Xics, anoche descubrí un sitio cuanto menos curioso.

También tiene algo de interesante, y algo de particular. Pero yo creo que lo curioso gana.
En la misma calle del Petraher, yéndote hacia la plaza de Patraix, está Mata Hari.
¿Y qué le pasa a este sitio? Pues que bajo la apariencia de un bar de barrio, se esconde… una croquetería.
Llegamos sobre las 9. Hay un par de mesas ocupadas, está puesta Rock FM, y un tipo alto, con camiseta negra va de mesa en mesa tomando nota. Al parecer son un matrimonio, ella está en cocina y él fuera. Se acerca con un par de hojas de papel.
— ¿Es la primera vez que venís?
— Sí.
— Aquí tenéis los entrantes, y aquí las croquetas. Ponéis aquí cuántas queréis de cada una, y ya está.

Wow. Hay una variedad apabullante, y todas valen lo mismo, 1,80, lo que hace que todo sea como mucho más cómodo para calcular.
Tienes de pisto, de coliflor al pimentón de la vera, melosa de atún, de queso gouda con jalapeños, de morcilla con ajos tiernos, de berenjena relena, de patatas bravas, de queso azul con nueces…
Durante un momento tengo esa sensación de sobrepase que tienes cuando abres Spotify y no sabes que escuchar porque lo tienes todo.

Yo marco varias, un poco intuitivamente, pero en el resto de la mesa llevan una estrategia casi militar.
— Yo me pido ésta y ésta, y tú me das media de ésta, así probamos cuatro.
— No, pero yo me pido esta otra, la partimos en tres, y luego en dos en mitades.
— Hostia, hostia, queso ahumado con bacon, esa ponla ¿eh? Ponla ahí que yo la vea.
La estampa es como cuando hay tres generales mirando un mapa en una mesa, y van moviendo tanques pequeñitos por encima.
La mesa de al lado, de hecho, participa con un par de sugerencias. También pedimos vino, y nos dicen que solo tienen el bobal de la casa. Pues ese.
Total, que a los pocos minutos nos llegan las patatas y los nachos.
Todo bien, pero los nachos mucho mejor. De hecho, los pedimos por recomendación, y porque todas las mesas se estaban comiendo un plato. Literal.
Las patatas vienen en una cazuelita, están cortadas a dados, como si fueran bravas, pero por encima llevan un curry rojo, una salsa blanca que no sé lo que es, y rodajas de jalapeño.
También pone que llevan leche de coco, pero con el picante se me pierde un poco, no le pillo el aroma.

Los nachos salen calentitos de horno, y está sonando «Va a estallar el Obús» de, la casualidad, Obús.
Llevan la misma salsa blanca, trocitos de aguacate, carne picada, y queso, que se estira cuando levantamos uno.
Sí que están ricos. Saben a maíz, a casero.

Al momento, sale también una bandeja redonda de madera, con mogollón de croquetas en círculo.
Cada una lleva una banderita encima para diferenciarlas, y el hombre nos explica que las colocan de más suaves a más potentes, para que el recorrido tenga sentido. Nice.

A partir de aquí lo que se viene es una rave de bocados, y de te paso esta y tú me pasas aquella, y prueba esta otra y venga y toma, y dale. De todas formas, te ofrezco tips.
El tamaño y la textura de todas es similar. El rebozado es muy fino, no son croquetas crujuentes de esas rebozadas en panko o con doble rebozado, son mucho más sutiles.
A la de jamón le falta un poquito de punch, mientras que la de ajetes tiernos y setas está que lo flipas.
La de curry sabe solo a salsa de curry, y tiene un picante de fondo, que aparece a los pocos segundos.
La Japonesa lleva carne picada, jengibre y soja, y la mexicana sabe a algo tipo chorizo.
La de gambas al ajillo está especialmente cremosa, y tranquilo que no pica.
Todas en general están bien, creo que es imposible probarlas todas de una sentada, pero en algún momento hay que hacerlo, para poder tener tu propio top 5.
Y tú dirás… ¿Postre?
Habiendo croquetas de Baileys con chocolate ¿Qué quieres que haga? ¿Las dejo pasar? ¿Me mato?
Vengan aquí. ¿Otras croquetas, don Camilo? Sea.
Unas de chocolate, y otras de chocolate con baileys, seguidas, de (y con esto ya sí que no pude) un brownie de chocolate blanco.
Las croquetas están de locos, pero es que entiéndeme. Una crema de chocolate, Baileys, frito…
¿Qué quieres? ¿Qué te puede fallar?
Te puede recordar lejanamente al sabor de un coulant, por el tema liquidito, y hay algo como vainilloso también… No sé. Sin duda son el postre que procede en este lugar.


Pedimos la cuenta, está escrita a mano. 81,70 entre cuatro personas. No llega a 21 pavos.

A ver, obviamente, no es un sitio gastro. Es un sitio muy casero y con cero pretensiones, más allá de hacer cosas ricas.
El tipo es muy amigable, y se nota que estás en su casa. Y el caso es que yo anoche estuve cenando croquetas mientras sonaba AC/DC, qué quieres que te diga.
Es que a veces hay que dejar el esnobismo a un lado, e irte con tres colegas por ahí a ponerte púo.
Me recuerda un poco al espíritu de la Finestra, o L’Olegari, porque es eso: no son las mejores pizzas, pero son las que quiero en ese lugar y en ese ambiente.
Pues esto igual. Me extrañaría que si vas, no hubieran una o dos que te molen.
Okey para Mata Hari.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (5)
Carmen
Otro lugar en nuestra agenda para explorar👍sin lugar a duda que iremos😉gracias
Manuel
Nosotros vivimos en el barrio y vamos cada 2×3. Lo has descrito fenomenal. Mi croquetas preferidas la de foie de oca y la de camembert con cebolla caramelizada 😋
maria
Me encanta ir alli, los Nachos caseros, las Croquetas diferentes que saben a lo que dicen (no como otras que saben a avecrem), la musica de los 80′ y las cerveza Artesana.
Javier
Hoy he ido a reservar para cenar, pero para mi sorpresa me dicen que han cerrado el restaurante en Patraix, y que a partir de julio se trasladan a la calle Castellón.
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
Hostia ¿sí? A puro centro. Gracias por la actualización.