El Terra no es un bar como tal, es un centro social que se autogestiona mediante un bar, del que sacan la pasta para hacer sus sociomovidas. Si solo comes en lugares en los que piensen como tú, a lo mejor no te mola, porque políticamente están bastante comprometidos, y tampoco es que lo escondan demasiado.
Nada más entrar tienen dos cuadros de sendos borbones colgados boca abajo, ahí, a tope de Xátiva. Son LGTBI friendly, Palestina friendly, especulación inmobiliaria non-friendly… Realmente es todo bastante intuitivo.
¿Orxata Sound System? Síiiii.
¿José Manuel Soto? Noooo.
Y así todo.

Nosotros venimos de tomar cosas fresquitas y gildas en el Caliquenyo, que acaba de reabrir a pocos metros, y es uno de esos días que no tienes hambre-hambre, pero sobre las nueve y media dices «uy, agustamente picaba yo algo».
Entramos con un andar bastante elástico. Al principio no hay sitio en las mesas, y el camarero nos ofrece empezar en la barra. Pedimos una botellita del vino blanco más frío del mundo, y le echamos un vistazo a la carta de nit.

No les quedan figatells, no pasa nada, podemos sustituirlos tranquilamente por unas bravas.
La salsa admite más fantasía. Son unas patatas fritas en dados, con un ally0wly suave y pimentón levemente picante. La fritura es buena, están cremosas y se notan caseras, pero creo que hay que empezar a reivindicar ya las bravas muy picantes y con salsas de tomate densas y fondos de carne. Yo lo de las salsas con base de ajo, lo vería pero con mucha más moderación, unos puntitos. En fin.
Buenas, pero les falta punch.

Seguimos con un tartar de llonganissa d’Ontinyent, que sirven sobre una especie de Boca Bit así cortezoso, que en algún momento a lo mejor tuvo la ilusión de ser un pan de gamba, pero que sus padres le dijeron que estudiara algo con más futuro.
La longaniza está tierna, lleva cebolla roja, pepinillo, y un aliño que efectivamente recuerda a lo que es un tartar, pero al que le falta picante, y que no parece llevar yema de huevo. Los brotes de encima me aportan un amargor y un sabor a hierba que no necesito, y que podrían haberse sustituido por cebollino. El sabor en general, es ese, a longanicita, embutido, especias.

Venga con esos buñuelitos de bacalao. Oye, la verdad que llaman la atención. Cremosos, sabrosos, con su bacalao y su patata. El interior es muy suave, no tiene nada loco ni sorprendente, pero creo que están bastante bien hechos. Obviamente el primer bocao es quemadura de segundo grado, pero no pasa nada, para eso estoy yo aquí, para recibir esa bala por vosotros. La parte exterior cruje levemente sin ser un rebozado grueso, es más un crujiente tipo puntilla de huevo. Me molaron bastante.

Una coca de cotxinita pibil, así, con tx de txacolí. También se nota bastante casera. Te diría que sabe más a verdura que a carne, el pimiento rojo se lo come un poco todo, y no tiene el saborcillo ese a naranja y a marinado que la cochinita debería tener. En lugar del taco, hay una coca de dacsa, que es un poco lo mismo, pero en versión autóctona, y de nuevo, los brotes por encima. Está buena y chorrea bastante, pero habría que encontrar otro equilibrio de cantidades para los ingredientes.

Bocadillo Algueres de pollo con pesto. Lleva unas hojitas verdes y cebolla roja. El pollo está jugosón y salseado. Me llama la atención que el pan está muy bueno a pesar de ser de noche, y no es un trozo de barra cortada, es un pan monodosis.

Después dos postres. Un semifrío de chocolate y una tarta, que creo recordar que era de calabaza, pero que recuerdo en una lejana nebulosa. Sí que tengo claro que tenía una textura y un sabor un poco panettónicos. Viene con unas pepitas de chocolate por encima, y a pesar de ser densa, no embafa. El semifrío tiene textura de natillas, y sabe healthy. ¿Sabes cuando te haces algo en casa con cacao puro, y bebida vegetal, y lo endulzas con dátiles, que dices «esto sabe sano»? Pues es ese tipo de sabor. Por encima unos cacawers, que le dan crunchy. Me gustan los dos. Son muy sencillos, pero pegan con el lugar.


Un poquito de cuenta, por favor. 58.40 entre 4, a 15 pavos. No es un precio representativo para una cena, pero incluso para una picadita tonta, incluyendo botella de vino, está muy bien. No es para nada un sitio caro. Yo destacaría que todo, incluso las cosas que normalmente se compran hechas, como la cochinita o los fritos, parecen hechos allí.
Las verduras que utilizan son de su grupo de consumo, ecológicas y chachis. También tienen tapas que no son las clásicas de bar de toda la vida, como croquetas de salmón ahumado, o tofu frito al estilo pescadito andaluz.

Bueno, un Okey para el Terra.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (3)
Cthulhu en lata
Pues sí, ya está bien de bravas que no pican. Me da igual a la madrileña o a la valenciana, pero si los críos quieren patatas o «is qui i mí ni mi guisti il picanti», que pidan otra cosa, c**o. Se llaman bravas por algo y antes molaban.
delta
Tenia que decirlo, y mola que sea con el Terra.
A todos nos gustan muchas cosas (musica, cine, lectura, papeo, mandangas, arte, naturaleza, fiesta) pero hay gente a la que, ademas de gustarle, son los putos amos en sus respectivas categorias. A estos hay que escucharles, dejar que sean tus camellos de cosas guapas.
Tema papeo no-almuerzo (ahi tengo a un colega jubilao imbatible), tu eres uno de ellos. Se acabaron hace tiempo los tangazos de cenas de mierda a precio de oro.
Eso y ser la primera vez que leo sobre gastronomia y me parto la polla magnamente.
Sigue asi, recuerdos a Meredith.
delta
Vaya, dejé aqui un comentario currado y entusiasta, y me lo ha borrado el sistema, entiendo que por usar «palabrotas». Resumiendo mucho y hablando en «educao/soso»:
-Que eres un crack en lo tuyo
-Que me has alegrao las cenas y he dejado de tirar la pasta en sitios pretenciosos y malos
-Que me rio mucho para ser esto un blog gastronómico
Póngame a los pies de su croqueta.