Xics, anoche cené muy agustamente.
La terracita estaba bien, la comida estaba rica, brisa fresca, cerveza bien tirada… Todo a pedir de Milhouse.
El otro día recibí el soplo de que habían abierto un restaurante georgiano al final de Polo y Peyrolón. El Batumi. Bueno, pues eso tiene que ser medio turco medio ruso, ¿no? Siempre tengo curiosidad, así que fui a echar un vistazo.
Hacía tiempo que no me pasaba por esta calle. Estaba yendo hacia el restaurante con mis colegas, y pasando por delante del Black Note…
—Hey, ¿aquí no es donde estaba Mosquito? Y ahí había un pub que se llamaba Aguacate.
—Sí, hace varios años.
—Oh, esto me recuerda a un chiste.
—Uf, no, no hace falta.
—Pero es que es buenísimo.
—Ya, pero de verdad que no…
—Se levanta el telón, y se ve a dos tíos hablando, y uno le dice al otro… «Va, dilo bien». Y el otro: «Aguacate». «Nooo, así no. Dilo bien». Y el otro: «Agua…cate». «Nooo, concéntrate, va, que tú puedes». «¡Aguacate!» ¿Título de la película? … ¡El guateque! Mmpffjiaaaarg jajajaja jajota.
—Vamos a dejar de venir a las cenas.
—Definitivamente tenemos que acabar con esta relación.
Efectivamente, el sitio es tan nuevo que aún no han cambiado el cartel anterior, y solo pone el nombre en un folio pegado a la puerta: Batumi.

En cambio, ya tienen la carta, y fotos de los platos puestas en la web, aunque el formulario de reserva es un poco confuso, porque parece que la reserva se confirma por teléfono en vez de por mail. No sé. Estarán arrancando.
El caso es que huele bien. A las camareras se las ve un poco saturadas, porque lo tienen bastante lleno (muchas personas del este, por cierto, buena señal) y parece que no esperaban tanta afluencia. En la tele del fondo, varios tíos vestidos con casacas, luchan con espadas mientras bailan dando piruetas, en lo que parece algún tipo de «Mira quién baila» balcánico.
Tienen San Miguel y Franziskaner de tirador. Vamos con unos dobles y un vistazo preliminar a esa carta. Cero pescado, varios guisos de carne, encurtidos, un par de ensaladas, todo parece potente.
Para empezar, pedimos los rollitos de berenjena con nueces, y es lo primero que esperábamos, pero… surprise, motherfucker.
La comida tarda un poco en salir. Nosotros empezamos a preguntarnos qué pasa, y… PEIM, aparece TODA de golpe.
La camarera trae todos los platos en dos viajes, con 30 segundos de diferencia. La mesa se convierte en un caos de brazos y tenedores, que hacen slalom entre copas. Hay tensión, falta espacio.
Los rollitos de berenjena (seis por ración) son láminas de berenjena enrolladas, envolviendo una crema de nueces y ¿cebolla?
Por encima llevan un poco más de esa crema, y dos granos de granada, que le dan color, y un poquito de dulce.
Bastante bien, frescos, recuerdan en cierto modo a comida griega, porque la berenjena lleva algo de aceite y vinagre. El centro es un mezclum de bolsa, amargo como la madre que lo parió, que os podéis saltar tranquilamente.

Dos cazuelas en la mesa, una de cerdo con patatas y una de pollo con crema, y la otra de cerdo con patatas. La de cerdo se llama Odjakhuri, la otra Chkmeruli.
Vale, ambas están muy ricas, y se nota el chup chup y lo casero. También te digo, que las raciones me parecen escasas para lo que cuestan.
La de pollo vale 15 pavos, y hay cuatro trozos literales de pollo, de los cuales dos son alitas. Hay que estirarse, Georgia. Lleva una crema muy sabrosa, que tiene que ser una gran parte nata, y bastante ajo, puede que con algo de caldo. En fin, invita al suque extremo.

La de cerdo son unos daditos de magro fritos, con patatas gajo y cebolla, bastante cebolla. Tanto la patata como la cebolla están pochaditas y fritas. Está muy bueno, no tiene nada que envidiar a ningún magro. Cuando veo que llevo sucadas tres rebanadas de pan en la salsa de nata, empiezo a sentir vergüenza de mí mismo.

Se ve que son muy típicas de allí unas pizzas que se llaman kachapuri.
Tienen dos, una con queso, y otra que viene con los bordes doblados hacia dentro, y que lleva queso y huevo. Vamos a por esa.
En la carta la foto muestra dos yemitas sin cuajar, pero la realidad es que el huevo llega mezclado con el queso, sobre una base de pan que parece una montera de torero puesta al revés.
Pues la verdad es que está de la hostia. Pan calentito con queso fundido, eso no puede estar malo. ¿Sabes a qué me recuerda? ¿Te acuerdas cuando en Pizza Hut les dio por hacer una con los bordes rellenos? Sabe a eso. El huevo no se nota para nada, es postureo.

También tienen como una especie de turbo dim-sums que se llaman khinkali y que son tamaño puño. Los tienes de cerdo, de cordero, de ternera, mixtos, y de queso. Como de queso vamos bien, probemos los mixtos.
Oh. Que guay. Tienes que morderlos en el aire, no cortarlos en el plato
¿Por qué?
Porque dentro llevan un poquito de caldo. Entonces, lo coges con la mano, y lo muerdes como si fuera una manzana, teniendo en cuenta que va a chorrear.
La pasta es bastante gruesa, es un buen troncho, no te esperes sutilezas. El interior es como una mini burger de carne picada especiada, con bastante cebollino.

De postre tiene tarta Napoleón (crema), brownie (chocolate), y baklava.
Nada es muy original, pero bueno, por probar, pues los baklava.
Están bien, porque no son muy dulces ni empalagosos. Tampoco son de almendra y pistacho, son de nueces. No tienen ese punto denso embafoso de litros de miel y sirope que tienen los baklava árabes.

— Va, voy a remontar. Se levanta el telón…
— Me cago en mi puta vida. ¿Otra vez? ¿Es esto necesario?
— …y se ve a un tío barriendo el patio de su casa, ahí todo motivado. Y está ahí, dándole a tope, y cuando termina, lo ve todo súper limpio, y hace el olrait con el dedo. ¿Nombre del cantante?
— …
— ¡¡Barrí Guay!! Jaaaah, jiargh jia…
— La cuenta, por favor.
¿Bueno, a cuánto dices? 98 pavos, entre 5. A 20 euros por persona.

Está muy bien. Es caserote, y sabroso. Las cazuelas se pasan un poco de precio, pero es comida fácil de compartir y saciante.
Por otra parte, y como todos los restaurantes de comida étnica, son cosas que puede que ya hayas probado en otro sitio.
Yo la verdad que pienso volver en elgún momento de este invierno, y reventar el pollo con nata y la pizza de huevo.
Sitio Okey, para una noche tonta.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
S
«Teniendo en cuenta que va a chorrear».
«La pasta es bastante gruesa, es un buen troncho, no te esperes sutilezas».
Comer jinkalis es un arte: hay que morderlos y chupar el líquido para que no chorree (si tienes cerca algún cliente georgiano puedes mirar cómo lo hacen). Además, no se come el ‘culo’ que, efectivamente, es muy grueso. Si miras los platos de otras mesas verás que dejan los ‘tallos’ sin comer.