Restaurantes mexicanos, ¿todos son iguales? ¿Nos molesta que en los restaurantes que se enfocan en un tipo de cocina, se repitan muchos platos? ¿Nos estamos perdiendo algo importante, o no hay nada más allá de la cochinita pibil? Movidas que me pregunto de vez en cuando. La verdad es que las únicas ocasiones en las que encuentro algo fuera del sota caballo y rey cuando voy a un mexicano es cuando están escondidos en alguna calle de barrio.
Hoy traigo uno de esos, Serpiente Emplumada, en Xúquer.

El local es también mezcalería y tequilería. Lo llevan una pareja que, según me han comentado habitantes de la zona, son bastante bonicos. Además, está en el bajo que hace años fue la Oveja Negra, lo que siempre le va a dar un componente emocional.
Entramos. A la derecha está la barra, y sobre ella una pizarra con mogollón de marcas de mezcales y sus precios por chupito. Tienen Ambar de tirador, calaveras, colorines, todo eso.

La carta es muy cortita, seis entrantes, seis tacos. Coincidió que ese día también tenían cosas fuera de carta.
Pedimos los nachos, porque digamos que son siempre el baremo de un buen mexicano, y el pulpo enamorao, por aquello que os decía de pedir cosas que no tienen en todas partes.
Pues os digo una cosa, los nachos son normales. Curiosamente, todo mi planteamiento se desmorona, porque todo lo demás estuvo mucho mejor, pero en este caso, sin estar mal, fueron demasiado corrientes. Pico de gallo, nacho casero, gurruñitos de guacamole, carne picada y jalapeño, todo ello con queso cheddar de este amarillo que ni me va ni me viene. Les faltaba rollo.

En cambio, lo del pulpo enamorao es otra historia. Aparte sacaron las tres salsas, de tomatillo, chipotle y habanero, con tres grados de picante por ese orden, poco, normal y yeah. Bueno, pues pulpo cocido, con mayonesa de cilantro, lima y cebolla. Te lo compararía, por citar algo conocido, con la sepia con mayonesa, pero la mayonesa es un poco más líquida. El pulpo tierno, la lima con la cebolla ya te llevan un poco al rollo mexicano, y el cilantro no resulta nada agresivo en la salsa. Curioso, poco común, mola. Además viene con cebollino y flores y brotes y toda la hostia y parece una carroza del día del orgullo. A tope con él.

Del cóctel de camarón os aporto el dato de que realmente es de langostino. Vienen nadando con aguacate en una salsita tomatosa que tiene algo como de ketchup pero sin serlo, y lleva unos crackers que son los que te sirven de base al montadito. Interesante también, dulce, salado, ácido, en mi caso picante porque le metí bien de chipotle. Venga con todo.

Rematamos entrantes con algo fuera de carta, un ceviche con unas gotitas de salsa de boniato y anís. Me la podría jugar y decirte que era de dorada, pero ya sabes que la puntería con estas cosas a mí me baila. Aparte, pues lima, cilantro, brotes, esto, lo otro, un poco un 4-4-2 mexicano, pero el anís sí que le daba un extra. El pescado muy bien, de esos que saben a pescado, pero sin saber a pescado mal, ya tú sabe.

Pues lo que os decía: de cuatro entrantes, tres tenían un toquesito molón, de los que no encuentras en franquicia.
Luego nos empujamos un par de tacos cada uno.
Aquí tengo menos que contar, porque el de cochinita, era de cochinita. Una cochinita más, en la insondable e inmensa galaxia de cochinitas que encontramos en cualquier parte saliendo a cenar. El de ternera me llamó la atención por estar especialmente jugoso, y tener un picorsito sexy.

Luego os reconozco que pedimos el de Chilaxtle, porque llevaba nopales y en mi mente se generó una conga de chinos cantando “no pales, sigue-sigue”, y eso es más de lo que necesito para pedir un plato, a lo que sepa da igual. Y el de pollo, que es muy parecido a la cochinita en textura, porque está hecho de pollo desmigado, pero en este caso lleva una salsa de tomate. Las tortitas eran de trigo.

Bien, tacos muy correctos, jugando en la liga de tacos de primera. Todo bien.
Luego ojo con esta voltereta final, una tarta de Amaretoo. Es como un bizcocho, pero te vas encontrando trocitos de algo que podría ser chocolate blanco, y que hacen de tropezón crunchy. Y tampoco te imagines una tarta amarga, hay un deje como de almendra al final, bastante agradable.

Cafés, dobles de Ambar, algo de vino, aunque solo tienen un tipo de vino, y eso muy mal, pero la verdad es que como el picante tampoco pide vino, pues venga… El precio del Serpiente Emplumada se nos quedó 81 pavos y medio. Cuatro personas, a veinte y pico, no llega a veintiún euros por cabeza.

Nano, poca pega le veo, porque además, después de comer y para alargar hasta las seis, me pedí un margarita que estaba que flipas, y me imaginé a mí mismo en la terraza, con ese mismo margarita y una camisa de flores. Sitio súper funcional, súper bien de precio, échale un ojo a ver qué tal.
Creo que es Okey.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Adriana vergara vazquez
Muchas felicidades!! Se ve de maravilla y ya tendré que ir para degustar la roca comida que preparan.
Adriana vergara vazquez
Que rico se ve todo!!