Wine Gallery está justo delante de la librería Bartleby, en Cádiz, esquina Tomassos. En la Zaidia y Campanar no abren ni el apetito, pero en la calle Cádiz, aannnoder uan.

Por dentro es bastante cool.
Hay una pared de ladrillos sobre la que proyectan cosas, y mucha luz roja, así que tiene un aire como de galería de arte del Soho. No sé cómo son las galerías de arte del Soho, porque no he estado en una ni se me espera, pero creo que se me ha entendido. ¿Tal vez algo tipo Barrio rojo de Amsterdam? Bueno, acércate y lo ves.

Dentro hace bastante calor, y habría que mejorar un poco la extracción, porque canta la gallina, así que nos sentamos fuera a la fresca.
La carta sale impresa en una hoja rosa. Es corta. Es clásica y a la vez no. Conviven platos híper sencillos, como la gilda o la morcilla de burgos, con tiradito de bacalao y carpaccio de gamba con helado de mango. También hay una parte latera con sardinas teriyaki de lata (¿?), huevas de erizo y chipirones rellenos.
Evidentemente, en Wine Gallery habrá que pedir un vino. Tienen la carta en QR.
Oh, hay un huevo, y todos entre 14 y 26 pavetes. También muchos por copas. Creo que me voy a entender bastante con este sitio, me mola cuando no se flipan con los vinos.
Elegimos un blanco, Cientovolando (por lo que sea), un agua, y cinco o seis tapitas. Lo primero llega a la vez, el ajoarriero y la sepia con mayonesa.
El ajoarriero no tiene mucha gracia, mucha patata, muy poco bacalao. El aceitito y el perejil bien, pero a esto le falta punch por todas partes. Si vas a hacer un ajoarriero canónico, sin toque personal, tiene que ser muy la polla, como el que hacen en el mercado del Cabañal. Si no, levántalo con algo, métele gracia.

La sepia con mayonesa un poco igual. Bien, te la comes y tal, pero sepia con mayonesa, cortada en trocitos pequeños, sin más. Pelín dura.

Las bravas en cambio, de puta madre. Nos las recomendó uno de los camareros y, oye, patata frita casera, salsita propia, y ajoaceite.
Además, pican, porque unas bravas tienen que picar, si no, son una mierda. La salsa tiene un puntito como a pimiento, a cosas guisadas juntas. Hacía tiempo que no probaba unas interesantes por Ruzafa, además a 4 pavos y medio. Este verano con una birra van a reventar el aperitivo de la zona.

Las gambas al ajillo también tienen su punto. Bien de aceite, bien de ajo, gamba carnosa potente. Hay guindilla, hay sucabilidad. También es un clásico, no llevan nada que dé la vuelta.
Por cierto, uno de los baños no cierra. El ganchito de la puerta no llega al sitio donde tiene que engancharse, así que o bien lo sujetas con la mano, con lo que tienes que mear de forma que tu chorro rebote en la pared y caiga a la taza en una loca carambola, o sujetarla con el pie o algo. También hay fotos de monjas muy molonas.

Y hablando de cosas molonas, creo que lo mejor fueron los tacos de setas. No es un taco-taco como tal, es más bien un… ¿montadito? ¿una mini coca? No lo sé.
Setas, mezclum, cilantro, salsa picante, lima, cebollita morada. Sin ser el descubrimiento de la rueda, es gracioso. Van dos por ración, así que siempre puedes jugarte la última.

Después alguien pidió un mollete de carrillera con cebolla encurtida y sriracha. No le pillé la sriracha, no picaba demasiado. De hecho la carne estaba un poco ácida. Es un bocatín de 4 pavos y medio, muy funcional para cuando alguien se ha quedado con hambre y quiere un sprint final. También tienen de calamares, que yo creo que habría molado más.

¿Postre? Venga, pero uno que ya vamos bien. Tarta de Kinder Bueno.
Hostia, buen troncho, La parte superior es como una tierrita de galleta, y lo de abajo, pues dulzor en estado puro.
El kinder bueno no es más que chocolate con leche, y chocolate blanco. El chocolate blanco es lefa de chocolate con azúcar, no hay nada de chocolate en él, un vago recuerdo.
Sabe a todas las tartas dulces del mundo, está jugosona, y te va a recordar por textura a una carrot cake. Van por ahí los tiros.

¿A cuánto dices que queda el precio del Wine Gallery?
63,60 entre 3. No llega a 22 por persona.

Pues a ver. Las raciones son baratas, también pequeñitas, pero eso no me disgusta.
Es un sitio de picar. Es un sitio al que ir, tomarte algo y de paso, ya que estás, comerte cuatro cositas así con las manos.
Para eso, fenomenal.
Si quieres celebrar que tu hijo se ha sacado las opos de notario, pues igual no es el sitio. Tienen una vinoteca surtida y muy asequible.
Como sitio de cena pim-pam, me funciona. Donde están les va a ir guay. Le daría más rollo a dos o tres platos, pero en general, sitio Okey.
Goza de amplio aparcamiento.