Oye, hace unas semanas estuve en Moby Dick.
Es un sitio relativamente nuevo que han abierto donde antes estaba el Vermúdez, al lado del Flash.

La decoración puede que te todavía te recuerde algo, porque la barra sigue ahí a la derecha, están los tubos de ventilación en el techo y tal, y sigue siendo oscuro y maderoso.
Tiene algo como de club inglés de caballeros.

Es un día entre semana, llegamos pronto y aún está vacío.
La camarera nos trae un pan con hummus y salsa de yogur, tostado pero duro, y nos deja las cartas para que vayamos decidiendo.

Venimos de echar unas cervezas en el bar de al lado. Dos de mis colegas se van de viaje de novios a México, y estamos calibrando las posibilidades reales de que tengan que partirle la madre a algún pinche, si se les acercan enchemados.
Empezamos con las empanadas. Tres de provolone y puerro, y tres de carne.
Bastante bien de tamaño. Las de carne llevan dentro una carne hilosa, no picada, que puede que recuerde un poco a carne de guisado.
Es vacío, cocinado a baja temperatura. Llevan pimiento rojo y huevo duro. Es un sabor familiar.
Las de queso y puerro molan bastante. Más saladitas, más sabrosas, lo mejor de la cena, realmente.

Después llega la ensaladilla de pulpo. Bien, a priori no parece una ensaladilla DE pulpo, parece una ensaladilla CON pulpo.
Es una ensaladilla rusa normal, con cinco rodajitas de pulpo por encima, pepinillo, y unas tostaditas de pan.
Corrijo, no es una ensaladilla normal, es una ensaladilla malucha, que, de hecho, tengo fuertes sospechas de que es de bote.
Tío, ¿ves? Este es un ejemplo de la falta de I+D en los platos. ¿Quieres hacer una ensaladilla de pulpo? Intégralo, hazlo distinto.
No sé, tal vez puedes meterle pimentón a la mayonesa, hacer los dados de patata un poco más grandes, y ponerle un aceite picante para que de alguna manera recuerde al pulpo a la gallega, puedes añadirle encurtido y surimi para que te lleve un poco hacia un salpicón, no sé.
Este plato no funciona.
Seis personas en la mesa y ahí se quedan las últimas dos cucharadas. Eso para mí, es señal de alerta.

Fish and chips: pescado rebozado sobre patatas fritas.
El rebozado es grueso, pero ligero, crujiente, puede recordar un poco a una tempura.
El pescado de dentro es un pescado blanco, que no termino de identificar. La patata está buena, pero creo que proporcionalmente es demasiada.
A este plato le veo dos cosas: una, que hay poco pescado para todo el patataje y el rebozado. Y dos: falta un ácido.
El pescado debería ser el protagonista, y es el tío que matan al principio para que el protagonista se vengue, es la amiga de la novia, se pierde.
Y luego eso, que necesita una salsa tártara, una lima para exprimir, algo que aligere el frito, porque lo que lleva son dos inconexos gurruños de mayonesa. Esto debería ser un buen troncho molloso de pescado blanco.

Pedimos el ojo de bife, por aquello de probar una carne. Tienen tres tipos de corte, y parece que están bastante bien de precio, el ojo, la entraña y la picaña.
Está bien de tamaño, pero un poco pasada de punto.
Viene con unas verduritas, brócoli, patatas, tomatitos, bien. Ya sabes cómo es un trozo de carne con verduras, lo marrón es la carne, lo de colores las verduras.

Y aquí llegamos al punto letal, las berenjenas veganas.
Para empezar, al traerlas, hay un olor a queso turbo penetrante.
Saben raras, muy ácidas, como a salsa de tomate cuando no le has echado azúcar para equilibrar.
No hay nada, no están buenas. No porque estén mal cocinadas, o porque haya algo en mal estado, es que este plato son cosas juntas guisadas sin ninguna gracia:
Champiñones, verduras, una pintadita de salsa de tomate por encima. El queso vegano sabe muy fuerte.
Busco algo a lo que aferrarme, pero no. La pared está lisa. Cuando la camarera pregunta, se lo decimos.

¿Postre?
Crep de dulce de leche, volcán de chocolate, y lemon pie desestructurado. No nos apetece ninguno. La cuenta.
Vale, aquí rompo una lanza a favor del restaurante, y es que al decirles que las berenjenas no nos habían gustado, las quitaron de la cuenta. Es un detalle que muchos no hubieran tenido.
Salimos a unos 96 pavos entre seis, que son 16 euros por cabeza. Alguien se olvidó de hacer la foto, porque seguramente estaría pensando en no parecer un güerito pendejo. Pedimos muy poco y sin vino, el precio no es representativo.
¿Qué sacamos en claro entonces?
No lo sé. Quiero pensar que no acertamos con los platos.
Carne más o menos bien, patatas fritas bien, empanadas bien, ensaladilla y berenjenas mal, pescado meh, precio correcto…
Tal vez sea un sitio más para pillarte un cóctel, o lo suyo sean las milanesas y las burgers, no lo sé. Lo que sé es que no le vi ni magia, ni cocinita de mercado.
Te voy a decir, por el detalle de la cuenta y tal, que es Okey si pasas por allí, pero que yo no creo que pase. Ya tú, como veas.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Juan andante
Caí en este lugar casualmente… me gustó para tomar algo y decidí picar algo… suerte que no entré en los wc antes de cenar!!!!