Kuna Experience tiene un punto rarete.
Fui a parar a la web de este sitio en una de mis múltiples investigaciones online para dar con sitios sexys y nuevos. Lo primero que me llamó la atención fue el tremendo flipaggio que desprende, porque yo soy muy fan de la gente que se flipa, y el radar se me dispara rápido. Una carta interesante, nombres juguetones y frases como “El mejor espacio gastronómico de la ciudad de Valencia”, “Somos la mejor opción de todos los restaurantes de Valencia” o “Somos umami puro, somos el quinto elemento” sobran para llamar poderosamente mi atención. Si unes eso, a fotos del equipo en plan los Vengadores, el dedo ya me marca solo el número para reservar.
Total, que reservo y quedo allí con mis colegas al anochecer.
Interior modernete urbano. Neones, plantas en el techo, cortinas, un poco Fama a bailar. Desde la terraza se oye “No me acuerdo” de Thalía a un volumen bastante cañero y dentro hay chavales con tremendos copazos de balón.

La camarera nos informa de que la carta de la web no es la carta que ahora mismo tienen, y que, de la carta que tienen, no les queda todo. Escuchamos sus recomendaciones y pedimos unos tercios. Ahora mismo hay un chaval dentro pegándose unos dances con “Felices los 4”.

Lo primero unas alcachofas con romescu, because alcachofas. Siempre que hay alcachofas necesito pedirlas, como Cárdenas necesita un logopeda.
Son frescas, cortadas a gajitos y fritas. El romescu va en el fondo del plato, y tiene una textura muy fina, como de puré. Vienen con queso rallado al lado, muy fino, ¿tal vez parmesano? No sé, parece algo menos curado. Al mezclar el queso con el romescu se crea una especie de carbonara alternativa, que va para adentro con presteza y dedicación. Alcachofas siempre bien.

Después, una croqueta de cecina, sobrasada y queso azul. Lonchita arriba, que por lo que veo se está volviendo tendencia. Sabe sobre todo a queso azul, muy líquida. La sobrasada parece que se pierde un poco en la inmensidad. Recomiendan comértela de un bocado para que te explote en la boca. Not bad.

Vale, ahora llegamos a un punto de inflexión. La ensaladilla matrioska.
La camarera nos había recomendado desde el primer momento que la probáramos. Se ve que es la tapa estrella, que lo peta mucho y tal, y que, haciendo honor a su nombre, viene dentro de una matrioska. Efectivamente, llega, la abren, buena pinta, lleva crujientes de pan clavados.
Me cago en mi vida, está genial.
La ensaladilla en sí es perfecta, cremosa, patata, tal… pero es que además, lleva un huevo frito por encima y, sobre el huevo, una espuma de encurtidos. Al meter tenedor, aquello rompe, y cada bocado es un tsunami de pura cerdor. ¿Cómo se mejora todo en esta vida? H+C, Hazlo más Cerdo. A nadie se le había ocurrido lo del huevo, pero es claramente un golazo.
— Está brutal.
— Creo que me he corrido tan fuerte que he atravesado a un gato.
— Es Golden, ¿no?
— Es Golden.
Este plato entra en el museo de los Golden Okey por mérito propio. Home run de los Yankees, el público enloquece, Benigni recoge el Óscar, un tren entra en un túnel.

Después pedimos el curry verde. Lo normal es que el plato que viene detrás de un Golden Okey, por supuesto baje un poquito, claro. Es como tocar detrás de Queen. Pero, incluso esperándolo, en este caso hubo demasiado bajón.

Para empezar, el curry se supone que era de guisantes, zanahoria, y setas shiitake salteadas con jengibre, pero lo que nos llegó, fue un plato con guisantes, tirabeques y cilantro. Y poquito, además. El arroz blanco, viene en un bol aparte, y desde una tetera de hierro, te ponen el curry. Tiene un color pastel, casi turquesa. No pica prácticamente nada, y la verdad que se nos quedó un poco corto. A este plato le faltan cosas, no me refiero a carne. Le faltan texturas, le falta sabor, punch, no sé, es como que no pasa nada. Cuando se lo dijimos a la camarera, nos dijo que es que habían puesto verduras de temporada. Pues bueno.
Después llegó el ceviche. Lleva un caldo con piña, coco, ají y limón, que vierten one more time desde la tetera. Cebolla, cilantro, y lo que parecen unos gurruñitos de puré de boniato. No sé qué pescado era, pero también lo notamos sosete. Un poco misma onda que el curry. No nos voló la cabeza.

Terminamos el round con el kebab de pastrami, y lo siento chicos, pero tampoco sabía a nada. El pastrami, no las tengo todas conmigo que fuera pastrami. Estaba insípido y con una textura más seca, como de roast beef. Viene enrollado en un pan de pita, y con una salsa morada que creo que lleva algo en plan yogur. Pica un poco más que el curry, y tiene un fondo fresquito, como a hierbabuena o albahaca o algo así.

Solo tenían dos postres, uno de los cuales era el Kunamisú. Siguiendo el rollo de las teteras y la matrioska, la presentación también es original, pero creo que es mejor la idea que el resultado final. Es una cafetera italiana. Te la abren, y en la parte de abajo está el bizcocho, galleta, o lo que sea, con una crema de avellanas y mantequilla. En el filtro de en medio hay peta zetas y, en la parte superior, café. Lo echan todo sobre el bizcocho, pero claro, el resultado estéticamente se convierte en un caldo negro con tropezones. También al estar completamente sumergido en café, si no te lo comes rápido, el bizcocho se deshace, y todo evoluciona hacia su forma final, que es una papilla de color raro con petaz etas.

Pedimos la cuenta, mientras Maluma nos recordaba desde dentro que él no lo dio, él no lo dio, él lo prestó.
El precio del Kuna Experience: 66,50 euros entre tres, unos 22 euros por cabeza. Nos invitaron al postre, creo que por el tema del curry.

Bueno.
Sentimientos encontrados. Tres platos muy bien, tres muy castaña. Creo que hay mejor intención que resolución.
Tampoco es un sitio súper-súper barato, porque el curry vale 13 pavos, la croqueta 3,50, no pedimos vino, al postre nos invitaron, y aún así salimos a 22 pavos y pico por cabeza. No obstante, son poseedores de un Golden Okey, y veo muchas ganas de hacerlo bien, aunque ahora mismo no están a la altura del flipaggio que proyectan. Seguro que va a mejor. Probad la ensaladilla.
Sitio Okey.
Goza de amplio aparcamiento.