Sábado por la mañana. Aposentos del Tipo que Nunca Cena en Casa.
TOC TOC
— Buenos días, señor. ¿Se puede? No le oí llegar anoche.
— ¡Meredith, pasa! ¡Estoy motivadísimo! Llevo toda la noche escribiendo el guión de una peli. Está basada en Sharknado, pero con otro enfoque mucho más Villeneuve. En este caso, un huracán de fuerza 5, arrasa un almacén de dildos que hay a las afueras de Pittsburgh, y miles de pollas de goma empiezan a girar a velocidad turbínica, destruyéndolo todo a su paso. Entonces, por un tema de corrientes atlánticas, el huracán cruza el océano y se dirige directamente a la catedral de Burgos. Finalmente, una apacible restauradora de arte (para la que estoy pensando en Meryl Streep), salta desde una ventana, y se interpone entre el huracán y la catedral… Bueno bueno, no quiero hacerte spoiler. Se llamará “Pollacán”. Quiero que mires si hay alguna península en México que ya se llame así, y si no, regístralo. Hazme el favor de mandarle el guión ahora mismo a Meryl y…
— Lo haré en cuanto tenga un minuto, señor. Pero ahora mismo vengo a recordarle su agenda de hoy. Sus colegas le están esperando en el Mercado del Grao para un almuerzo copioso, que le servirá de paso para escribir su último artículo pre-vacaciones. Le he traído café. Dese una ducha, el coche estará abajo en 15 minutos.
— Gracias Meredith.
—De nada, señor.
— …
— …
— Eh… Una cosa.
—¿Sí? ¿Puedo ayudarle en al…?
— ¿Porque “Cocknado”, tal vez…?
— ¡¡DÚCHESE Y VAYA A TRABAJAR!!
El Mercado del Grao llevaba tanto tiempo en obras, que ni recuerdo cuándo empezaron.
Es algo que terminas asumiendo como parte del paisaje, como las de la rotonda del Aqua, o las de al lado de la plaza de toros. Creo que antes de la pandemia ya estaba cerrado. Por cierto, han peatonalizado la calle, y ahora la zona mola bastante más.

Tenía mucha curiosidad por ver en qué se convertía. La verdad que después del bajón que pegaron La Peseta y El Clavo, me daba en la nariz que iban a hacer algo tipo Mercabanyal, o Mercader, uno de estos sitios donde compras la bebida en una barra y la comida en otra. O tal vez algo más para guiris, no sé. Lo que sé es que me fiaba poco.
Ahora lleva ya unos meses abierto, y he querido darle tiempo a que arrancara, a ver qué onda. Voy a intentar transmitirlo lo más fielmente posible.

Para empezar, lo que están intentando montar es un mercado gastronómico, lo que quiere decir que hay varios puestos, en los que puedes comprarte algo y comértelo allí. Por lo menos no son restaurantes, son particulares. En vez de un Mangiamo, está el bar de Loli. Por por ahora todo canónico, todo normal.
Las paredes son todas de cristal, hay una plaza central con mesitas y un techado en la que se está guay, pero el acceso es como raro.
El primer bar que veo al sentarme es un sitio de tapas clasiquísimo, a puro estilo Cabañal, o incluso los que había antiguamente por la calle Pelayo, con sus tortillotes en la barra, y sus longanizas crudas en una bandeja de acero. Pedimos tres pinchos para empezar. Uno de sobrasada, uno de patata y otro de alcachofas.

Para ser algo que ya está hecho, tardan un poquito demasiado en llegar. Solo habría que calentarlos y sacarlos, pero bueno, al menos estamos a la sombra. Al otro lado de la terraza hay una mesa con una pareja a la que le cae un chorro de luz, y hace el efecto ese que mete Sorrentino a veces cuando ilumina algo blanco, que hace como un halo alrededor. Al final, aparecen en tres platos, cada uno con unos trozos de pan con pimentón y salsa mery por encima.
Son gruesas, y la tortilla gruesa siempre suele llevar un cuaje excesivo para que no se desmonte. No obstante, la patata está bastante bien cocida. Para este tipo de situaciones, yo suelo utilizar la escala Tortillenheit, que va del cero al diez, siendo diez la que había en el bar Alhambra, y cero un huevo que se te ha caído al suelo. Esta es un 6. La mía obviamente es la de alcachofa. No sabe ácida, lo que quiere decir que o bien se trata de alcachofa fresca (no creo) o bien es una muy buena conserva, porque tampoco tiene fibras. Es una ración muy generosa. Me la hinco a gusto.

Acaba de abrir otro de los puestos, que parece que es de latas y de cosas marinas. Me acerco a investigar.
Se ve que tienen una ensaladilla de ahumados, que me parece interesante. La chica, italiana, muy maja, me da a elegir entre ponerle por encima huevas de salmón o aceitunas. Van a ser aceitunas.
Está buena, bastante amalgamada, poca mayonesa, mucha patata. Es de esas más tipo puré que tropezones. La esperaba mucho más ahumada. Lleva salmón y bacalao, que le dan un puntito chulo. Tiene también un fondo dulce que bien puede ser la misma patata o tal vez una gotita de ketchup en la mayonesa.
La verdad que no tiene nada que envidiar a algo que te podrían sacar en Cremaet, Mistela, Cazalla, o incluso un Petraher. Una ensaladillica. Bien.

Después doy una vuelta por los puestos de fuera, los que están tras el cristal. Hay uno de productos italianos, una pescadería tan pequeña que las gambas tienen que ponerse de pie porque si no no caben, un sitio de vermuts y gildas, y un sitio de quesos. Aquí parece que hacen una especie de sandwich de queso fundido que ahora mismo me entraría fácil.
A los pocos minutos el chico nos lo trae a la mesa. Son dos rebanadas de pan tostado, pero no de molde, planchadas, crujientes y aceitositas.
Por dentro hay un queso que no sé identificar, con trocitos de cebolla roja y de cebollino. Joder, la verdad es que está de puta madre. Salado, potente, perfectamente fundido y estirable. Sabe a fondue, así que no sé. ¿Gruyere? ¿Emmental? Esto te salva una resaca. Igual admitiría un poco de fantasía, algo para sucar, una versión picante, algún encurtido…

Está muy bueno, y por ahora es el ganador.
Antes de irme, vuelvo al sitio de vermuts, y me pillo uno ecológico, amarguito, para cerrar, como de postre. El hombre de la charcutería de al lado me dice que este verano pueden estar abiertos hasta las 12 de la noche, y que él prepara tablitas de jamón y de embutido para llevar a las mesas.
Entonces ¿Qué pasa?
Lo que yo le veo a este sitio, es que está muy desaprovechado. O sea, la plaza del centro está guapa y es amplia, pero está medio vacía.
Alguien debería estar dando conciertos aquí todos los fines de semana, o haciendo eventos, o yo que sé, moviendo la rata un poco para que…
Ah, vale, que es municipal. Entiendo. Entonces, alguien debería estar dando permisos para que se hicieran aquí conciertos todos los fines de semana, o se montaran eventos, o se moviera la rata un poco. Si quieren que esto despegue, hay que promocionarlo, porque si no, en un año esto va a ser un cementerio de elefantes. O eso, o una chupitería rollo Magaluf.
Bueno.
A la cuenta no le he hecho mucho caso, porque desde el principio sabía que esto iba a ser una movaida, pero vamos… 4 pavos el vermut, 7,5 el sandwich de queso, la ensaladilla no lo sé, las tortillas con tres aguas y café veintiuno, y…
— Un momento… ¿Esa no es…?
— Hola. Soy Meryl Streep. Acabo de leerme su guión de “Pollacán”. La haré gratis.
— De locos.
Me voy a Pittsburgh a rodar, chavales. Disfrutad del verano, nos vemos en septiembre… Aunque igual no mucho más.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (4)
Cthulhu en lata
Pues a mí, «cocknado», me parece que molaba más. Piensa en el mercado internacional.
Cthulhu en lata
Añado que espero que no caiga en el olvido la santa cruzada contra las bravas que pican tanto como una zanahoria.
Richi
Piensas dejarlo?
Ni se coña
La Eli
¡Muero por ver «Pollacán» en los mejores cines! Por diossss, preséntala al festival de Sitges!