Hey, Lo de Ponxe.
Éste no creo que os suene demasiado, porque es un sitio bastante especial, un poco de nicho.
Abren los mediodías pero sin carta, se come de menú, y por la noche solo los viernes y sábados. No es vegetariano, es vegano, y además bastante jipitronic. Pero, para mí, tiene mucho rollo.
El nombre completo es “Lo de Ponxe en el Kinto Pino”, y esa K ya es una declaración de intenciones. Es una K en la que cabe mucho punk, tabaquito de liar y un perro, posiblemente sin collar.
Bueno, el caso.
Está justo al lado del mercado de Rojas Clemente, cerca de la parada de Ángel Guimerá.

Es súper pequeño, dentro hay cuatro mesas, y fuera otras dos y un barril, así que más vale que los que vayan a cenar se lleven bien, porque se van a sentar cariñosamente cerca.

Enseguida notas que todo está a su gusto.
No es un bar mainstream pensado para Instagram, es un bar feliz, pensado para que si ese no es tu rollo, te vayas a tomar por culo pero rápido. En la pared pone “aquí se viene sin prisa” y debajo “ecològic”, “macrobiòtic” y no sé qué más.

La camarera está de muy buen humor. Se ríe todo el rato y nos llama “guapis” y “personitas”. La carta está escrita en la pared.
Vamos a empezar con el pastelito hindú con tartar de aguacate y mango.
Guau, qué distinto.
Sabe efectivamente hindú, porque lleva curry, va especiadito de ese rollo, pero la textura es como de puré un poco más sólido, no sé cómo explicarlo.
Está cubierto con unos daditos de aguacate aliñado con aceite y sal, cebolla morada, y algo de de mango. Me voy encontrando con trocitos de zanahoria, y me hago una barquita con un crujiente de yuca, que además no parece industrial.
Es como muy… reconfortante, sabe a casa. Me recuerda a algo que te podrías haber comido en el Kaña Makan. La base creo que debe llevar algo de patata, pero es una especie de amalgama de muchas cosas. Está muy rico.

Venga, canelón japonés de quinoa con salsa agriduclce. Súper distinto también.
La quinoa lleva remolacha y maíz, que le dan un dulzor bastante potente. Por debajo lleva una julianita de repollo o algo así lechugoso y fresco.
El bocado tiene el crujiente del alga que va por fuera, un alga nori, y luego el interior cremoso, que parece casi una chuche.
La salsa agridulce va por fuera. Buah, si llevara algo salado por el centro, así a modo de maki, sería increíble.

Vamos pidiendo vino por copas, y como cosa no molante, te diré que lo sirven en vasos de chato, y llenos hasta la mitad más o menos.
Es un poco bajona, ya no por el precio, que son dos pavos y medio o tres, es porque cada 10 minutos te quedas sin, y hay que estar rellenando. Bueno. Ese dato te doy.
¿Qué más? Brócoli gratinado con boloñesa y queso. Esto me dio más igual.
La boloñesa está hecha con lentejas y soja texturizada. El problema de esto es que el queso vegano nunca suele estar a la altura.
Igual que hay hamburguesas que son prácticamente indistinguibles de las de carne, el queso siempre se queda en una sustancia cremosa quiero y no puedo.
Los arbolitos de brócoli están hervidos o al vapor, y la salsa va por encima. Creo que le falta rollete al brócoli y darle una vuelto a lo del queso, porque junto tampoco me dice nada, o sea, podía haber sido brócoli, o cualquier otra cosa. Next.

Falafel de garbanzo negro con salsa de yogurt. La salsa es un tzatziki, o muy parecida, con lo que te va a saber a eneldo.
Lleva una capita de frito, rebozado, que podría ser una harina de garbanzo. Noto ajo, pero debería notar cilantro y no se lo pillo. Hay tres por ración.

Tajín de setas con cuscús y salsa de avellana.
Vaya, esto sabe a carne, como a guiso. Hay unos tacos de seitán muy sabrosos, con mucha especia, y lo que parecen… ¿setas? ¿boletus?
El caso es que me recuerda a un tipo de carne guisada, parecida a la carrillera, pero más compacta, que ahora mismo no recuerdo. Lleva un cominazo potente, y tiene bastante molla.

Por cierto, durante toda la cena, estamos oyendo a la camarera decirse cosas con la gente de cocina tipo “bonita” “¿bonita yo? Bonita tú”, y creo que se está ganando un puesto en las nominaciones a los premios Meredith de este año, porque me está dando buen rollo.
Nos hemos jodido ya casi toda la carta, pero aún nos cabe un burrito integral. Lleva frijoles, soja texturizada. Al lado, un montoncito de nachos, con un salsa de mayonesa y mostaza.
Meh, tampoco me flipa. El relleno tiene un puntito ahumado, que me lleva a pimentón, que a su vez me lleva a chorizo, y me recuerda un poco a unas lentejas, sin tener nada que ver, sin ser yo nada de eso.
Creo que le falta un poquito de punch, de momento, sal seguro, pero también picante, o lima, no sé, tralla. Lleva por los lados unas verduritas crudas pero aliñadas.

Vamos a por el postre.
Tarta de la abuela con chocolate, galleta y avellana. Interesante, sabe a natillas de chocolate, pero muy poco dulces.
Obviamente en este sitio no gastan azúcar, así que esto debe llevar dátil o algo así, pero muy moderado, una pinceladita.
Cada vez agradezco más los postres menos dulces. Por encima lleva unas fresitas frescas, y la galleta de dentro es casi más bizcocho. No es que sea blanda, pero no es una cosa crujiente tipo Lotus o María Fontaneda, seguramente es una galleta responsable que recicla y está a favor de Palestina.

¿La cuenta? Creo que pone 73,60, pero también podrían ser 79, 75, o 7B. Lo que sé, es que al final pagué 19 pavos y éramos cuatro personas.

Pues oye, me parece un espectáculo.
Me gusta que la carta sea cambiante, me parece que se puede cenar muy barato, y además muy sano, sales sin la sensación de haberte comido un buey. Me gusta que hagan lo que les sale del coño a nivel comida y como actitud en general. Molaría que abrieran más días, y que tuvieran más sitio, pero claro, entonces no sería el mismo sitio.
Esto es un Okey Alto, y tiene ese puntito pequeño y casero y mágico que me mola a mí. Te gustará si te gusta el Work in Progress y el Kukla.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Cristina
Estaria bé actualitzar aquesta entrada. Ahir vaig estar al new Lo del ponxe i res a vore, han canviat de local
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
No sabía que habían cambiado. Gracias por el soplo, me acercaré.