Vuelvo sobre mis pasos, vuelvo a un clásico.
La primera vez que escribí sobre Mil Grullas fue en diciembre de 2019.
De hecho, creo que fue el sexto artículo del blog, lo que, teniendo en cuenta que ya hay casi 270, significa que fue hace mucho.
Siempre intento no repetir restaurantes, pero, en este caso, y dado que se trata de un Tope de Okey, y que han cambiado casi el 70% de la carta, creo que se merece otra visita.

La historia ya la sabéis, tapas asiáticas, bla bla bla, escondido detrás del Cedro, bla bla, misma dueña que La Sangu, bla bla, esto, lo otro, el de la moto, bien.
La decoración es la misma, las pajaritas de papel siguen en el árbol, pero se nota que ha estado evolucionando. Un cartel en la puerta te dice que esperes a ser atendido.

Hay una máquina de cambio de monedas a billetes nada más entrar, y el papelito en el que marcabas lo que querías comer con una X, ha desaparecido. Ahora en su lugar hay una aplicación de móvil, que todos los de la mesa pueden consultar, pero solo uno puede utilizar.
Este elegido, este game master, será quien vaya ordenando los platos y las bebidas, En La Sangu funciona igual.
Agua, cerveza, botella de vino blanco. Empezamos.
La carta es prácticamente otra. Han conservado algunos greatest hits, pero han cambiado muchos y, sobre todo, han añadido. Mantienen la base asiática, pero veo alguna fusión loca.
Empezamos con lo más común, las gyozas de pollo y el karaage. Ambos bien hechos.
Son lo que tienen que ser.
Las gyozas están hechas al vapor. Les noto el pollo dentro, no es un picadillo genérico. Sabrosas.
Les falta a mi parecer un toquecito de plancha, porque la pasta al vapor, siempre queda un poco blanchurri, y el toquesito de crujiente le viene guay, pero eso es a gustos, es mi opinión de todo a 100.
La salsa parece una miel y mostaza, pero es una mostaza dulce japonesa, que le va bien.

En cuanto al karaage, el rebozado me parece de luxe. Cero aceitoso, tope crujiente.
El pollo de dentro no lleva hueso, y tiene ese toquecito a jengibre, un poco jabón pero floral.
La salsa es una mayonesa de shisho, pero no le distingo ese sabor. Sabe a mayonesa.
¿Un bocata de esto con pimientos y pan brioche? De locos.
Ambos caen a la velocidad del trueno.

Vale, empieza lo interesante. La ensaladilla coreana.
La base es de patata cremosa, y creo que atún. Por encima, hay unos dados de salmón crudo, con una salsa que entiendo que debe llevar algo de kimchi, por el tema coreano, y unas huevas de tobiko rojo.
Buah, está de coglioni. No pica, pero está potente, una textura muy cremosa…Tiene rollazo.
Al final todo se revuelve y se mezcla, y tienes la mayonesa, el picante, el salmón, la patata, en una mezcla que no has probado en otro sitio, y que funciona mucho.
Tiene algo del tartar de El Aprendiz, pero no.

Los platos salen a toda hostia de la cocina. No sé si será la app, o qué, pero van lijados.
Pani puris de atún rojo con caviar marino. Bueno, no saben a atún, saben como a cangrejo desmigado.
Los pani puris son unas bolas indias huecas, de algo parecido a pan de gamba, o corteza, o Bocabit. Así, por explicarlo por encima.
La textura de lo que llevan dentro es tipo ensaladilla, y el bocabit no tiene mucho sabor por sí solo.
Tienen la gracia de que te lo comes de un bocado y te estalla en la boca, y hay un contraste crujiente-cremoso, que tal.
Bien, te lo puedes pedir tranquilamente. Sabe marino, como a marisquito.

Mollete de pollo crujiente con hummus. Esto creo recordar que ya lo tenían, pero con berenjena.
Está de puta madre. No es un bao, no es un dim sum, es como una bolsa de pasta al vapor, que envuelve un poco de carne.
Encima lleva un pegote de hummus, con su comino, y sobre todo ello, un trocito de pollo frito. Todo bien.

Una cosa, quiero aprovechar este momento para hacer hincapié en lo que me parece que es lo peor de este sitio:
Muchos platos van por unidades preestablecidas. Los molletes son individuales, pero las gyozas, los tacos, las croquetas, los pani puris, y demás, no.
Nosotros éramos cinco, y siempre nos faltaba uno de algo, o nos sobraban dos. Entiendo que habrá una razón logística, pero es muy incómodo.
Si todo fuera por unidades, el mundo sería un lugar mejor.
Ahí queda eso.
Bueno, mientras todo esto iba saliendo, picábamos unas edamame fritas con sichimi togarashi.
Eso es una mezcla de especias un poco picante, que puede pasar por una cayena suave molida. Las vainas de edamame tienen un punto a patata frita, por aquello de la sal, y comerlas con la mano, que siempre mola.

Gyozas de ramen. Muy curiosas, flotando en caldo.
Por dentro llevan la carne del ramen, y más caldo. La cobertura es más gruesa que la de una gyoza normal, y el caldito está espeso, un puntito picante también.
Si hubiera un bol relleno de esto, sería un muy buen plato, pero entiendo que aquí la gracia son las raciones pequeñas, así que dos bocaditos y a volar. Cuidado que al morder se sale el caldo.

Gyozas de gamba roja al curry verde. Las sacan en cuenquitos de dos.
Son unas gyozas aparentemente normales con un chorrazo de salsa verde por encima, pero siento como un picorcillo premonitorio en la nuca. Vamos a por ellas.
— Ñam.
Oh, dios.
— ¡¡ATACA, SERGIO!!
— ¡¡HOSTIA PUTA, MARC ANTHONY!!!
En ese momento, Marc Anthony sale de la cocina, seguido de una comparsa salsera que está tocando altísimo y bailando, vestidos de lentejuelas.
— Ahora quiéeen, si no soy yoooo…
El cabronazo se sube a una mesa, todo el restaurante se pone a bailar en pie, los clientes lanzan platos contra las paredes, globos de colores empiezan a caer del techo y, de repente, una persona en llamas atraviesa el restaurante corriendo y salta a través del ventanal hacia la calle.
— ¡¡YAAAAAARGHH!!
¡¡CRASH!!!
— Y me siento estúpidoooh, ilógicooooh…
Las trompetas va a tope. Marc sigue cantando mientras hace el ventilador con la polla durante tres minutos seguidos, frente a un oso que hace malabares.
— Y en mi alma está el beso que pudo seeeer.
La canción acaba y todos se marchan ordenadamente por la puerta. Todas las mesas del restaurante están volcadas.
— ¿Es un golden?
— Es un Golden.
La gamba parece cortada a cuchillo y está en su punto. Y, joder, el curry pica, pero no ahoga.
Todo sabe en su justa medida, noto esto, noto lo otro, lo noto junto. Es un sabor fresco, a marisco, con una textura muy agradable. Pruébala a ver.

Despues, fuimos con un par de molletes chinos.
Pan al vapor relleno de cerdo con queso ricotta, sriracha y huevo frito. En general, pasaron sin pena ni gloria. Tibios.

Y finalmente, el mollete de secreto, y el banh mi.
El mollete de secreto fue golden en su momento. Es cierto que lo recordaba mejor, pero es que también el primer impacto es importante.
Ahora ya me lo he comido varias veces, y digamos que he ido generando inmunidad, pero la primera vez se me dilataron las pupilas.
Ya he hablado muchas veces de él, sale en la Guía que publicamos el año pasado, no voy a recrearme más, es como seguir hablando de que Thriller es un buen disco. Está dicho.

El de banh mi es un digno rival. Lleva panceta, encurtidos, y cilantro.
El cilantro está muy presente, así que, si no es tu rollo, evítalo. También tiene un toquecito dulce muy chulo. Hay una salsita dentro que creo que pica suavemente. Lo voy a pedir más veces.

Con la cuenta no hay sorpresas, porque la aplicación te va poniendo todo el rato lo que llevas gastado.
Eso sí, se pide por el móvil, así que no podemos dibujar la polla en el aire.
118,05 entre 5, a 23 y pico por persona.

Mira, yo sigo pensando que este sitio es especial. Además de que todo está bueno, sale rápido, el ambiente mola y tal, es que no se parece a nada.
O sea, es súper fácil montarte un sitio de influencia asiática y tener lo que tiene todo el mundo, las clásicas gyozas, sushis, el rollito vietnamita, un ramen mediocre, los baos de los cojones…
Sitios así los tienes en cada esquina, incluso en muchos casos regentados por asiáticos.
Hacer fusiones interesantes, usar panes que no son industriales, montar una carta con muchos platos completamente propios, eso es lo que me llama la atención. Este sitio desde que abrió, es distinto, barato y bueno.
Por tanto, creo que revalida el Tope de Okey.
Ya lo conocíais, pero bueno, no lo olvidéis. Mil Grullas, chavales.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (4)
Marta
Para mi gusto no tiene a Tope de okey pq toda la carta es muy parecida, hay muchas gyozas ,molletes y cosas similares…. Deberían ampliar la carta con cosas diferentes, además la carta de vinos y cervezas es muy escasa.
José Manuel parrizas
La carta me gusta mucho y las fotos son muy llamativas.
Tengo que ir esta semana a probarlo.
Sergio
Es bastante más caro que eso sino quieres quedarte con hambre, las gyozas es lo mejor pero son algo elevadas de precio, no tienen sakes. Si eres comedor saldrás a 30-35€. Flojo flojo
Marian
Yo dejé de ir cuando pusieron la app. Me parece terrible salir a cenar y tener que estar con la cara metida en una aplicación. Para eso pido la comida y que me la traigan a casa, y me ahorro pagar la bebida el triple de cara. Además si luego quieres beber algo más o pedir, tienes que volver a hacer el pringado a mitad de cena, mientras los dueños se ahorran el sueldo de los camareros. NO VUELVO