Xics, os traigo una cosita. Situaos, Antiguo Reino, la calle que tu abuela sigue llamando “Avenida José Antonio”.
De allí, salen varias perpendiculares, Doctor Sumsi, la que lleva al Alquimista, esta, la otra, pues nada, ninguna de esas. Coges la de Glasol, y justo entre el Cyrano y el Ramen Kuma, ahí lo tienes. Baat.

Es un local de cocina fusión, no es exactamente nikkei, es tipo… te hacen un curry y también una causa limeña. Tienen mucho asiático, pero más Tailandia, India, Vietnam, y leve brisa peruana, pero no temáis, de alguna mágica manera, encaja.
Nos sentamos, no tienen cerveza de tirador. El camarero nos ofrece quintos de San Miguel, o bien una Tyris. Vamos a por las San Miguel porque un par de Tyris, al ser artesanales, te cuestan como un empaste.
La carta está en la puerta, hay platos que pintan muy bien, combinaciones interesantes, poco comunes.

Al cabo de unos minutos, el camarero vuelve a tomarnos nota.
— ¿Lo sabéis ya?
— Sí, te vamos a pedir las croquetas, los wantones, dos paquitos, la ensalada… ¿Cómo vamos con eso? ¿Cortos? ¿Bien?
— Mmm… Yo pediría algo más.
— ¿Qué nos recomiendas?
— ¿Os gusta el curry?
— Bueno, solo por el sueldy, jaja.
— …
— No, o sea, sí, sí que nos gusta.
— Pues os recomiendo el verde.
— Perfecto, curry verde, vamos con todo.
Lo primero en llegar fue la ensalada. Es un plato tailandés que se llama Laab Moo, aunque, bueno, ensalada por decirle algo, porque realmente es un Whopper horizontal. Tiene lechuga, carne picada, cebolla, tomate y hierbabuena, pero lo que más destaca es la lima. Es fresquita y aromática, la sirven casi fría. Por encima lleva cilantro y como un krispi de pan o de algo crujiente. Nosotros nos la comimos haciendo barquitas con las hojas de lechuga.

Hubo un problema con los wantones. Resulta que no les quedaba la pasta de wantonear, y nos sacaron en su lugar dos baos. Pues nano, acierto. El relleno es de langostinos con salsa de ajo y calamansi. Un sabor muy potente, denso, salado, como de reducción muy reducida. El pan también muy bueno, una brioche pequeñita crujiente. Eso sí, de seis wantones pasamos a dos baos.

Vamos con las croquetas, de coliflor y espinacas. No te has comido una croqueta de coliflor en tu puta vida, Hulio. El caso es que se ve que los indios tiran mucho de esto y les queda bien. A nosotros nos las trajeron con una mermelada de melocotón por encima (pequeña gotita, solo para darle un toque) que le quedaba del rollo. ¿Ves a lo que me refiero con lo de las combinaciones cañeras?

Los Paquitos de cordero. Hubo una movida hace poco en la que el lobby del cordero, apoyado por alguien que sabe de marketing, y de hacer cosas en internet con gente, puso de moda este bocadillo que hace dos años nadie conocía. Yo estoy súper a favor de obra, porque nano, hace diez años nadie sabía lo que era un aguacate y el vermut era de abuelos, y ahora no podemos vivir sin ellos. Ahora todos los bares tienen su bocata de cordero, pues a tope con eso.

Este está de putos cojones. Está brutal, en serio. El pan para empezar no es el típico pan, y además lleva dentro caponata y rúcula. La caponata es el pisto este siciliano de berenjena y olivas que está maravilloso. Todo bien, todo funciona. El cordero magro, pero jugosón. Podría haberme comido tranquilamente la piscina municipal de Nazaret llena de bocatas como ese. Meloso, sabroso, marcadlo en las recomendaciones.
Entonces aparece el camarero con unas gyozitas.
— No, nosotros no hemos pedido esto.
— Ya, pero como antes solo os he sacado dos baos, en cocina quieren sacaros esto, porque además estamos tardando un poquito, porque fuera estoy yo solo y tal. Que lo disfrutéis.
Nano, puta clase, estilo, joga bonito. Claro que sí.
Son unas gyozitas como de gamba, no es el relleno de los baos. Llevan una salsita poco identificable, pero asiática y cebollosa. Muy ricas, parecen caseras.

Y llega el curry verde. El camarero lo deja en la mesa con ceremonia. Aparentemente es pollo nadando en una sopita lechosa, con un buen puñado de cilantro y hierbas por encima.
¿Qué pasa cuando lo pruebas?
Pum.
Pupilas dilatadas.
La gente de mi cabeza corre de lado a lado abriendo archivadores con papeles, carpetas, y buscando vídeos en YouTube. Hay fuego. Dos están follando sobre la fotocopiadora.
Se me ocurren un montón de cosas.
Para empezar, esto está de la hostia. Es uno de los mejores currys que he probado y aparentemente es súper simple.
Para seguir, vale doce pavos. Se supone que los que pilotan en Valencia de curry son los del Bouet, y te clavan 22 pavos y pico por un curry. Bien. Este no tiene NADA que envidiarle a uno de esos currys. Ahora mismo le otorgo el título de CURRY DEL PUEBLO, es el curry de la revolución, el curry que llega a alimentar a la clase obrera, el Cheguecurry, el Martin Curry King.
Todos los sabores presentes, pero equilibrados. El arroz perfecto, picor suave, la salsa para comer a cucharadas, el pollo en su point. Todo bien, chavales, hablamos de un Golden Okey. Llevamos dos cosas muy recomendables.

Nuestro afán gorrino, avivado por la botella de vinate y lo bien que nos estaba entrando todo, nos llevó a pedir dos postres: el lingote de chocolate, y la pavlova de merengue con maracuyá.
El lingote de chocolate tiene algo entre tarta y brownie. Lleva naranja y dátiles, yo creo que los dátiles con el chocolate bien, la naranja ya tal. Hay gente que es muy fan de eso, pero me pasa como con los bombones que llevan menta, si los quieres tú, cógelos.

La pavlova de merengue te va a recordar seguramente a nata, que con el cítrico dulce del maracuyá, se mezcla y se convierte en una especie de pie de limón. Sabe a eso.

Tras los cafés, estuve tentado de pedirle la batcuenta al camarero, pero igual con el chistazo del curry ya íbamos bien.
Pues el batprecio… 94,53€. El Baat nos salió a 23,5€ por persona.

¿La sabes, no? A tope de okey de los okeyores para el Baat. El curry supremo, el Paquito brutal, con vino, postre, café y terraza, 23 y medio.
Ahí os lo dejo, usadlo con sabiduría.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (5)
michael
Hola,
Gracias por su revisión de BAAT y sus okeys, especialmente el Golden okey para nuestro curry.
Siguiendo tu premisa. agradecemos el reconocimiento de nuestros platos interesantes y bien elaborados a un precio razonable. ¡Esto puede ser un desafío en Valencia!
un saludo
equipo BAAT
Isabel
Hoy he cenado aquí y me ha encantado todo. Por la noche tienen dos menús: uno por 20€ y otro por 23€, no incluye bebida y la diferencia es que el más barato incluye un entrante más. Hemos comido causa limeña, muy buena, y las croquetas que mencionas, que me han encantado. El curry me ha gustado mucho, y de postre me ha encantado uno de coco y el de chocolate con naranja (puede ser una combinación algo particular, pero para mí, genial).
Johnny
No sé cómo la llamará tu abuela, pero tú la sigues llamando Antiguo Reino aunque have treinta años que le cambiaron el nombre y se llama Reino de Valencia, sin antigüedades ningunas.
Mer
Estaba riquísimo pero lo han cerrado…
Rafa
Que pena que cerraran este sitio, lo recuerdo como uno de los mejores restaurantes de cocina fusión de toda Valencia. Allí probé por primera vez las alitas al estilo coreano con esa salsita picante que ahora está tan de moda y que las recuerdo como maravillosas. La segunda vez que intenté ir y ya tenía la reserva hecha y todo, fue justo la semana que nos encerraron cuando lo del Covid, que mala suerte. La verdad es que es un sitio del que me acuerdo mucho y hecho mucho de menos pues que yo sepa no existe otro hoy en día en toda la ciudad que ocupe gastronómicamente hablando su lugar.