Por resumir, la Taberna El Huevo Roto tiene una carta muy genérica, pero también dos o tres cositas que me hacen levantar la ceja.
Desarrollo.
Me hablan de este sitio, que está por Blasco Ibáñez, justo al lado del Toro y la Luna. Una noche tonta de entre semana me planto allí, pillo terraza porque hace un tiempo de puta madre, y me dispongo a ver qué rollo me llevan.

La carta es de tapa dura, ensaladas, sartenes, hamburguesas y para picar.

La verdad que el primer vistazo es poco excitante. Bravas, ensaladilla, foie con manzana, morcilla con cebolla… Da la impresión de que estoy en cualquiera de los mil bares que hay por aquí.
Es el secundario de una peli de miedo que ha oído un ruido y baja al sótano, el poli al que disparan dos días antes de jubilarse, y la pareja de guapos que se llevan muy mal al principio y luego se enamoran muy fuerte.
No obstante, beneficio de la duda, siempre. La camarera nos ofrece el blanco de la casa, que es un verdejo de 12 pavos. Sí a todo. Birra también.
Empezamos con lo básico básico. Dos tostas de sardina ahumada y unas croquetas de cecina.
Las tostas son más tipo cracker, rectangulares y finas. Llevan tomate ralladito por encima, y un lomo de sardina.
Correctas, son lo que uno espera de una tosta de sardina. Igual un pan con más rollete no me hubiera importado, pero al final, la prota es la sardina, así que sense pegues. Ñam.

La croqueta es cremosona.
No la vas a diferenciar mucho de una de jamón, si no le tienes el punto pillado a la cecina, pero están bien hechas.
Tienen ese rebozado rubito crujiente, un tamaño golosón, y sobre todo, un sabor. Son croquetas de una cosa. Por ahora, propuesta sólida.

Después sale el sashimi de salmón, con salsa de kimchi y yuzu.
Las salsas obviamente las compran hechas porque solo los coreanos hacen kimchi, y ponte a buscar yuzu para hacer una salsa si tienes cojones. Va sobre una cama de alga wakame.
Bien, fresquito, suave. Lleva también como unos crunchies de caramelo de jengibre.

El huevo roto lo pedimos, porque siempre que vas a un sitio que se llama como un plato, hay que pedirlo.
Imagínate que vas… no sé… a Taberna «El salmorejo de Johnny» y tú vas y te pides un brownie y un plato de potaje.
Pues no, te pides el salmorejo, porque Johnny ha puesto ahí su nombre de aval, y tú sabes que por lo menos él cree que eso es lo mejor.
A ver qué tal.
Bueno, pues… muy bien, pero yo creo que excesivo.
O sea, yema de huevo en un saquito de pasta filo, bien. Frita, bueno, pero, ¿hace falta envolverla en bacon? ¿No hay ya bastante tralla grasa?
Si en vez de eso, le pones por encima, no sé, una lonchita de jamón ibérico, una puntita de espárrago, lo que quieras ¿No estaría ya bien?
Tampoco pasa nada, porque es un bocadito, es como un bombón, pero bueno. Por avisar.


La yema no está completamente líquida, está cuajadita, cremosa. Yo pensaba que iba a ser una explosión de estas que muerdes y te hace eBaaaff por dentro de la boca, pero no. Por debajo, cada uno lleva una patata plana.
Seguido de esto, la sartén con huevo, patatas y jamón. Te puedo decir que lleva dos huevos, que la yema está líquida, y que el jamón es molón.
La patatita está buena, plana, mandolinera, como la que está debajo de los saquitos.

Y aquí llegamos un poco a la inflexión. La burger.
Según la carta llevaba chimichurri, pero ha habido un cambio de planes, y le han puesto bacon en su lugar, y otra salsa un poco picante. Lechuga, mayonesa de ajo negro, cheddar, y carne de Black Angus.
Pues… te diría que no tiene nada que envidiar a hamburguesas más caras. Todos flipamos bastante con lo rica que estaba. El pan bueno, el puntito de la carne conseguido…
Tiene el rollo de que es una muy buena burger, escondida en una esquina de Blasco Ibáñez, entre platos que no tienen nada que ver (quiero decir, no hay nachos, costillas, alitas, platos de hamburguesería), y sobre todo, sin un cartel en el que pone «mejor burger de España».
No puedes elegir entre carnes de vaca rubia, madurada su puta madre de días, no hay rollito canalla, no hay smash ni potato roll.
Hay una burger. Y está que flipas.

Mientras llega el postre, seguimos hablando de nuestras mierdas.
— Entonces, en esta vida, ¿ha follado más Mick Jagger o Julio Iglesias?
— Mick Jagger, sin duda.
— Bueno, bueno, lo estás diciendo muy alegremente.
— Hombre, es que Mick Jagger a los 20 ya estaba por ahí girando y guarreando. Julio lo petó más tarde.
— Vale, pero Julio a los 20 era portero del Madrid, que tampoco iría corto de follar, que no vareaba olivos.
— Ya, pero, ¿hablamos de cantidad o de variedad?
— Ambas, en ambas Julio supera.
— ¿Sí? Mira, mira como chasqueo mis dedos. Cada vez que los chasqueo es un polvo que Mick Jagger está pegando en algún momento del tiempo y el multiverso. Mick Jagger está follando mientras hablamos.
— Pues muy bien, pero Mick Jagger se ha drogado lo más grande, y la droga de Julio era el sonido de un paquete de Durex abriéndose. Con eso se drogaba.
— Mira Google, míralo… Julio 3.000, Mick 4.000.
— Google no tiene ni puta idea. Introduce ahora mismo a Miguel Bosé en la ecuación.
— Eso es trampa, porque Miguel Bosé tenía el doble de target, iba a escape abierto.
— Pero Julio ha estado más tiempo en la cancha. Además, los últimos años han sido irregulares.
— ¡Eso es porque estás pensando en el Bosé afónico, pero el Bosé afónico es como el Elvis gordo! ¡Es un icono pop en decadencia! ¡Sigue foliando muchísimo!
Pido colaboración ciudadana para concluir si ha follado más Julio Iglesias o Miguel Bosé.
Postre, llegan dos, porque hemos pedido dos.
Y segunda inflexión, la panna cotta de horchata. Tío, está muy buena. Lleva trocitos de fartón caramelizado por encima, como si fueran migas, lo que ya es bastante molón, pero el punto no es ese. El punto es que sabe mucho a horchata.
Llevo ya cientos de postres (torrijas, flanes y sobre todo tartas) que se suponen de horchata pero no saben a nada. Como mucho un leve flavour al fondo, una brisa que aparece cuando todo se ha ido, y que puede ser levemente horchatil.
Ésta, en cambio, es potente. Y la textura, si bien no tiene el cuajo de una panna cota, y parece algo más tipo yogur, está de puta madre.

También un poco por gocheo pedimos la cheesecake de Nutella. Sabe algo a fruto seco, pero dulce, va bien de dulce. Base gruesa, muy gruesa de galleta con mantequilla, parte de arriba chocolatosa, textura cheesecake. Correcta, not game changing.

Venga esa cuenta. 84,45 pavos. No llega a 22 por cabeza con botella de vino y cafés.

Bien, ¿qué hacemos? ¿Qué pasa aquí?
Te vas a encontrar en la carta un montón de platos genéricos de bar. Ensalada de tomate y ventresca, jamón y queso, calamares andaluza, entrecot. Vale, eso está ahí, y entiendo que no te despeine, ahora bien…
Hamburguesa de black angus, patata frita casera, no llega a 13 pavos, huevo roto y panna cotta de horchata.
¿Son como una flor que crece en el asfalto?
Digamos que esas tres cosas destacan entre el resto de platos de la carta.
¿Te valen un viaje desde la Avenida del Cid? Tampoco nos volvamos locos. Pero están bien para estar donde están.
Yo creo que esto es un Okey.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (7)
Felix
En mi familia somos clientes habituales del huevo roto, nunca defrauda, César concina genial!
Para la próxima, probad la ensalada césar, que, si mal no recuerdo, tiene la salsa césar casera, y siempre está fantástica 😉
Y el tataki de vaca madurada que, aunque puede subir un poco el precio, va acompañado con una salsa de pesto sencillamente perfecta.
Ernesto
El que escribió este informe sobre El Huevo Roto fue genial.
Tu atención, idea y humor han hecho de tu informe una interesante y simpática crítica.
Te felicito y sigue así !
Toni
Al principio dices que está el la zona de Blasco Ibáñez, y al final la avenida del Cid.
Equs
Toni, perdona, pero … ¿estás un poco apardalao?
Léelo bien y te avergonzarás de t pregunta.
Un saludo.
Josema
La ensalada de burrita es magnífica, la mejor que he probado, también el entrecot esta muy rico… me encanta El Huevo Roto !!!!
Susa Cervelló
Soy clienta habitual de Huevo Roto y yo me traslado desde la otra punta de Valencia porque para mi es uno de los mejores restaurantes-taberna relación calidad precio de Valencia. Te invito a probar cualquiera de las tapas habituales en las cartas de los bares y verás la diferencia. La calidad de los productos, el buen hacer en cocina y el mimo en las presentaciones de los platos, para mi son de 10. Las hamburguesas, la ensalada de burrata, el tartar de atún, los pimientos del piquillo o simplemente un plato de jamón y queso, son excepcionales. También puedes encargar para comer fideuá, paella o diferentes arroces…. Buenísimos. Te recomiendo volver y seguir probando platos… creo que no te arrepentirás.
Africa
Llegue a ti por una recomendación de un amigo con un pico aún más fino que el mío…y definitivamente cada vez no se tengo más claro que nuestros criterios son divergentes…. Los sitios que a ti con tu okey alto … que para mi son para no volver …. Jueves tarde , sitio que “abre “ a las 18.30… esperas una hora a que decidan si levantan o no persiana y preguntas si te dan de cenar con un restaurante vacío y dudan…,finalmente consideran darte de cenar.. te montan mesa y re rodean de carteles de reservado.. y uppps horror… se ha sentado otra mesa más… sinceramente… si no te gusta el negocio… no subas es persiana… tan complicado es???