Jueves noche, tengo el Funky en el cuerpo y estoy hambriento. Vamos por la calle Sueca, dirección Peris y Valero, y al pasar por el número 46, ahí está, viendo pasar el tiempo y mirándome con ojos golosones, el Dando Leña.

Creo que hablamos de Guitxán en la entrada del Boru. De los tres restaurantes que tiene en Ruzafa, este es mi favorito a día de hoy. Se come bien, y el sitio es amplio y muy chulo. Decoración ladrillosa. Al llamarse Dando leña, igual tú te esperas, llámame perspicaz, leña. Pero realmente la carta tampoco es la de una brasería al uso, o al menos no lo parece. Recuerdo varios platos de la última vez que vine. De hecho, recuerdo especialmente una cazuelita de puerros carbonara que estaba de coglioni, pero que antiguamente, cuando estaba abierto el Food Club, la hacían con alcachofas. Me voy al váter a llorar un poco en silencio por este cambio y vuelvo para pedir.
Empezamos con el vino, en este caso, Petit Pittacum.

Lo primero que llega es el paté de hígado de pollo a la brasa con hinojo confitado. Bueno, pues te sacan una tabla de madera con dos tarritos como de yogur, uno es el paté y el otro, el hinojo. Al lado vienen unos trozacos de pan calentito con bien de aceite, para que tú te prepares el montadito. Entrante muy guay.

Entonces aparece el tartar de atún, que tú dirás… Pero, ¿no estabas hasta el nabo de los tartares de atún? Y yo, rompiendo la cuarta pared, te diré, sí, pero es que este es distinto, nano. Olvídate de aguacates, wakames, huevas y todo lo que viene siendo el 4-4-2 de los tartares de atún. Este lleva pimiento rojo, mantequilla de cacahuete, unas microcebollitas y una mahonesa de chiles torrados. Además te lo sirven como con unos totopos de maíz (que es la forma guay de decir nachos) para que hagan de cucharita. ¿Cómo te quedas? Es muy original, y el atún, imagino que estará marinado en algo, pero es muy sutil, no parece soja, no sabe a pescado, hay como una fantasía ahí cuando se mezcla todo que es muy guay. Dadle al tema, probadlo.

Las bravas llevan salsa chimichurri y la mayonesa de chile torrado que llevaba el atún, No pican. Están bien, pero igual teníamos que haberles pedido una salsa picante o algo. Un poquito too much de aceite, no nos cambiaron la vida.

Interesante también la focaccia de alitas. No es propiamente una focaccia, es más como un pan de aceite, o como una coca salada. Le meten las alitas deshuesadas por encima y lo chorrean bien con una salsa de ajillo que me hace flipar bastante. Además todo muy blandito, muy mollar. Y el conjunto es maravilloso, pero claro, es como telonear a KISS, hagas lo que hagas estás jodido, porque esos cabrones son KISS. Las alitas telonearon al roll de cerdo.

El roll de cerdo: Yo imagino al roll saliendo muy despacio del agua con el bikini de Ursula Andress en James Bond. Me flipa este plato, me lleva a otros niveles, me disocia de la realidad. Un trozo de cerdo, ¿vale? guisado en una salsa de las que te dejan los labios pegados, junto con unos tirabeques cortados finitos, unos chips de boniato y un manojito de cilantro y hierbabuena. Viene como con unas tortitas más grandes que un taco, mas pequeñas que una fajita. Desmigas el cerdo, te pones un poco de todo, atento porque el cilantro si te pasas sabe a Fairy, y venga, a jar e more e nao. Golden okey directo, especial mención al puntazo que le da la hierbabuena. Cruje, es blando, es salado, es ahumado, pasan un montón de cosas en tu boca.

Pero habrá que acabarse la segunda botella de Petit nosequé, así que pedimos postre y optamos por el sándwich de gianduja (léase gianduia). Esa movida es como una Nocilla italiana, y lo que te traen es como un bocata que lleva galleta, helado y galleta. Bimbo-gamba-bimbo. El helado es de vainilla de Madagascar, lo comento para que apreciéis ese clásico sabor a Madagascar que tanto nos flipa. También lleva unas avellanas caramelizadas que le aportan un dulzor salvaje, que hizo que el diabético que vivía a dos calles tuviera que mudarse. Es potente pero está realmente bueno.

Llega el momento de pedir la cuenta. Nos hemos calzado dos botellas de vino, y hemos pedido ocho platos en total (doble de varios).
– Treinta – dice uno.
– Veinticinco – dice otro.
104€ entre 5. A 21€ ridículos pavos que salimos.

¿Sabéis a dónde nos conduce esto? ¿Qué sucede cuando los astros nos colocan en el camino un Golden okey y además el precio es chachi? Que este sitio se lleva un a tope de okey pero vamos, pero como una horda vikinga invadiendo Normandía. Aconsejo pedir suelto antes que menú, ahí os lo dejo, pero haced una visita, malandrines.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (4)
Fran
Me pasa como a ti, pero yo en plan hater. No me gusta nada que le llamen leña y luego lo subtitulen con una frase que dice algo como «reinventando la brasa», joder claro, ignorandola. No hay casi ningún plato con brasa!! No pido todo, pero casi nada no.
Pero me has convencido, iré, sobretodo ahora que han cometido el asesinato de la tasqueta del mercat (no entiendo nada)
Arturo Santamaria
Cómo es posible que el la cuenta no haya ninguna bebida? Bebiais agua en el WC o las bebidas fueron por la patilla para tener mejor puntuación de okeilor?
Da igual, de todas formas he venido después de leer tu crítica. Voy a pedir ahora, si no me gusta te buscaré y te obligaré a cenar en el Pato Mareado. Juro.
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
Estimado Arturo: El señor y sus compañeros se hincaron sin piedad dos botellas de petit pittacum, aparecen en la cuenta a 15€ cada una. Esperamos disfrute de la cena sin privarse del vinate que desee, y como si no tuviese un dron vigilándole ahora mismo. Atentamente: Meredith
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