenio.

Las raciones son generosas, y poco a poco, el bar se va llenando de gente asiática. Eso más o menos me da un indicativo de que lo que hacen, pueden estar haciéndolo bien.
Vamos con el 60, pescado hervido picante. El camarero trae un bol lleno de caldo humeante, con trozos de cilantro por encima.
Vale, aquí pasa una movida, y es que el caldo está bueno, pero el pescado es pango, o tilapia o algo así, y esos pescados son la Cruzcampo de los pescados, son el chopped del mar.
Al estar hervido, queda un poco gelatinoso, y la verdad, me tira un poquito para atrás.
La sopa pica correctamente, porque el camarero nos ha adaptado el picante a nivel humano. Curiosamente cuando buceas un poco en el caldo, te encuentras cosas como hojas de lechuga, y tiras de pimiento, que son ingredientes muy poco comunes en una sopa.

Terminamos round con el tofu aliñao. El tofu es una mierda, yo lo sé, tú lo sabes, y hasta él lo sabe. Es como Peter Criss en Kiss, NADIE quiere ser Peter Criss.
Por eso pienso que si eres capaz de sacarle punta a un ingrediente tan sosainas, entonces hay algo en tu cocina. En este caso, son trozos blanditos, casi líquidos, rebozados en especias, sobre todo comino. También van bien de sal y pimienta.
Bueno, ligero, no está mal. El rebozado es de huevo, suave. Sirve para llenar, y tal vez para acompañar una carne.

Pues bastante llenos, la verdad.
¿La cuenta? 61,50. No llega a 21 por persona.

A ver, es un chino. La parte de la carta china es particular, está guay y tal, pero no es ni mejor ni más exótico que el Min Dou, o el Regusto.
La cocina china lleva tiempo evolucionando, y los locales de menú de grupo con rollito y arroz tres delicias, le molan ya a muy poca gante, porque la oferta ha mejorado mucho. Ya no es dificil encontrar un local con cocina china más auténtica, y este, pues bueno, uno más.
Saigón Saigón, Okey Okey, pero si pasas por allí.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Jf
-Tome, se le ha caido una mierda. -Yo no trabajo ese artículo.