Chavales, mucho ojito con Arrancapins. Puede que nocturnamente ya no sea el conglomerado de farra que fue antaño, cuando se pillaban los descuentos para Akuarela en Juan Llorens, pero a nivel restauración, lo está petando.
El Pan Comido (Panco para los colegas), está justo delante del Alcántara Bistrot, haciendo esquina, con una fachada bicolor llena de macetitas.

Es como para vegetarianos infieles. Los futbolistas adúlteros van al hotel este que entras con el coche y no te ve nadie, y los vegetarianos van al Pan Comido. Lo digo porque la carta es en un 90% vegetal, PERO tienes un pequeño apartado de platos en los que los ingredientes antes respiraban, por si te apetece el desliz.
Bueno, llego, me pido una Alhambra de tirador. Echo un vistazo al local.
Cosas molonas: en una de las paredes hay un colibrí gigante de colorinchis, hecho por Julieta, que es la artista esta tan cool que pinta siempre chicas con los ojos cerrados. Un clásico. Detrás de la barra tienen posters y movidas del rock, carteles de conciertos, un guitarrón, y unos parches de batería dedicados por los Zigarros. Tremendo grupazzo. Terminan de ganarse mi corazón con varias revistas de “El Víbora”, que veo colgadas sobre una pared.

Estamos a mitad de la primera cerveza, cuando escaneamos el QR. El camarero se pone firme a nuestro lado y escucha la retahíla de platos soltando un “ajá” detrás de cada uno, pero sin libreta. Si luego se hubiera confundido, te diría ¿ves?, por no apuntar, pero es que el cabrón no falló uno.
Lo primero que nos llegó fue el vino, un blanco que se llama “Descomunal” o algo así.
Detallito de la casa, gazpacho de sandía. Mira que bien. En un vasito de estos de ribeiro. Dulce, salado, fresquito, sano, todo para dentro.

Lo segundo, las croquetas de arroz con salsa hoisin. Hay un equilibrio que entiendo, porque la croqueta tiene un sabor más neutro, y la salsa es lo que le pega el hostión de punch. Llevan también algas y espinacas, y son boliformes. Cero aceitosas.

Después nos llegaron un par de untables, el hummus de alcachofa, y el paté de lentejas. Sé que no es temporada, pero no voy a dejar pasar lo que sea que lleve alcachofas así como así. ¿Soy una alcachof victim? Evidentemente. Es más líquido que un hummus normal. Lleva comino, lleva el acidito ese que seguramente es limón, topping de frutos secos, y sí, efectivamente, lleva alcachofa. Era fácil perderla, pero estaba ahí, en una brisa al fondo, esperándome.
— ¿Me añorabas?
— Nena, ha pasado tanto tiempo…
— Oh, calla, aquí pueden vernos…
Etc.
No obstante, y aunque suene raro, me gustó más el paté de lentejas. Tiene un saborazo muy particular. Llegamos a pensar que las lentejas estaban hechas con chorizo, pero claro, eso sería trampa, pero te lo digo para que te hagas una idea del sabor potente. Textura más densa. Viene con unos triangulitos de pan de pita y unas tostadas. Para dentro también.


El tartar de salmón lleva tomatitos y un aliño molante. Normalmente se baña el salmón en soja y jengibre, como si fuera atún, pero este tenía un puntito mostazoso. Textura okey, temperatura okey, que hay sitios en que te lo sacan directamente de la nevera y eso no mola. Okey en general.

Nos llegan las setas con huevo y trufa. Oh, qué visual. Varios tipos de setas. Veo cardo, veo setas de estas finas de manojito y, sobre todo, veo dos pedazo de boletus enormes que perfectamente podrían ser el chalet de veraneo de algún gnomo, o tal vez pollas de algún tipo de pony pequeño.

Rompes el huevo, mezclas, el aire se llena de trufa, la yema empapa las seticas, todo baila en sutil armonía. Puedes cortar pedazos de seta como si fueran de entrecot. Uf. Está muy de la hostia. Es absolutamente el plato que te tienes que pedir. Llevamos dos muy buenos, el paté de lentejas y éste.
Rematamos con un pulpete plancha. La verdad que más normal, porque al final era pulpo con puré de patata y pimentón. Está bueno y tal, pero es algo que ya conoces. Voy a sobrevolarlo para irme hasta el postre.

Bizcocho de chocolate blanco con helado de limón. Curioso, no te esperes un brownie, tampoco un bizcocho estilo coca de llanda, es un intermedio, más denso que un bizcocho, y más cremoso. Tiene súper sabor a chocolate blanco, y el helado de limón le da un frescor cítrico que no encajaría con un chocolate negro, pero que a éste le va genial. También lleva pistacho molido por encima.

Rematamos el vino, unos cafés, y pedimos la cuenta.
¿A cuánto dices que salió el precio del Pan Comido? 89,90 pavetes entre 4 personas, a 22 y medio por cabeza.

Pues la mar de bien. Bien de platos, bien de precio, y exceptuando a unos señores mayores de otra mesa que se empeñaban en invitarnos a cazallas, la cena transcurrió agradablemente.
Por cierto, ¿sabéis que este local, ganó un concurso de À Punt, en el que los restaurantes se votaban entre sí? Da todo el rato la impresión de ser un sitio muy buenrollero. Recomiendo fuerte.
Okey alto para el Pan Comido. Ya os digo, ojito con Arrancapins.
Lo de aparcar ya si eso te lo miran, aún así…
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
May
Parece que han cerrado😭