Seguro que por ubicación y por horarios de apertura, has ido a parar alguna vez a la Taberna La Mora.
Es por estadística: Pilla fácil. Está en una zona muy de paso, cerca del Centro Excursionista, del Cracovia, de Abastos. Es lo típico que estás pajareando por allí y, como la terraza es tan grande, te sientas y acabas cenando.
Bueno, pues yo me senté el otro día.

No te sé definir muy bien la carta. Veo los clásicos de bar, con alguna concesión a cosas que estaban de moda hace un par de años. La primera línea del bingo la clavan.
Empezamos con los rollos vietnamitas de salmón.
Son rollitos de oblea de arroz, con salmón ahumado, zanahoria, lechuguitas y sésamo. Lo de arriba es una mayonesa de sriracha, y se supone que lleva también salsa de jengibre, pero yo, la verdad que no se la pillé.
Es un claro ejemplo de cosa bien vendida, con nombre recargado, que luego dices… pues bien. Tienen un puntito avinagrado, como a encurtido. La mayonesa le da un picante molón.

Después, los canelones de lacón con hummus y crujiente de jamón.
A ver, aquí puede que hubiera un fallo mío de comprensión lectora. Al leer “canelones de lacón rellenos de hummus” de alguna manera, me imaginé que el lacón también iba en el relleno.
Pero no: El lacón es lo que envuelve. Es hummus, dentro de un rulo de lacón.
Según la carta, lleva crujiente de jamón. Hay una especie de polvo rojizo por encima. Si le pongo imaginación y ganas, pienso que puede ser eso. Pero la aportación de sabor a jamón es entre 0 y 1,5 sobre 10 si lo busco. Lacón con hummus. Sin mucha gracia.

Después, la ensaladilla. La verdad es que la pedimos porque éramos muchos, es fácil de compartir, y es un plato que le entra a todo el mundo. Pero ya noto que estoy rozando mi tope de ensaladillas.
Creo que basta ya, empecemos a sacarla de las cartas. Esta tampoco tiene mucha fantasía. Está toda bastante amalgamada.
Por encima lleva un sifonazo de espuma de wasabi que, efectivamente, sabe a wasabi, pero suavizado.

Como cosa especial, tienen un par de panes de cristal.
Uno con queso y orejones y otro con roast beef. Vamos a por ese.
El pan de cristal es un pan fino que cruje mogollón. Una vez más un naming molón abriendo puertas. Encima de esa crujientor, roast beef, rúcula, salsa de vitello tonnato (atún, mayonesa, alcaparras), y una especie de pimientos asados dulces. Está bueno. De hecho, me pregunto por qué tienen solo dos en carta.

Después sesión de croquetas. Unas de hongos y trufa y otras de jamón.
Nada, te lo miro.
La de jamón muy densa, con mucho sabor a lácteo. Con la de setas puedes hacer pompas. Meh. Gomosa poco croquetable, y el aceite de trufa, de nuevo, no se lo pillo.
De sabor aún chutan, pero la textura es como para sellarte las juntas de la ducha. Estoy perdiendo el interés en barrena.

Por meternos algo un poco más cárnico, rabo de toro. Está deshuesado, y viene sobre puré de patata y con una reducción dulce por encima, que puede ser Pedro Ximenez, o cualquier vino dulce.
Bien, se come fácil.
A mí, personalmente, la reducción no me gusta. Entiendo que haya gente que con el cerdo le funcione, pero a mí me parece un sirope. La carne y el puré están bien, pero al final todo se junta y acaba siendo una crema dulce.

Terminamos con dos torrijas. Caramelizadas y con leche merengada.
Dos buenos tacos de miga, empapados en ¿horchata? Se me mezclan los sabores con el helado. Al final es canela con leche.

El tema es que nadie le está prestando demasiada atención a la comida. Estamos en noche celebrativa y fluye todo un poco ajeno a los platos.
De todas formas, un indicativo importante es mirar lo que se ha quedado en los platos antes de los postres. En nuestro caso, una ensaladilla casi sin tocar, y medio canelón de lacón. Vamos a pedir la cuenta.
169 pavos entre 7, a poco más de 24 por persona.

A ver… No me dijo nada.
Es así. Es un sitio correcto, camareros amables, tiempos de espera súper razonables, carta extensa, sí, pero por algún motivo, no me hizo tilín.
A veces pasa.
No le veo chispa, no tiene rollete.
Es un lugar al que vas si estás por la zona, pero al que no vuelves adrede por ningún plato. Lo encontré…masivo. Como le dijo Risto a Lorena, es como un consolador, correcto en la ejecución, pero frío en el sentimiento.
Okey si pasas por allí.
Goza de amplio aparcamiento.