Vale, tengo algo.
No sé si este sitio va a tirar, si va a petarlo, si va a ser un bluff, no lo sé porque llevan dos semanas.
Sé que os lo tengo que contar, porque así el mundo será un lugar mejor.
Carta cortísima, producto fresco que hacen ellos mismos, y platos que no encuentras ni parecidos en ninguna otra parte. Con eso me sobra para ser feliz. El sitio se llama Sardo.

Sitúate, Plaza del Cedro, donde está La Lola, en la calle que sale hacia Blasco Ibáñez.
Dos chavales han pillado un bajo diminuto, cuasi zulesco, y se han puesto a hacer pasta fresca con cosas, pero no las clásicas cosas. El primer vistazo a la carta me produce pantallazo azul. Pasta rellena de pollo pibil, de conejo al ajillo, de calabacín, albahaca y parmesano…
¿Te imaginas que además está bueno? Solo hay cuatro mesas en la terraza de delante, y otras tres o cuatro en la de atrás.

Un camarero bastante bello, parecido a Javier Santaolalla, y por el que tu novia seguramente te abandonaría en una cuneta, viene a tomar nota. Pedimos prácticamente toda la carta. Primero llegan las birras (Mahou) y unas aceitunas de la raza aceituna, subtipo chupadedos.
Tienen solo tres entrantes, un canelón de rabo de toro, unos raviolis de ajoarriero, y unos arancini un poco especiales. Todo, lo quiero todo, all in.

Los raviolis vienen en un cucurucho, porque están fritos. Son un snack increíble, efectivamente sabe a ajoarriero muchísimo, el puntito de bacalao se nota q flipas. Por fuera, la pasta ha quedado crujiente, y es bicolor, lo que indica que han mezclado dos tipos de pasta, pero no noto que afecte mucho al sabor. Al lado, traen un cuenquito de salsa de ajo negro, que aporta dulce, y un cierto sabor a regaliz mezclado con el ajo. También lleva un polvo de aceituna negra por encima. Saladito, curioso, bien.

El canelón lleva por debajo una salsa roja. Al probarlo, pienso que es un salmorejo, pero la carta dice “gazpacho escabechado”. El exterior es semicrujiente, no es canelón-canelón malherido, es más como un poco canolo, va por ahí, mitad camino. El relleno es un rabo de toro desmigadito que está muy rico. Por los lados, surgen como pequeños icebergs en el gazpacho, unos gurruñitos de crema de gorgonzola.

Después los arancini. Son pequeñas bolas de arroz rebozado, tamaño croqueta. Es como si hubieran cogido una especie de risotto, y lo hubieran croqueteado. Llevan mogollón de trufa, y en el centro, un dadito de queso de cabra. Bastante especiales también. Al lado, esa salsa que ves, es un poco de mayonesa de trufa, en caso de que quieras entrufarte más.
Empezamos con las pastas, salen las tres a la vez.
Punzu con carbonara de alcachofas. ¿Iba yo a dejar pasar una carbonara de alcachofas? Pregunta retórica completamente.

A pesar de estar muy buena, coincidimos en que es la menos sorprendente de las tres. Han hecho la salsa carbonara con el huevo, el queso y tal, pero han utilizado unas alcachofas rebozadas en pan, en lugar del guanciale. Crujen, están alcachofásticas, pero claro, la potencia de sabor es menor porque evidentemente, lo otro es una grasa curada y salada.
La pasta es parecida a unos gnocchi pero sin patata. Gruesa, densa, tamaño yema de dedo, pero todo pasta. Son brutales para un vegetariano, muy cremosos.
Lo siguiente es la pasta rellena de pescado de roca.

El camarero por el que tu novia da marcha atrás, y vuelve a la cuneta para golpearte con un palo, nos explica que son salmonetes y nosequé. Veo unos mejilloncillos por encima, como salpicados por el plato. Lleva también curry, y efectivamente es súper asiático. ¿Sabe a lemongrass? ¿A jengibre? Es como mezcla de muchas cosas, hay Asia, hay Italia, y hay Cabañal. Lleva unos cacahuetes por encima, que le dan el crunchy. Tío, que plato tan curioso, tan guapo y tan para repetir. Es como… Saben un poco a la clásica pasta frutti di mare, pero siglo XXI, como cuando Rigoberta Bandini o Naty Peluso cogen una canción antigua y le meten base de sintetizador.

La tercera pasta me folla la cabeza. Está rellena de conejo al ajillo, y ojo, porque tiene que gustarte el ajillo, no lo dicen por decir. La salsa es como una especie de pilpil, pero con queso, ya está, es como mejor se puede definir. Es un aceite con ajo, ligado hasta que salsea. Tiene chips de ajo frito por encima, y cada ravioli está al dente, y bien farcido de carne de conejo desmigadita. Lleva también un aceite de romero, que le da un montañismo y una campestrez la mar de chula. Está increíble, se nota todo, la carne es protagonista, el ajo súper presente, el queso, el romero, me cago en mi vida .
Tienen dos postres. Por coherencia con el sitio, pedimos la torrija de tiramisú, y mientras viene, le doy una vuelta a un naming mejor ¿Torrimisú? ¿Tiramirrija? No funcionan.

Es justo lo que te imaginas. Esa rebanada de pan entorrijada, con el mascarpone por encima, y sí, sabe a las dos cosas, está muy bien traída. El caso es que para mi gusto, es un poco demasiado dulce, se me pasa, pero como postre para este lugar es perfecto. Han sumergido el pan en el café, lleva el cacao, pero no pillo el amaretto.
Mira, no sé.
¿En cuántos sitios de Valencia tienen una carta en la que ningún plato te lo puedas comer en otro sitio? Se me ocurren realmente pocos.
El camarero por el que tu novia da marcha atrás de nuevo, y te atropella varias veces ida y vuelta, nos trae la cuenta.
74,30 entre 3.

¿Cómo, nano?
3 entrantes, 3 platos de pasta, un postre, cafés, birras…
Esto es un TOPE DE OKEY de las grandes leyendas.
Pero una cosa os digo.
El sitio es muy pequeño, id con calma, cabrones, no reservéis todos la misma semana a la vez, porque colapsarán, y yo no podré ir, y ellos subirán los precios, y se irá todo a la mierda. Con moderachione todo.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (3)
Álvaro
Soy el camarero. Y eres un cabrón😂😂😂
Gracias por el post. Nos alegramos de que te haya gustado. Espero que nos veamos pronto
Cthulhu en lata
Mejor ve desayunando fuerte, porque te espera una buena… XD
Jota Eme
Tiene muy buena pinta, habrá que probarlo.
Les deseo mucha suerte en su aventura, la verdad es que ese local parece que tiene mala suerte. Espero que en su caso rompan con la cadena.