Amparito Tomates es peculiar. Es uno de esos sitios que están un poco alejados de todo, cerca del cementerio y la Rambleta, al final de Gaspar Aguilar, donde el mundo acaba, y solo hay abismo y monstruos.

Llegamos pronto. Desde la cocina, una mujer con coleta nos ve, nos saluda, y vuelve a lo que estaba haciendo. El local todavía está vacío. Por dentro hay varios cuadros y adhesivos con tomates. También hay plantas, cuadros de perros, huertas, pájaros, algún gnomo y cierto flow (aunque no lo sea) de restaurante vegetariano.
A pesar de no haber absolutamente nadie en el local, la mujer tarda un buen rato en venir a la mesa. Cuando estamos preguntándonos si pasará algo, se acerca a tomar nota de las bebidas.
Es parsimoniosa, se recrea mucho en las explicaciones, lo que por una parte da sensación de atención y cercanía, porque te dedica tiempo, pero por otra dices, igual tampoco hacen falta tres minutos para explicar una ensalada.

Me llama la atención que es como que no aprovecha los viajes, está yendo y viniendo muy despacio todo el rato.
Viene, te toma nota de las bebidas, se va.
Vuelve, te trae dos bebidas, se va.
Vuelve, te deja las cartas, se va.
Vuelve, trae otras dos bebidas, se va.
Vuelve, deja cubiertos, se va.
Vuelve, toma nota de la comida, se va.
La carta es aparentemente distinta, sin concesión a lo trendy. Producto de proximidad, platos más clásicos que modernos, hay alguna cosa llamativa en plan pastel de brócoli, o vieiras plancha con crema de calabacín, que podemos estudiar.
La mujer nos explica lo que les falta, y nos dice que fuera de carta tienen nada menos que seis sugerencias, lo que de entrada es muy molón, porque veo mercado, veo inquietud, y eso me gusta. Después miro los precios de la carta, y eso me gusta un poco menos.

Las bravas están a 12 pavos, el ajoarriero a 14, y la titaina también.
Bueno, no adelantemos acontecimientos, a lo mejor son raciones tipo hormigonera. Todo okey, vamos a empezar.
Lo primero es el crujiente de oreja adobada, con crema de habas y albahaca, y tejas de alcachofa. De locos.
No les quedan alcachofas ( :__) así que le ponen ajetes. La verdad que muy buena, mucho sabor.

No es picante, es saladito y umamoso. Tampoco cruje en exceso. La crema de habas va por debajo, como si fuera un hummus, haciendo base, y por la albahaca y la textura, recuerda a un pesto. En general es molón, porque seguramente en tu vida has probado oreja con albahaca, pero ya te digo, me pide crujiente y picante. Está bueno, tiene matices.

Después el revuelto de morcilla con piparras y miel. Curioso, efectivamente dulzón, pero también lleva la piparra integrada, picada, y tiene el picante y el avinagradito.
Es cremoso, está bien hecho, aunque tiene el handicap que tienen todos los revueltos de morcilla, que es que parece un zurullo de vaca pisado en el césped, pero no es culpa suya, es que los revueltos de morcilla son así, es culpa del color. Viene con 4 rebanadas de pan Wasa. También curioso.
Seguimos con un timbal de tomate, anchoas, y una especie de escalibada en el centro.

Bueno, es una de esas ensaladas de cosas crudas juntas, como la de tomate con ventresca, o la clásica mixta. Lleva anchoas, lleva trozos de queso brie, tres cortadas de tomate, mojama, y una decorativa y solitaria aceituna negra on top, a modo vigía. Es un sabor que sin haberlo probado, ya conoces.

Otro de los fuera de carta, gambones con dos huevos fritos. 4 gambones, correcto, aquí están, así como al ajillo, y dos huevos, que no sé si están fritos, pero no tienen puntilla. El aceite de las gambas al ajillo, en general, debería poder consumirse desde surtidores, como la gasolina. Si a alguien se le ocurre montarse una empresa de eso, que lo haga. Ajillapsa, o algo así, que cuenten con mi patrocinio. Ninguna esquina sin su surtidor.
Esto, bueno, pues un acierto, pero cada uno tocamos a una gamba y dos sucadas de huevo, vamos a ver el precio.

Venga, secreto con salsa hoisin y sus crujientes.
Un poquito overpromise. Viene con unos espárragos verdes y unos ajetes tiernos, que efectivamente crujen al morderlos, aunque yo me imaginaba otra cosa, algo tipo chips. El secreto está cortado en trocitos, y la salsa va muy diluída o algo, no sé. La salsa hoisín es esa salsa densa dulzona que se le pone al pato pekín. Es verdad que es muy potente, y hay que tratarla con cuidado porque puede ser invasiva, pero aquí se pierde, y solo encuentras un toquecito homeopático al fondo.

Tienen tres postres, uno de ellos, el elegido para dominarlos a todos, es la tarta de calabaza. La textura es maravillosa, parece una tarta de queso poquito hecha. La sirven con un poquito de sorbete de mandarina. Obviamente dulce, sin empalagar. Bien, todo bastante sencillo.
Vale, y aquí llega el problema. 118 pavos entre 4. A 29 salimos.
No lo veo.

Los gambones 18 pavos. El timbal 16. El secreto 22. No es sostenible.
Exceptuando la oreja, la sensación es que el resto de platos te los haces tú en casa. Es así, lo siento. El revuelto, el timbal, el secreto y los gambones están buenos, pero te los haces un martes con First Dates de fondo.
Por el precio ya sabemos todos que es un No Okey, pero creo que hay que desarrollar.
Es un local de barrio, y de comidas caseras, cierto.
Es el proyecto personal de alguien, que ha apostado por una materia prima más cara, cierto también.
Pero que dos huevos con 4 gambas, cuesten 18 pavos, cuando tienes el curry de gambón de Giramon a 17, no tiene sentido. Tres rodajas de tomate con escalibada, mojama y anchoas a 16, no está en la pelea, no son precios competitivos. No me compensa.
Sin embargo, oye, seguro que a alguien le parece bien. Yo como siempre, os dejo la información objetiva, y os invito a que hagáis vuestra propia valoración.
– Isqui ni istiy diicuirdi, pirqui ni istís vilirindi…
– Que me dejes, que me la suda.
Para mí es un no.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (4)
Viv
Fuah chaval menuda timada. Y encima os quedariais con hambre.
Juan
Menuda estafa 22 el secreto, ayer mismo cené secreto a la brasa en casa kitín y un día y encima 12 euros. Las bravas a cinco buenísimas, aquí doce, yo no sé cómo puedo ir la gente con esos precios. Porque si pagas algo caro porque está muy bien como el asador pastor y sus carnes y pagas cuarenta euros pero aquí las bravas el secreto… unos precios todos
Natalia
A ver, una cosa es pagar la calidad, o sitios rollo cocinada de autor, locales que se salen y ya te avisan de la clavada antes de entrar, los «creativos» tan originales como caros, y pijadas de ésas… y otra muy diferente, es la tomadura de pelo en plan: aquí valgo yo más que nadie, mi cocina es lo más y pongo los precios que me salen de los cojones.! Va a ser que no. Si algún plato te sorprende, se te hace agrio cuando te traen la cuenta, y eso no cuadra… no hay equilibro, no mola. Y además con una calidad de servicio dudosa , en fin, con poca gracia o ninguna. Lástima, veremos en un tiempo donde acaban los tomates de la sra esta…
Isabel
Hola
Soy la chica de la coleta
Igual el tiempo que me tomé es porque llegasteis antes de tiempo según tus palabras.
Decirte que al precio que dices hay que añadir el vino un Bobal de Bodegas LoAlto de gran calidad.
Y eso sí el postre de José Montejano Obrador De Sucre estrella Michelin.
Y cada uno puede opinar lo que quiera pero te ha faltado decir que la ensalada y todo nuestros productos de hortalizas y frutas son del Perelló,de denominación de origen. Y de la huerta al restaurante.
No nos sabe mal que opinas pues tú trabajo pero si que no cuentes todo.
Nuestras Bravas a la Isabella no son de ketchup y ajoaceite llevan una salsa de la Chef que si te la digo «después te debo matar» como dicen los profesionales y una yema de huevo con crujiente de clara.
Que según un experto de patatas bravas de TripAdvisor son el premio a la originalidad.
No quiero extenderme porque se que vas muy ocupado pero que con lo que comisteis y te quejes por el precio es muy de respetar ero no de compartir.
Gracias por visitarnos por una idea de una de nuestras clientas que es fans tuya y de nuestro restaurante pero creo que juzgar por precio y no por calidad del producto no es lo nuestro.
Lo dicho,gracias por vuestra visita pero aunque en un local en la periferia tenemos una clientela que vale un Potosí y tú critica se queda ahí pero no nos impedir seguir trabajando con productos de mercado,fresco con sugerencias que les encanta a nuestros clientes y en nada hacemos un año aunque mi 50% lleva 25 años en el sector y está más que curtida en críticas como las tuyas.
Es una profesional del sector y nos quedamos con lo dicho,gracias por visitarnos y 29€ por cabeza con vino y postre me e parece más que barato.
Un abrazo de parte de Moni Clari nuestra Chef y una servidora,Isabel Teruel.
Nos vemos
Y recuerda que «Tomatear es un vicio» 🍅🍷🍺
Un abrazo