Estoy sentado tomando unos dobles con unos amigos, en una terraza de Xúquer, haciendo tiempo porque la mesa está reservada a las 21:30. Los bares empiezan a estar llenos, y se está haciendo de noche un poco más pronto, señal inequívoca de que en breve será otoño.
¿Os suena el Aljuzama? Lleva como 15 años abierto en la plaza, y es un tótem, como el Salamandra, el Rocafull o el Carajillo. Tengo la impresión de que cada vez que un local de estos de toda la vida cierra, es como si le quitaran el tapón a una bañera y el mundo se escurre un poco por el agujero. Es un restaurante árabe con muy buenas críticas y que tenía ganas de probar.

Nos sentamos, la carta está en los manteles de papel.

Un hombre amigable con gaficas y camisa de cuadros nos pregunta por las bebidas.
– ¿Qué vais a beber?
– Pues… ¿Qué vinos tienes?
– No, aquí es todo halal, no tenemos alcohol.
– Aja… vale, pues unos tercios.
– No, que no hay alcohol.
– Turia para mí.
– …
Mi colega se acercó al oído del camarero.
– Perdone, señor, es que hay ciertas combinaciones de palabras que su cerebro no codifica. Tráiganos una limonada. Ya nos ocupamos nosotros.
– ¿Qué estaba diciendo ese hombre? Su boca se movía, pero no…
– Tranquilo, vamos a pedir comida.

¿Empezamos? Vamos allá. Hojas de parra rellenas de bulgur, setas y finas hierbas. Yeah, no son como las clásicas dolmades griegas, para empezar porque el bulgur queda mucho más prieto que el arroz (mmm, qué prieto está), aunque tienen el mismo punto de limón y de especias. Debajo de los paquetitos de parra, hay un arroz amarillo que lleva zanahoria, pimientos y algo dulce y crujiente, es lo que en Madrid llaman «paella». Mu ricas.

Con el paté de berenjena nos sacaron un pan de pita fino, pero algo seco. El paté se ve casero, sabe mucho a ahumado, y tiene un puntito amargo al final que es maravilloso. Buena textura, plato muy jugón, aunque bueno, de estos has visto ya varios, lo tienen en muchos sitios. Viene con nueces y pimentón, quedaos con este dato, porque uno de mis colegas es alérgico a las nueces y tuvo que estar toda la noche esquivando a la muerte.

Por cierto, no os he dicho nada de la limonada. Agua con hielo, limón y hierbabuena. Temía por una cantidad indecente de azúcar, pero la verdad que no, puntito justo, suficiente para que todos los sabores estén presentes. Ahora, una cervecita mucho mejor, también te lo digo.

El segundo round de entrantes llegó con unos falafel y unos burak.
Los burak son como unos rollos fritos de pasta filo, rellenos de atún, puré de patata y aceitunas. La apariencia y el primer bocado son de rollito vietnamita, pero claro, nada más lejos.
El falafel, pues una croqueta de garbanzos con comino y especias, la verdad que más normal. En el centro pusieron dos salsas que nuestros finos paladares identificaron como «mayonesa» y «mayonesa beige». Puede que alguna llevara algo de yogur.

Los platos fuertes son los cuscús y los tayines. El tayín parecía menos pesado, así que pedimos el de cordero con limón y aceitunas.

Pues nano, estaba muy bueno, la verdad que sí, pero mucho hueso y poca chicha. Además la salsa es un mundo, ahí se puede sucar pan hasta que te detenga la policía, pero claro, el pan que tienes es como que no absorbe, las pitas son servilletas de pan y generan frustrachione. El cordero en su point, y además traía unas patatas fritas por encima cortadas como en forma de reja. Muy sabroso, caldito bebible.
Quisimos rematar con un postre. Tienen los típicos baklavas, y los hojaldres con pistacho y miel y tal, que están de que te cagas, pero son más densos que un kebab de pegamento de barra, así que decidimos ir a por la tarta de queso con azahar y almendras.
Nada, te la puedes saltar perfectamente. Tibia, con dos churrufos de nata de spray a los lados, la almendra picada por encima y una mermelada que entiendo que es la que lleva el azahar.

Bueno, ¿qué pasa entonces? ¿A cuánto sale de precio el Aljuzama? Pues pedimos la cuenta y nos sale a 15 pavos por cabeza. De hecho, un poco menos. Cierto es que no pedimos a reventar, y que el vino y las cañas que normalmente encarecen una cuenta no estaban, pero sigue siendo un sitio muy barato.

La comida es buena, la elaboración casera, yo creo que no pedimos del todo bien. De todas formas, oye, un local así apañao para un lunes en Xúquer lo tienes, y así cambias Malagueños y bocaterías cutres, por un guiso de corderito y una ensalada con menta.
Por cierto, durante gran parte de la cena, había un chaval como muy borracho, argentino, al que sus amigos estaban sujetando para que no se diera de hostias con la gente. No sé quién eres, pero espero que se te hayan comido los intestinos dos hienas, mongolo.
Sitio Okey.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Laura
Deberías ir al Balansiya, si no has estado ya. Esta a dos calles.
María
Hace años se comía bastante mejor…. No dudes ir a Balansiya…. Te va a flipar…. Mucho más rico.