Bikini Cabanyal es un paraíso del brunch.
Es un sitio pensado para brunchear muy duro, y se nota en la carta y en la decoración.

¿Que te puedes tomar un cóctel y unas bravas?
Cierto. Pero me pasa igual que con La Más Bonita: Por más cenas que me des y más birras que me pongas, este sitio canta a brunch lo más grande.

Todo decorado con madera, tonos arena, mesas pintadas así como mal adrede, para dar efecto cabaña, plantitas de IKEA… Brunch.
Hemos quedado aquí por recomendación de una amiga, que está haciendo mindfulness, pero que lo que necesita es dejarse de hostias y cogerse una cogorza de las que acabas hablándole al extintor. Ella lo sabe y yo también.
Bueno, el caso es que la carta empieza con cócteles, bebidas y almuerzos. Las páginas 4 y 5 son “principales” y “para compartir”. También tienen café de especialidad.

Por lo que veo, tienen sobre todo sandwiches. Me parece que va un poco en la onda del Entreblat, pero playero. Exacto, es una fusión entre Entreblat y La Más Bonita. Ahí lo tienes.
La camarera tiene pinta de ser del este. Es majísima, y nos da bastante bola con todo lo que le preguntamos. Es de estas personas sonrientes que tienen pinta de llevarse súper bien con sus abuelos.
Vamos a empezar con unas Turias de tirador, y unas croquetas A LA paella, que no DE paella.
Creo que juegan un poco a la confusión, porque son de pollo, conejo y azafrán. Llevan una salsa romesco de la que no te vas a enterar, porque pasa totalmente desapercibida.
¿Y si le pusieran algo de romero? ¿No se potenciaría el efecto paellero?
Probémoslas. Son rubitas y crujientes, están ricas, pero si no te dicen los ingredientes, podrían pasar por unas croquetas normales de pollo. Entran fácil.

Otro de los entrantes fue el steak tartar con pan de mantequilla, brandy de jerez y yema curada.
Aquí hubo un poco de malentendido. Yo pensaba que el pan de mantequilla sería un crujiente para acompañar el tartar, y no. Es una especie de brioche-pan de perrito caliente, sobre la que viene la carne.

Esto para mí, es un no.
La carne está cortada gruesa, y al aliño le falta gracia por todas partes. Últimamente veo mucho lo de picar daditos de carne, ponerle mostaza y encurtidos, y llamarlo tartar. Pues bueno, pues bien.
Un tartar necesita infinitamente más mimo y más cuchillo, y ojo, que no estoy diciendo que esté malo para nada, estoy diciendo que tal vez es una versión demasiado libre. Lleva una piparra que pica un poquito por encima, y eneldo. Demasiado pan, le roba protagonismo a la carne.
Vale. ¿Por dónde voy? Ah, sí, los bocatas.
El primero es el bikini. No clásico, con jamón ahumado, queso gruyere y mostaza en pan de molde.
Antes de empezar, os diré aunque ya lo sepáis, que el mejor sandwich de jamón y queso es el de Los Picos, y eso es así, y hay que vivir con ello.
Bien, vuelta al Bikini Cabanyal: El suyo es un sandwich alegre. Tiene el jamón enrollado, y es verdad que el gruyere le da un cierto rollete, que podría potenciarse incluso más, poniéndole mantequilla ahumada.
La combinación de las tres cosas es siempre ganadora, pero voy a avisaros de algo: Los bocatas se acompañan de patatas fritas o ensalada de col (a veces ambas), y mientras que la ensalada de col, está muy okey, las patatas son una auténtica venganza.
Igual recién hechas son una maravilla, pero las nuestras salieron frías, duras y secarrales. Bikini bien, patatas mal.

Seguimos con reuben meets bikini de pastrami. Un pastrami, que según ellos hacen in house, y que tienen cocinando en hierbas durante seis días.
Viene bien cargadito de carne, creo que está muy bueno, no le falta ni le sobra nada. Lleva emmental y mostaza.

Solo para que lo tengáis presente, estamos en plena era pastrami. Tanto en Pope, como en Charlie Brownie, como en Matoque, como en Llimera hay pastrami. Eso significa que esta movida ha asentado y que ahora tiene que irse otra.
Estad atentos, porque vais a ir dejando de ver alguna tapa paulatinamente, y será culpa del pastrami. Dos entran, uno sale.
También pedimos el hot dog de pulpo. Es una patita de pulpo en el mismo pan en el que venía en steak tartar, con pico de gallo, yogur romesco y salsa bikini. Lleva la ensalada de col y las patatas canallas, que ya están denunciadas en comisaría.
Pues es muy visual, no te voy a decir que no, la verdad es que por la vista entra. Está bastante bueno. No he conseguido descifrar la salsa bikini, porque la verdad, estaba mucho más enfrascado en la conversación.

Terminamos con los scotch eggs, que vienen a ser huevos duros, rebozados en carne, y luego en pan.
Creo que la idea era que salieran con la yema un poco más líquida, en plan ramen, pero tampoco estaban mal. Llevan por debajo un puré de guisantes con hierbabuena, que desgrasa un poquito, y le da frescor y flavour.
Es un huevo al que cubren de una carne picada, que está especiada, pero francamente, podría estarlo más. Después lo rebozan y fríen para que quede crujiente, y el rebozado es molón, es más crujiente y grueso que el de la croqueta. Se me quedaron un poco faltos de caña. O sea, me esperaba una hostia de sabor mucho mayor, pero te los puedes pedir sin miedo.

Sólo por pedir, por pura gula, vamos con la Lotus Cheesecake. Un pequeño donut de tarta de queso, recubierto con una crema de galleta Lotus.
Buf, está de puta madre.
Se me pasa un poco de dulce, porque la crema de Lotus junto con las galletas de debajo, es demasiado glucógeno para mi vida, pero reconozco que está que flipas.
Es fría y no es de horno, parece más algo que tendrían expuesto en la vitrina de una panadería.

Míralo, qué bello, cómo brilla. Estoy seguro que de existir el ojete de Dios tendría esta forma y sabor, como un pequeño filipino de queso. Un buen bocadito para terminar.
Bien, pues va a ser un Okey, pero antes te digo una cosa.
No creo para nada que ese bikini valga 11 pavos. Me parece una locura bárbara. Tampoco creo que los scotch eggs valgan 14 pavos, eso es un atraco que como te lo pille Soderbergh, te hace Ocean’s 14, 15, 16, y salen los nietos de George Clooney viviendo aún de las rentas del botín. Es un auténtico despropósito.
También le falta un poco de oferta. Tiene un plato vegetariano, pero no tiene pescado, ensaladas ni verdura, frente a tanto pastrami, croqueta, huevos y ternera.
97,50 entre 4, a 24,3€ por persona. Lo dicho, un Okey.

Por cierto, como experiencia, os sugiero que vayáis de noche y entréis con el coche, por error, en el descampao que hay saliendo a la derecha. Una experiencia muy guapa. Me lo ha contado un amigo.
Goza de amplio aparcamiento.