Hubo un momento en el que el Carmen era una zona más que interesante para cenar y salir. La Marcha, el Cola cao, Casavella, todo aquello. De repente alguien puso en su puerta un menú traducido al inglés y bum, ya tienes un centro neurálgico guiri en tu ciudad. Por suerte, si logras esquivar la marea de gente con una carta en la mano que te pregunta si sabes dónde vas a cenar, puedes encontrar cosas que valen la pena. Por ejemplo, delante del Immortal, por donde está la iglesia, tenemos el Namúa.

Nos ofrecieron menú, pero como siempre, preferimos tirar de carta. Vemos bravas, croquetas, pepitos y buñuelos de bacalao. Todo parece bastante tradicional.
Fuera de carta, tienen también los planchaditos con jamón ibérico, burrata y tartufo. Empezamos con eso.

Unos sandwiches, cortados en rectángulo, el pan con bien de mantequilla, y dentro pues eso, jamón, burrata y toque de trufa. Están ricos. A mí me sobra un poco la mantequilla y la plancha mata un poco el jamón, pero oye, se come a gusto.
Nos llama la atención el lienzo de rusaca. El nombre promete, y el plato realmente parece un Pollock. Hacen cuatro montoncitos con la ensaladilla rusa y luego empiezan a salpicar y a crear un juego de formas y colores con mostazas, pimentones y pepinillos picados. Mola porque parece que la hayan disparado. Visualmente es muy llamativo, luego la ensaladilla en sí es bastante normal y corriente, no tiene más.

Pero bueno, digamos que es una ensaladilla que se ha arreglado para salir por la noche.
Lo que me pareció brutal fue el tiradito de corvina. Lleva un pilpil de jengibre, soja y menta. Si pasas por este sitio, creo que es el plato que tienes que pedir, porque el aliño es muy ganso. Sería parecido a un plato de sashimi de corvina, por el tema del corte y de la soja y el jengibre y tal, pero te vas encontrando con toquecitos de menta. Lleva también cebolla roja que en según que momentos te lo acevicha un poco. Muy guay, muy especial.

El guiso de sepia lleva cebolla caramelizada. Está bien cocinada y lleva un huevo frito por encima pero tío, es dulce. Cuando rompes y mezclas y te haces el bocado, a mí me parecía un poco un desayuno. Un toquecito, bueno, pero esta se me pasó de rosca. En mi zona de confort, el huevo frito está muy lejos del azúcar. Ni se han visto ni se conocen.

El canelón de puchero bien también. Es un classic canelón. No lleva nada que lo aleje del canelón tradicional, la pasta, la bechamel, todo lo has probado antes en casa de alguna tía abuela en navidad. Muy correcto, poco sorprendente.

Ah, de postre solo había cremoso de chocolate con helado de nosequehostias. Para mí fue un remonte final. La textura era muy guay, y tenía un sabor como a algo de la infancia, como a galleta María o a vainilla o algo que no supe identificar, pero me gustó. Está entre el flan y la natilla.

Pedimos la cuenta y…¡hop! 142,50€ entre 7, a 20,50, incluyendo dos botellas de vino. Muy bien.

Mención especial a la camarera, que esa noche no estaba de humor, y además de interrumpir a su compañero cuando nos explicaba las cosas, tuvo una salida muy de crack. Cuando fuimos a pagar en efectivo, nos dijo que no tenía mucho cambio. Uno de mis colegas, al que le gusta vivir al límite, pagó 41 pavos con un billete de 50, porque era lo que llevaba, no había más cojones.
– Pues os tengo que devolver dos euros en monedas de un céntimo, porque aunque os he dicho que no tenía cambio, me habéis pagado en efectivo igual.
Netflix ha comprado los derechos. No escucharon sus advertencias, jugaron a ser dioses, próximamente en sus pantallas «La venganza de la caderilla». Coming soon.
Bueno, el sitio es un okey, puedes adentrarte sin miedo. Creo que a mediodía tienen mucha mano con los arroces. Investigad a ver qué os parece, a nosotros bien.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Chelo
Namúa es TOP en El Carmen. Tienes toda la razón en que el barrio se ha convertido en territorio guiri, y Namúa es de lo poco auténtico que queda. Para mi, de lo mejorcito en relación calidad-precio. Lo digo porque vivo ahí y visitamos a Víctor (dueño y chef) bastante a menudo. Es un chaval del Cabañal que cocina como diossss 🙂 y estoy de acuerdo con tu valoración sobre el tiradito de dorada. Se sale. Espero que el restaurante le siga yendo como un tiro y podamos seguir probando sus invenciones o disfrutando se sus arroces cada vez que vamos.
Laura
Ya no está en el Carmen, no? Lo he buscado y me sale Avenida del Puerto