Hace frío. Llueve. Es fin de semana por la noche. Todo está pasando en blanco y negro y con una música de club de jazz triste.
En cualquier otro momento, me habría plantado en un local de esos que tienen estufas al rojo, o incluso si los interiores estuvieran abiertos, me habría ido a una pizzería y habría pillado una mesa junto al horno, y me habría pimplado una botella de vino. Pero no, los restaurantes siguen teniendo que cerrar a las seis, y mis ganas de horno y de vino tienen que adaptarse, así que voy a pedir delivery una vez más.
Hoy tengo cuerpo de ramen, y tengo curiosidad por el Ryukishin porque:
- Han abierto un segundo restaurante, lo están petando y me lo ha recomendado mucha gente.
- En la web pone que son “el mejor ramen de Valencia” y tengo que comprobar si tamaña sacada de polla es veraz.
Los entrantes son más o menos los clásicos. ¿Gyozas? Las tienes. ¿Edamame? Lo tienes. Pero no tendrán karaage de pollo…Ah, sí, aquí está también.
En cuanto a los ramens, hay de varios tipos, Miso, Shoyu, Paitan, todos se hacen “según la tradición” y se diferencian en detalles leves que seguramente no voy a saber distinguir del todo.
Hago el pedido. Deliveroo llega unos tres cuartos de hora después. Classic bolsa marrón.

Para pedir algo que no fuera lo típico, me lancé a por el tofu rebozado en salsa japonesa con jengibre y cebollino. Pues nano, el tofu es como poner un gorrilla en un descampao. ¿Qué haces ahí? ¿Cuál es el motivo de tu existencia? La salsa tiene un deje a limón sutil allá al fondo, y el tofu sabe a la nada más absoluta. Es corcho blanco con limón. El rebozado no es crujiente, es una pastita ligera que se despega. Parecen dos lomos de merluza de hospital. Nada. Pasa de eso, a no ser que quieras enviar un jarrón y necesites forrarlo con algo.

El maki de carne, en cambio, es otro rollo. Hay como una tortilla o creppe o algo así por fuera, que va rebozado. Por dentro, hay carne bañada en una salsa que creo que es teriyaki. Bastante dulzona. Bien como entrante, pero creo que cuatro de estos deben embafar cosa bárbara. Gracioso pero, ya te digo, con moderación.

El ramen llega en un bol duplex, perfectamente cerrado. En el bol de abajo está el caldo, y en el de arriba, tienes todos los tropezones. Según la web, el de miso es “Caldo aromático ligeramente picante hecho con verduras, pollo y cerdo, cocinado acorde con la tradición. Combinado con cerdo chashu, bambú, y cebollino”. ¿Quieres huevo? Quiero huevo, pero hay que pagarlo aparte. Un pavo más.

Olrait. Abro, vuelco, remuevo, parece que estoy haciendo un Yatekomo pero sin la bolsa esa de polvos que saben a sida.
Está muy bueno. El caldo está fuerte, se le nota todo, la verdura, la carne. Es cierto que pica levemente, pero con el frío parece que sienta hasta mejor, tiene que picar algo. De hecho, si no picara no molaría. En tres palillazos me ventilo los fideos. El huevo está hecho en su punto, con la yema sin cuajar, lo que tiene su técnica. De todas formas, aunque esté riquísimo, creo que una parte importante del ramen es la visual. El bol en el restaurante es una fiesta de postureo y sexycidad, con todo puesto en su orden, en su lado del bol, con sus colores vivos RGB. En casa… bueno, es otra cosa.
De postre, te regalan un bollito de esos que se metía doblaos Doraemon, que parecen una hamburguesa chafada. Se llaman doriyakis, y son dos tortitas, haciendo sandwich, con una especie de chocolate en el centro. Nada dulzón, muy asequible, prácticamente healthy.

Vamos con el precio del Ryukishin: todo eso, 36,45, a 18 y pico por persona. Bien, la verdad que muy asequible, y bastante okey todo.

Los entrantes sin más… te diría que no hay una diferencia muy grande con el Kuma, aunque a nivel ramen, este parece mejor. ¿El mejor de Valencia? Pues bueno, pues qué quieres que te diga. Uno de los mejores, seguramente.
Okey en los meses calurosos, okey alto si hace frío.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Vicent
Está bueno el Ramen, pero los fideos, al contrario de lo que pasa en el Kuma, son prefabricados… y ahí es donde golea el Kuma que tiene una máquina de hacer fideos de 12.000 pavos importada de Japón que consigue que estén perfectos. Luego el tema de los caldos ya va con el gusto de cada cual, que para gustos rámenes dicen en Japón.
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
Nano, por 12 mil pavos te hago yo los fideos soplando por una pajita. Desconocía ese dato tan molón. La próxima vez los pediré los dos a la vez y meteré los fideos de uno en el caldo del otro.