Si no habéis vivido en un búnker durante los últimos dos años, habréis oido hablar de Voltereta Bali.
Hace tiempo abrieron un local con un interior muy guapo, como con árboles y ramas junto al Palacio de Congresos. La cocina era un poco rollo Saona y los camareros llevaban pinganillos. Yo hice una reseña para otro blog, diciendo que el sitio era una pasada, pero que no era un restaurante de barrio. Les fue del carajo y, tiempo después, llega la noticia de que han abierto el segundo, Voltereta Bali, con una decoración aún más cañera y un espacio más grande en la Gran Vía. Unos amigos reservaron el otro día y yo me acoplé, porque tenía ganas de verlo. Se ha puesto complicadito encontrar reserva. Estuvimos un rato esperando fuera, terminándonos el cigar, viendo como pasaba gente dentro con cara de estar entrando en un universo utópico.

Y nano, en cuanto se abren las puertas ves que aquello no es normal. Hay una puta pasarela de madera que va sobre un río, y está rodeada de vegetación y piedras. Se oyen grabaciones de monos y pájaros selváticos copulones, todo súper inmersivo. ¿Esto qué cojones es?
Cruzas la pasarela, llegas frente a una mesa donde una chica con pinganillo te recibe, te pregunta el nombre y te hace avanzar por un… ¿mercado? De repente me veo andando por un mercadillo, con sus tenderetes de fruta y con dos motos a la derecha. Todo esto me lleva un poco a Port Aventura, al decorado de una peli de Indiana Jones o algo así. Desde luego, se ha mimado la experiencia de usuario al máximo.

Cuando llegamos al final del mercadillo, hay otro chico con pinganillo esperándonos frente a una puerta de cristal.
– Hola, somos…
– Sí, Yolanda, para tres. Acompañadme a la mesa. Deberíais vigilaros el azúcar y llamar más a vuestras madres.
Maldita sea, sabe quienes somos, dónde nos vamos a sentar, lo sabe todo de nosotros. Brutal coordinación.

El interior es igual de loco, un paraíso para la gente a la que le gusten las fotos de postureo. En una mesa a dos metros de mí, veo a una instagramer squirtando porque acaban de servirle una bebida rosa en un tarro. Hay mucha vegetación por el techo, luz natural, hay hasta una silla de mimbre que me recuerda a la de Emanuelle en nits d’erotisme. Hay cantidad de árboles, palmeras y un mono fake agarrado a una cuerda, esperando a que te pidas algo que le guste para robártelo.
Nos sentamos y escaneamos el QR.
– Hola chicos ¿Habéis estado aquí antes? ¿Sabéis cómo funcionamos?
– No, es la primera vez.
– Vale. Trabajamos con un concepto que se llama padang. Son platos pequeños que se dejan en el centro de la mesa para compartir.
– Platos peq… ¿Tapas?
– No. Padang.
– Pero son platos pequeños al centro que se comparten.
– Sí.
– ¿Cómo las tapas?
– Como los padang.
– Olrait.
Echamos un vistazo a la carta. Bien, toques asiáticos sin ninguna locura, todo aparentemente gustable. Alguna hamburguesa, algo de sushi, algo de curry… Esa onda. Pedimos varias cositas y un vino.
– Oye, el sitio es una pasada.
– ¿Os habéis fijado que todo el mundo se parece a Carlos Baute?
– Vaya, pues no había caído, pero ahora que lo di…
– Los noodles.
Wow, que rápido. Lo primero en llegar son los noodles. Bien, al probarlos noto que la salsa tiene una tex…
– El arroz frito.
-¿Eh? ¿Ya? Joder, si aun no he probado los…
-¿Los niguiris son aquí?
– ¿Cómo? Sí, déjalos junto al…
– Los tacos, dos de pollo y uno de secreto.
– Calma, maldita sea, no hay espacio en la mesa. Espera que mueva…
– ¿Vais a querer postre?
– Bueno, amarra un poquito los pitbulls, nano, sin prisas, déjame comentar los platos.
Volvamos atrás en el tiempo. Primero llegan los noodles.

Son finitos y redondos, tipo spaghetti. Llevan pollo, zanahoria, ajos tiernos y salsa teriyaki. Son dulzones, si quieres les puedes poner un poquito de lima, que da aroma, pero yo nunca se lo pongo, ni al pad thai tampoco. Efectivamente, la ración es pequeñita, pero también muy barata. Es un concepto guay para cuando quieres probar varias cosas. Ojalá se le hubiera ocurrido antes a alguien en España la idea de hacer raciones pequeñas de las cosas para que vayan al centro de la mesa y se compartan.
Segundos después nos llega el arroz. Visualmente muy guapo. Viene en una hoja plegada sobre si misma cerrada con un palillo. Al quitárselo, la hoja se abre y aparece el arroz en plan «voilà». Es un arroz frito asiático con pollo, muy rico y sabrosón, con verduritas. Me hubiera comido un par yo solo.

De los niguiris de wagyu esperaba un poquito más. El concepto es el de un niguiri normal, bolita de arroz alargada, pero encima, en vez de pescado, lleva una lonchita de ternera y una bolita de mayonesa de ajo negro. No está mal, pero el protagonista no es la carne. El arroz, la soja, el ajo, se lo comen un poco, y dejan al Wagyu un poco secundario. No nos dijo nada.

Detrás mío, otra instagramer cae al suelo convulsionando por un orgasmo, porque acaban de traerle un smoothie de mango, fresa, y platano, con sus toppings. Su novio, Carlos Baute, mira hacia otro lado avergonzado.
Seguimos con los tacos. Pedimos uno de secreto con queso crema y tortilla blanda, y dos de pollo al curry con taco frito. Realmente no es al curry-curry, lleva pollo, cebolla caramelizada al vino tinto, guacamole y mayonesa de curry, lo que pasa es que predomina. Es complicado de comer, porque te pringas, pero vaya, de vez en cuando mola pringarse. Está okey también.

Rematamos primera ronda con la tortilla trufada y el pollo tikka masala. La tortilla la he visto luego en varios sitios, pero la primera vez que la probé fue en el otro Voltereta. En aquel entonces la hacían como con una espumita de trufa por encima, ahora la trufa está integrated inside. Buena tortilla, liquida por dentro, sabor a trufa predominante, todo okey en ella.

El pollo es más salsa que otra cosa, puedes pedirte un pan y empezar a sucar como si quisieras ver la mesa. El tikka masala al final es leche de coco, tomate y especias. Está bueno, sabe a indio.

Por haceros un resumen: absolútamente todo está bueno, aunque sí que es verdad que el sitio se ve franquicioso. Aunque aún no lo sea, tras el Voltereta original y el Voltereta Bali, tengamos claro que en un par de años seguro que hay un Voltereta Marruecos y un Voltereta Tokyo en alguna parte. No esperes encontrarte platos fuera de carta, ni cocineros que vayan al mercado y se ilusionen con algo, esto otra cosa.
Vamos con los postres. Yogur griego con miel y nueces, y tarta de cumpleaños. Del yogur no te digo nada, porque ya tal, es lo que es.

De la tarta te digo que el primer impacto es que viene con lacasitos. Es una tarta de chocolate y galleta. Al meter la cuchara… buah, cuesta como sacar coltán de una mina. La capa superior de chocolate es turbodensa, y sabe algo como a Kinder, o a Milka o algo así. Dulce como la madre que la parió, pero buena. También en un momento dado te puede sellar una junta.

Bueno, va, el precio. 67,50 entre tres, a 22 y medio por persona, con botellita de vino y cafés. Muy bien. Además, con el tema de las racioncitas pruebas bastantes cosas.

Cuando nos marchábamos, aprecié una cola inusualmente extraña en la entrada de los baños y me acerqué a investigar. Ah, amigo, no es para el baño. En una pared está escrito «Voltereta Bali» con bombillas, y hacerse una foto debajo es el nuevo sujetar la torre de Pisa y pedir matrimonio en el Empire State.

Bien, pues igual que el otro. La comida no está mal, el interior es una fantasía, los camareros son majos y el precio es súper asequible.
Pero bueno, es pa ir una vez y verlo, no para uso regular.
Okey si pasas por allí, aumentado a okey por el currazo que hay detrás.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (6)
Angel
Solo puedo decir que me descojono leyendo tus entradas. Como además comparto gustos y esa idea de probar probar y probar, pues eso, a seguir didrutando entre risas de los variados Okey
Bar-Restaurante del Este | El Tipo que Nunca Cena en Casa
[…] sitio diferente, sin duda, sitio auténtico ¿Quieres una foto guapi para el Instagram? Vete a un Voltereta. Esto es 100% casero, familiar, abundante, económico, y yo te lo recomiendo a tope siempre y […]
Teresa Valls Gimeno
No se puede tomar copas?
Jota
Muy buen comentario, didáctico y orientativo. Gracias
Laura
Los voltereta no son una franquicia? Por las tres premisas de la web….
Xxx
WARNING ; IT IS A TOURIST TRAP!!!
Do not fall for it.
The great reviews are certainly fake!
We went to this restaurant and as many others we got literally robbed.
Food was horrible and the service was even worst.
They pushed us to get 5 dishes all at once, stating that the kitchen was very busy (They advice you to do so because they know the bad quality of the food they serve). Then they serve everything at the table at once.
The food was cold and has not flavor to it.
The waiter kept pushing us to eat and leave.
I complain to the waiter and the front desk host about the whole situation. The waiter told me that as employees they are obligated by their “boss” to treat customers like that 😱.
Then I asked her to call her boss, because i wanted to have a talk with him.
After 30 minutes waiting “the boss” didn’t show up.
I have been in Spain for 4 weeks eating every single day at a different restaurants and this was the first time I felt I was a victim of a tourist trap.
Never coming back. I hope with this honest review, I can save you from a very bad restaurant experience.