En el Bar-Restaurante del Este no se andan con hostias.
Llegué unos minutos antes que mis colegas. Fuera, la terraza estaba ocupada, así que dije, venga, vamos a echarnos una caña de estas de esperar. Iba preparado, me habían hablado del lugar previamente: que si hay banderas, que si es muy auténtico, que si la comida es muy calórica, esto, lo otro… bien.
Entro. El interior es de bar. Sobre la barra veo una foto enmarcada de cuatro tipos sujetando un pescado del tamaño de una vaca recién nacida. Miro al fondo, en la tele hay un videoclip con letras cirílicas, en el que un tipo con pinta de maltratador, canta delante de un coche en llamas rodeado de bailarinas tatuadas. En la mesa de al lado, hay cuatro tipos hablando como cuando Maldonado hace de Dimitri. Esos son mis primeros 15 segundos.

Mire a donde mire hay algo fascinante. En la columna frente a mí, veo la foto de un tío, que no sé quien es pero que obviamente es algún político. Se me escapan demasiadas cosas. Por suerte, conozco a alguien que puede echarme un cable en esto. Activé el intercomunicador de mi reloj.
— Meredith, ponme con Iván.
— Un segundo, señor.
Por supuesto, cenar siempre fuera de casa requiere de un complejo entramado de colaboradores internacionales. En mi círculo de confianza cuento con un ex playboy búlgaro, al que recurro cuando necesito información sobre cosas balcánicas y negosios secrretos.
— Ey, Tipo Que, ¿cómo va eso?
—¿Iván? Nano, estoy en un bar muy flipante. Voy a pasarte unas imágenes que necesito que analices.
— Olrait.
Escaneé la carta, la foto del presunto político y el videoclip de la tele. Ahora, un tipo gordete con una camisa de serpiente y la barba perfilada, toca la guitarra junto al mar para una actriz porno de los 90. Son la pareja más inverosímil desde la del Jess Extender.
— Hostia, nano, la carta es muy completa. ¿Dónde estás?
— En el Bar del Este. ¿Qué es todo esto?
— El tipo de la columna es Todor Zhivkov. Es literalmente la primera entrada en Google cuando buscas «dictador búlgaro».
— Interesante, go on.
— El de la tele es Toni Storaro. Es como Falete, pero en rudo, bastante conocido. Por cierto, si vas a cenar, no olvides pedirte la sopa de callos picante.
— ¿Sopa de…? Joder, nano. Espera, te dejo que llegan mis colegas.
— Suerte.
— Un abrizo.

Bueno, pues todo esto para que os situéis. Vamos a pedir.
Nos atiende una cheñora. Es muy amable, pero no es una amabilidad latina, tiene un punto director de orquesta de Whiplash. Nos aconseja sobre lo que pedir, y yo directamente no tengo cojones de cenarme una sopa de callos picante, así que pedimos la de cordero, una ensaladilla de arenque y unas berenjenas picantes para empezar.
Lo primero en llegar fueron unos encurtidos rosas que sacaron de un bidón del tamaño de un Smart que tienen sobre la barra. Un buen picar, no saben tan dulces como los encurtidos asiáticos. Coliflor, pimiento y zanahoria. Nos sacaron también un vino búlgaro, con un Cristo (un Cristo o un Bee Gee, no lo sé, no leo búlgaro) en la etiqueta, que estaba bastante okey.

Las berenjenas picantes son como un medio camino entre una caponata y un pisto, pero frío. Textura muy blandita, confitadito todo, picante, pero de un picor asumible. Se nota que es un guiso casero.

Con la sopa de cordero nos trajeron un pan a la brasa con queso feta y orégano, recomendación de la cocinera. Viene en una ollita de barro pintada, y huele que alimenta. Hablamos de un caldo rojizo, muy líquido, muy sabroso, con trozos de cordero y patata. Predomina el sabor a tomate, ahora cara a invierno me podría haber hincado un perol sin remordimiento ninguno.

La ensaladilla de arenque ya, más meh. Mayonesa, remolacha, el arenque tiene un punto como a sardina ahumada, por comparártelo con algo más mediterráneo. Estaba fría también… no sé, no fue un triunfe directo.

Higaditos de pollo. Aquí fue cuando vimos que nos habíamos pasado de pedir. El plato llegó rebosando literalmente. Es hígado con cebolla, pero sin salsa, en seco. Está bueno si te gusta, pero al final se hace un poco arcilloso de masticar. Otra cosa que no he comentado es que el sitio está súper bien de precio. Hay mogollón de cosas que valen entre 4 y 8 pavos.

Bueno, pues en eso estábamos, comentando que igual nos habíamos pasado, y aparece la cheñora con una locura de espeto que parecía la barrera de un parking, con cinco pedazo de salchichas humeantes. Nos miramos, sabiendo que nuestras digestiones esa noche iban a ser una rave. Procedimos al desempale con cierta dificultad. Se supone que cada una era distinta, pero chico, yo que sé… salchichas. Una un poco más picante, la otra con la piel más crujiente, no sé diferenciártelas más. Todas estaban ricas, todas cayeron, pero son una taponadita de aorta guapa.

Y, espera, cuando ya estábamos planeando la huida… la brocheta de carne de potro. Claro, tu ves en la carta «brocheta», lo que no te esperas es que venga una lanza de justa con siete trozos de potro del tamaño de un puño, braseaditos. A ver, están de puta madre, la brasita da un toque muy guapo, y la verdura está bien hecha, y a tope con ella. Pero, claro, estábamos ya en el punto de no retorno. Mi colega muerto, yo haciendo un túnel con la cucharilla pa escaparme, el otro empujándoselo por la garganta con un palo, todo muy dantesco.

La mujer nos vio tal cara que nos preguntó lo que queríamos para llevar. Al momento apareció con unos tapers y tres chupitos de orujo búlgaro helado.
Nano, la cuenta 66 pavos. A 22 por persona.

Bueno, sitio diferente, sin duda, sitio auténtico ¿Quieres una foto guapi para el Instagram? Vete a un Voltereta. Esto es 100% casero, familiar, abundante, económico, y yo te lo recomiendo a tope siempre y cuando te mole este tipo de comida. Tiran mucho de casquería y de guisos, pero creo que la experiencia una vez, al menos tienes que vivirla. Está todo muy rico.
Ah, efectivamente, las digestiones fueron de ahora te lo miro.
Sitio Okey.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Mario
Nano! No se como os las habeis apañado para que os cueste tan caro. Hemos alucinado con el ticket, debeis de comer de la ostia, o beber.. porque si no, no me lo explico jajaj En este sitio jamas he pasado de los 11€ y mis colegas y yo somos de comer!
El chupito es un clásico yo no tengo cojones a bebermelo entero, me es imposible, qué os pareció?
Saludos!!
Kalina
Tu reseña es la más auténtica y la más pintoresca, me duelen los abdominales después de leerte.
Que se explique esta experiencia mejor, es (con dos palabras) im posible.
Esto no quedará así, me llevaré a dos amigas para comprobar si tienes razón o como mínimo invitar a mi estómago a un rave.
Eres como la sopa que te has comido, picante pero sabroso, me ha encantado. Felicidades!