A veces recibo soplos.
El otro día estaba en la barra del bar de un hotel, tomándome una copa después de una conferencia.
Ya era tarde, y solo quedábamos el barman, el pianista, una pareja y yo. La pareja hace manitas y se hablan al oído, y el pianista parece aburrido, mientras toca algo que podría ser música de ascensor.
Estoy apurando mi segundo Johnny Walker con ColaCao (colado, no del Turbo), y pensando en mis cosas, cuando el camarero sale de la cocina y me dice:
— Perdone, ¿es usted el Tipo que Nunca Cena en Casa?
— Sí, soy yo.
— Tiene una llamada. Si es tan amable de acompañarme a recepción…
— ¿Una llamada? Que extraño. Nadie sabe que estoy aquí. Ni siquiera me alojo en este hotel.
El camarero se encoge de hombros y me hace un ademán hacia la puerta.
Allí, una chica vestida con un traje negro me espera con el auricular en la mano.
— Hola. ¿Para mí?
La chica sonríe y asiente con la cabeza.
— ¿Diga?
— ¿Eres el Tipo que Nunca Cena en Casa?
— ¿Quién lo pregunta?
— Quiero permanecer en el anonimato. Puedes llamarme… Viki la del Gym. Tengo algo para ti.
— ¿Algo para mí? ¿Cómo sabes dónde estoy? ¿Qué quieres de…?
— Escúchame, no tengo mucho tiempo. Hay una pizzería en la calle de la Reina. Viva Napoli. Hacen pizzas de un metro. Están de puta madre, y creo que merecen una reseña.
— ¿Por qué este secretismo?
— Mi marido es torturador. Ha perfeccionado un método de tortura llamado “burpees” y ese sitio le encanta. Temo por mi integridad si se entera que te lo he revelado. Podría aplicármelos.
— ¿Pero la ONU no determinó que los burpees violaban los derechos humanos?
— Sí, y la OMS, pero él dice que a tope con ellos.
— Has hecho bien en mantener el anonimato.
— Ya me contarás.
— Suerte, Viki la del Gym.
Colgué y activé el intercomunicador de mi reloj.
— ¿Meredith?
— ¿Señor?
— Manda el helicóptero a por mí. Mañana por la noche, mesa para cuatro. Reserva en Viva Napoli.
Efectivamente. Viva Napoli está en la calle de la Reina, y no es Napoli, ni Spacca Napoli, ni A’Napule, ni Regina di Napoli.

Me flipa el olor de las pizzerías. Además, cuando hace frío fuera, siempre hay como un golpe de calor muy guay al entrar, que es como que ofrece vino tinto y confort.

En las paredes tienen fotos de cosas relacionadas con Nápoles, varias de las cuales son Maradona. También hay un cuadro de un tío que parece Pancho Varona, pero que es Edoardo de Filippo. Reconozco a Totó y a Massimo Troisi, pero a nadie más.

Echamos un vistazo a la carta y pedimos unas cerves. Pasta fresca no me apetece, pero unas pizzas van a caer por la gloria de mi padre.
Lo del metro era cierto, tienes la opción de pedirte una redonda individual, una de medio metro, o una de un metro.
No creo que tengáis en la cabeza lo que significa un metro de pizza. Es más o menos como si coges a Jorge Garbajosa, o a Felipe Reyes, los cortas por la mitad y te los comes. La intuición me dice que no debemos pasarnos con los entrantes, así que pedimos una ensalada y unas berenjenas, porque, la verdad, paso de nada frito o con pan.
Llegan los dos a la vez.
A ver, lo primero, hay que tener unos cojones como un torero para sacar esto como ensalada. Esto es vagamente el acompañamiento de una carne. Una bandeja mitad rúcula, mitad lechuga, con tomate cortado. La sacan con una botella de aceite muy chula, que parece de vermut, y vinagre de módena. Es correcto si te has pedido un chuletón o si eres una tortuga, pero como plato individual no tiene mucho sentido. Next.

La parmigiana está bien. Canónica, leve toque ácido en el tomate, berenjena melosa, queso presente, todo ok, todo en su sitio.

Cuando la terminamos, una de las camareras coloca sobre la mesa dos latas enormes de tomate en conserva, que van a hacer de pedestal para lo que viene.
Por el horizonte veo aparecer una tabla como si fuera de planchar, como el patín de un hidroavión, con la pizza encima. Cabalgata de las Valkirias, Apocalipsis Now.
La hemos pedido de tres sabores, a 33 cm por sabor.

Una es la tartufo, que lleva mozzarella, requesón, jamón de parma, trufa y albahaca.
En los extremos tenemos la Vesuvio y la capricciosa, con jamón york, salami, pimienta y parmesano la una, y alcachofas, jamón y no sé qué más la otra. Ahora las pruebo, pero antes, un saludo a la albahaca de las pizzas, que creo que en la foto se ve. ¿Veis esas hojitas verdes encima de los laterales? Bueno. Una hoja de albahaca por pizza. Me parto la polla. Voy a imaginarme que es decoración, o un juego tipo dónde está Wally.
Oler, huele que alimenta, y la apariencia de la masa, y el quemadito de los bordes parece perfecto.
Buah, efectivamente, está cojonuda. Es de las que tienes que doblar para comértelas, porque el centro hace ebafff, y se dobla como un moco.
Individualmente te puedo decir que la Vesuvio es la más clásica, pero la pimienta le da un toque muy guay. El parmesano no se lo noto, noto solo el salami y el jamón.
La capricciosa lleva también unas aceitunas negras deshuesadas, y alcachofas que, aunque sean como el rubio de Shakira, me vienen estupendamente.
La tartufo es la más molona, si bien, creo que el requesón empastra un poco. El jamón con la trufa y la mozzarella son maravillosos. La mozzarella tiene sabor, la masa también.
Fisicamente no puedo comer más, pero voy con uno de mis colegas cabrones, que no perdona el postre, así que caen un tiramisú y un babá. El tiramisú ni lo pruebo, porque corro el riesgo de estallar salpicando las paredes, pero el babá, por curiosidad, sí.

El baby es un bizcochito muy dulce, bien bañado en ron, con crema y una cereza por arriba. Está bien, porque te solucionas el postre y el chupito todo en uno. A mí se me pasa de dulce.

Vale, momento cuenta. Veamos qué pasa.
¿Cómo, nano? ¿Qué dices?
66,50 entre 4.
Vale que hemos ido a cervezas, y tal, pero… 17 pavos por persona. Fabuloso.

Relación calidad-precio very powerful.
Yo te diría que Okey Alto, porque la verdad que no se come así ya por este precio. Creo que puedes ir tanto en pareja, como con un grupo de colegas Hooligans, a ponerte hasta el ojal, pero además con un nivel de pizza muy top.
Reforzaría un poco los entrantes, o a lo mejor es que pedimos mal. En todo caso, echadle un ojo.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (4)
María José
Te recomiendo La Trattoria Piamontés, también en el Cabanyal, pero cocina del Norte de Italia….Una delicia deliciosa ☺️
Josep Climent
Buenos días acabo de leer tu crítica, aunque me parece bastante correcta he de decirte que si elegiste mal (soy cliente habitual además vivo justo encima 🤣) yo te recomiendo si vuelves que pidas el carpaccio está espectacular y como pizzas prueba la calzone o la 4 stagioni aunque a mí me gustan casi todas y de postre te recomiendo (aunque te perdiste el tiramisú) los cannoli están buenísimos. Espero haberte ayudado
Rafael pascual felices
Pués me lo anoto en mi agenda para la próxima,gracias👍
Joaquín
Vayaaa…..que sii…..pides mal no comes bien ,no sera el problema de la cocina .🤔