Xics, yo creo que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.
La mayor parte del tiempo, la mía es descubriros sitios chulos. Pero también me siento responsable de alertar de los sitios mierder.
Anoche cené en Bon Gust.
No fue algo elegido, estábamos mareando por la zona de Tapinería y se hizo tarde. Éramos siete personas, teníamos hambre e intentamos llamar a varios lugares. Por supuesto, encontrar sitio para siete en El Carmen a eso de las nueve de la noche de un finde es tarea complicada. En algunos locales no cogen el teléfono, en otros se carcajean, y en otros directamente salta un contestador con “lo dudo” de Los Panchos.
Finalmente, echamos a andar un poco, a ver qué encontrábamos, y a los tres minutos apareció una terraza medio vacía.
Estábamos por Corretgeria. Mi ojo entrenado vio por el camino varios mapas por el suelo, dos botes de crema solar con flechas clavadas y una sandalia con calcetín. “Un momento… esto es una trampa para guiris”, pensé. Intenté alertar a mis colegas, pero varios ya se habían sentado y decían cosas como “no vamos a encontrar nada mejor”, “total, para una picaeta” y “ya la hora que es…”

Así que nos sentamos. La carta es clásica de tapas con toques italianos. Tiene una ensalada, tres principales (dos pastas y un pulpo), y el resto son tapas rollo puntilla, croqueta, mejillones y cosas así. Olrait.
Empezamos con las bravas, porque, curiosamente, son el único plato que tiene foto de toda la carta. Aperentemente guay, llevan como unas hierbas, una salsa casera, unos pimientos picantes, todo apunta a triunfe. Pero amigos, one more time, es un claro caso de lo que pides vs. lo que te llega. Adjunto ambas fotos para comparativa. No estaban mal, la verdad que bastante melositas. Con una salsa moderadamente picante y un ajoaceite suave. Vale. No tengo mucha queja salvo la desilusión por la foto. Sigamos.


La parmigiana de berenjenas tampoco está mal, pero la terminan espolvoreando parmesano por encima, en lugar de gratinarlo. El resto, berenjena, queso y tomate. Cocción correcta, ingredientes bien. Not game-changing.

Seguimos con la bruschetta de mozzarella, albahaca y tomate seco. El pan es del que viene ya cortado, pero eso no es problema, lo hacen en muchos sitios. El problema es la loca cantidad de albahaca que le ponen. A nosotros nos tocó media hoja cortada en dos, a dividir entre tres personas. Cuando logré sobreponerme a ese tsunami de albahaca, descubrí que la mozarella es un poco sin más, pero el tomate seco está rico. Nano, coges una hogaza de pan que esté guay, tuestas una rebanada, le pones un poco de este tomate con lo que quieras —con una sardina ahumada, con canónigos y un pesto, con un huevo poché…— y tienes una bruschetta de locos. Ésta, pues sin más.

Quisimos terminar con el pulpo a la puttanesca. Me dio curiosidad porque me lo imaginé con las aceitunas, los cherry, las alcaparras, y tal vez una salsa con anchoas o atún, puede que hasta algo picante. Cuando la espera empezaba a extenderse demasiado, el camarero se acerca y dice:
— Chicos, la pasta sale en tres minutos.
—¿Pasta? Nosotros hemos pedido pulpo.
— Sí, bueno, es que es pasta con pulpo.
— Pero en la carta pone pulpo.
— Sí.
— Pero es pasta.
— Sí.
— Bueno, pues nada, un abrazo. Que salga.
Unos momentos después, nos sacan a la mesa dos platos de pasta. Tomates cherry, olivas, ajo y alcaparras.
Busco el pulpo con el tenedor. Lo rebusco. Saco un dron. Sobrevuelo el plato. Organizo una batida. Llamo a Paco Lobatón.
Nada.
No pulp on the plate.

Le hago al camarero la señal de la mano arriba, cintura sola.
— Perdona… el pulpo a la puttanesca no lleva pulpo.
— Ah, sí, no, es que es pasta a la puttanesca. No hay pulpo.
— Pero si hemos pedido el pulpo, y en la carta dice “Cocinado con paciencia y atención, flameado y servido con salsa de tomate Cherry, alcaparras y aceitunas moradas.”
— Pues esto es pasta sola.
— Pues haz el favor de llevártelo a la cocina y traernos el pulpo que hemos pedido.
— Es que no sé si la cocina está abierta ya.
Las 22:30 de un viernes, os lo juro por la gloria de mi madre. ¿Las 22:30 de un viernes, en pleno centro, la cocina cerrada? No te lo crees ni hasta arriba de cazalla y pentotal.
— Perfecto. Pues ya que la cocina está cerrada y no podemos pedir nada más, sácanos la cuenta.
— Vale, pero no va el datáfono, y el Bizum ya está saturado. Os puedo dar el número de cuenta para que hagáis una transferencia.
— Vaya, qué cúmulo de contrariedades. Ojalá nadie vaya a escribir sobre el ascazo que da este lugar para que mucha gente lo lea.
— Sí, ojalá, jajaja.
— Venga esa cuenta.
Al final 70 pavos entre 7, a 10 euros por persona.
No es un problema de pasta, no es un problema de mala cocina, es un problema de nulo rollo y nulo interés en lo que estás haciendo. Ese lugar es un cepo para guiris que pasan por allí y quieren hacerse un Spritz, es la última opción de quien no tiene otro sitio para cenar.
Tú si quieres ve, intoxicarte no te vas a intoxicar, y caro tampoco es, pero yo no te lo recomiendo para nada.
Seguimos andando y terminamos con una empanada de las que están al lado del Oliví, y unas cecinas.
No okey.
No goza de amplio nada.
Comments (2)
Felipe
Con lo mal que se toma las reseñas negativas el dueño, estoy deseando ver su respuesta…
Estelwen
Se necesita tener poca vergüenza para engañar así a los clientes. Si no tienen pulpo, que digan honestamente que se les ha terminado y que mejor pidáis otra cosa, como hacen en todos los restaurantes normales.