Chavales, creo que he encontrado algo con un poquito de magia.
Lleva abierto poco tiempo y está en una zona que no es de paso, con lo que es difícil encontrárselo por casualidad. A mí me lo sopló alguien por privado el otro día, y tengo que recordarle a Meredith que incluya a este informante en mi lista de cestas de Navidad. Es un local de cocina africana, por detrás del edificio de la ONCE, que se llama Muff & Co.

Lo lleva una pareja, él es de Guinea Ecuatorial, y ella sudamericana, de ahí la mezcla que te vas a encontrar en la carta.
Agradezco que finalmente, el universo me haya traído hasta un lugar sin burratas, sin tacos, ni baos y sin ensaladilla de autor de los cojones. Lo que sí que te vas a encontrar es mucho plátano frito, muchas salsas y bastante mango.

El camarero nos saca unas Turias frías y unos cacahuetes con cáscara. Entonces nos informa de que fuera de carta tienen unas alitas, una lasaña, y un plato que es una piña partida por la mitad, rellena de gambas. A tope de tropical.
Empezamos por las alitas con salsa de mango y chile habanero. Parece que llevan un rebozado finito, que desde luego no es de pan. La salsa es infinitamente más dulce que picante, aromática, frutal. Están buenas, me recuerdan un poco a las que probé en el Éter, pero pican menos. Todo correcto, pero se me pasó hacerles foto, así que os las tendréis que imaginar.
Después vamos con los dados de pescado rebozados con tres salsas. Vale, se trata de un pescado blanco, rebozado en lo que podría ser panko, y frito. No está aceitoso, esto es importante, y lleva tres salsas que son… a ver que me acuerde… la mayomuff, la de mango, y la wasakaka.

Lo importante aquí, sin duda, es sucar profundamente. La mayomuff parece como una mayonesa con salsa barbacoa, la wasakaka tiene que llevar algo de cilantro, algo de vinagre, ajo, no lo sé, es muy líquida…Pero, joder, la de mango… buah. A primera vista parece un chili dulce, pero lleva jengibre, y sabe cítrico, algo picante, casi más a naranja que a mango, y puede que… ¿es hierbabuena? No creo, será el frescor del jengibre. No sé, me recuerda a una de esas movidas que hace David Muñoz juntando miles de especias, y luego hace como que le estalla la boca y dice “bum, sabor”. Me parece una salsa acojonante para algo tan simple como un pescado blanco empanado. Perfecto, sin espinas, pruébalo.
Después llega el bocata heñña mechada. Hablamos de ternera, pero macerada 48 horas, lechuga, plátano frito y aguacate.

Yeah, ¿qué es esto? ¿Qué lleva esta carne?
Tiene la textura y la jugosidad de una cochinita pibil, pero también tiene algo como de carrillera, como de carne de guisado. Es maravillosa, sabe potente, a concentrado. Tiene trocitos por encima de cosas de colores. El pan es una pataqueta graciosa, y la han tostado un poquito. Te digo una cosa, este bocata les caga en el pecho a un montón de hamburguesas de 12 pavos que he probado por ahí. Les caga en el pecho y luego les apaga un cigarro. El aguacate da textura de pastita, el plátano da crunchy, la salsa se pega a los labios… me parece una maravilla de bocata, esa carne te funciona donde la pongas. No vale ni 7 pavos. Absoluto.
Terminamos el round con un guacamole con gambas. La presentación es cañera, es como una especie de salpicón de marisco, metido en un molde de plátano frito, con una cola de gamba braseada a modo de periscopio. El camarero nos dice que exprimamos lima por encima, que ahí es cuando explota. Me está flipando. Me encantan los colores vivos, los sabores, comer con las manos… me recuerda un poco a… ¿habéis visto la serie esa de Netflix, sobre el street food en sudamérica? Mola porque están todo el rato cortando cilantro, chile, lima, y sale una abuela en México con la cara de Bukowski y más mala hostia que un bombero. Bueno, que me recuerda a eso.

El plato está buenísimo. Trocitos de tomate, aguacate y cebolla, junto con gambas a la brasa, y una salsa un poco líquida que no distingo, podría ser una mayonesa suave, podría ser la wasakaka, me da igual. Lo de que el cuenco esté hecho de plátano frito es un puntazo. Comerme esto me lleva a otros sitios, es caribe, pero junto al metro de Bailén y con un Ford Focus aparcado al lado.
Vale, por ahora todo está bueno, pero contunde bastante. Mucho pan, aguacate, fritos, carne… aun así, tengo mucha curiosidad por los postres. El camarero nos dice que tienen buñuelos de plátano con helado de mango.
— ¿Son por unidad?
— No, vienen cinco por ración.
— Uf… pues no, con cinco no puedo, era solo por probarlos, pero estoy petado.
— Bueno, si quieres te pongo media ración, y así los pruebas.
¿Ves, nano? Así, sí. Eso no te lo van a decir en la vida en un Saona, esto es bar, es cocina pequeñita, cariñosa.
Efectivamente, tres buñuelos densos, casi bizcochos, con su bolita de helado de mango al lado. El plátano es un perfume al fondo, muy sutil y, gracias a Dios, no están demasiado dulces, no hay embafe. Nos terminamos las birras.

El precio del Muff & Co: Al final, 46 pavos entre 2. A 23 euros por persona. Espectáculo.

¿Sabes qué te digo? Que sin tener el nivel de cocina de otros locales, es lo que para mí tiene que ser un restaurante molón.
No tienen platos de moda, sino que tienen platos que dicen algo de quién los cocina.
Tienen cosas fuera de carta, porque hay alguien yendo al mercado y comprando lo que le apetece cocinar.
Tienen un camarero que se preocupa por qué, cómo y cuánto te apetece.
Todo huele y sabe mucho.
En mi corazón es un Tope de Okey, pero como sé que me estoy dejando llevar por el momento, voy a respirar profundo, y darle el Okey Alto que se merece, pero recomendando muy fuerte que os paséis a por el bocata y el guacamole.
Los sitios pequeñitos y diferentes me ponen palott.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (6)
Santiago Sánchez delgado
Rubén el dueño, es casi de mi familia, nos consideramos primos, pero no por ello le tengo que pelotear, por ello me fui a verle y probar su nuevo proyecto, de ser un gran y famoso dj, a ser propietario de un restaurante fusión. Mi opinión, brutal, mi mujer nunca había probado este tipo de comida y flipo, gallina con cacahuate, receta de la mamá, adaptada a España. De verdad un sitio cojonudo y muy distinto, y Ru, un crack.
Lacroix
Wow! Tremendo descubrimiento en Valencia ciudad.
Excelente, original y auténtico restaurante.
Comida sabrosa, excitante, de calidad y precios más que aceptables.
Un trato cercano, amable y respetuoso, sin querer aparentar, un servicio de los que se echan en falta.
Simplemente personas que les gusta lo que hacen. 100% recomendado, lugar para frecuentar.
Gracias hermosa pareja por ofrecernos algo auténtico y sabrosonnn.
Hasta pronto, repetimos sin ninguna duda.
Abrazos
David
Hemos venido guiados por las opiniones de la
Página, genial, gran sorpresa, totalmente recomendable.
Platos y sabores totalmente nuevos y deliciosos.
El camarero un 10 y la sensación de estar en casa.
Volveremos.
Gracias!
Maria
Fuimos anoche a cenar y todo muy bueno. Diferente pero dificil que a alguien no le guste. Unos chicos muy simpaticos y atentis. Espero que les vaya bien porque se lo curran de lo lindo
Tremolantepenacho
Fuimos el otro día a comer y nos encantó. Todo muy bueno y sabores diferentes a los que se encuentran normalmente.
Eso sí, no creo que ahora entrara en el baremo de los 25€ ya que han subido bastante los precios. El bocadillo heñña mechada vale 9’90€ no 6’50, el afia minas 13’90 no 12’50€ o las alitas 9,50€ no 8’50€. Aún así no está mal de precio.
Eso sí, lo que me parece un robo son los dados de pescado; 9’50€ (no 7’20€) por cuatro cuadraditos minúsculos de pescado rebozado. En serio, no llegaban a tres centímetros de largo.
Damian
Pues ya solo ponen 3 trocitos de pescado por 9,50.
Y es verdad que está todo muy bueno. Pero esos pequeños detalles, como que te cobren 1,5 por pedir un poco de picante, Te desaniman a volver. Una pena.