A ver, no iba a abrir este melón, pero mira.
La semana pasada estaba yo tomando algo por ahí (seguramente algo al sol y con una sombrillita, porque era Semana Santa), y me llega un Whatsapp de una amiga, con un pantallazo.
Era una captura de la web de Va de Bo, en la que se podía leer ”El consumo mínimo por comensal, es de 40€. En caso de no llegar a dicho importe, se cobrará el mínimo establecido”. Vale.
Por si no sabéis de qué va el tema, algunos restaurantes han empezado a imponer un precio mínimo, que tiene que pagarse, lo consumas o no. Es decir, si vais a cenar tres colegas, la cuenta va a ser siempre de 120 pavos como mínimo. Si por alguna de aquellas no llegas a ese importe, lo pagas igual.
La primera impresión es de rechazo, por supuesto, arrugue de nariz. ¿Estamos locos? Pero también creo que hay que enfocar esto de una manera un poco más sofista, y entender el argumento del contrario.
Se me ocurre subir el pantallazo a Instagram, para ver qué opina la gente, y de repente se desata el caos. En un par de horas me llegan cientos (literales) de mensajes, generalmente cortos, y generalmente en contra, pero también alguno de algún hostelero queriendo exponer sus razones.
Los tiros van siempre por el mismo sitio.
“En Madrid es bastante usual”
“Es que te vienen mesas con niños que no comen, pero ocupan el espacio”.
“Es que a veces la gente se tira dos horas con una cerveza y una ensaladilla y pierdes esa mesa”
Que yo te diría… Sí, es cierto. A veces los comensales somos auténtica basura, y a veces la gente reserva y no va, si es que es verdad, lo sabemos todos y está fatal, pero mi pregunta es… ¿Cuánto te pasa eso?
¿Te pasa tan a menudo como para que realmente tengas que blindarte? O sea… ¿De cada 100 mesas que van, cuántas dirías que piden solo una ensaladilla y una cerveza? ¿VEINTE? ¿Dirías que la mitad van con niños que no consumen? Porque no sé, yo creo que el porcentaje de comensales que practican el gastroterrorismo tiene que ser bastante más bajo.
Anyway.
No podemos olvidar tampoco que se trata del negocio personal de alguien, y en lo tuyo, tú mandas y decides. Si un día te apetece que a tu restaurante entre solo gente vestida de verde, pues tienes todo el derecho. Por ahora, y que yo sepa, lo están haciendo en Casa Carmela, Flama, El Rincón Gaucho, Va de Bo, e imagino que la lista seguirá creciendo, igual que creció en su momento la lista de los que doblaban turnos. Santa Rita, por ejemplo, no deja compartir principales. E insisto xics: su casa, sus normas.
¿Qué opino yo? Pues a ver.
Yo creo que cualquier cosa que se hace forzada, disuade.
Es como subir a casa de alguien después de una cita. Ya SABES que te lo vas a follar, vas porque quieres, pero imagínate que en la puerta te dice:
– Bueno, aquí está el contrato. Tienes que firmar esto, para que yo tenga asegurado que vamos a follar. Pon tu nombre aquí…
Ufff. Bajona. No es lo mismo ir a follar por voluntad propia que TENER que follar. Yo quiero sentir siempre mi libre albedrío, y la brisa en el pelo.
Supongo que el hostelero sabe a lo que se expone, y supongo que tras un breve arrebato así como de ira general, la gente seguirá yendo igual (como con lo del doble turno), porque admitámoslo, a la clientela de esos sitios, 40 pavos no le escuecen. El plato de paella en Carmela lleva tiempo costando 26, y no cabe un alfiler. Alfiler noruego, pero alfiler.
Por cierto, dato anecdótico: ¿Sabéis que hace años, los bares de conciertos pagaban al grupo que iba a tocar? Normalmente era un 30% de la barra que se hacía cada noche. Si el grupo llevaba a un montón de colegas bebedores, el dueño sacaba pasta, y todos ganaban, y si no, pues todos perdían. Esto fue así durante un montón de años, hasta que un día, una de las salas, que creo que fue el Wah-Wah dijo… Espera.
A partir de ahora me vas a pagar tú a mí en concepto de alquiler de sala, y si quieres sacar pasta de este bolo, pues vendes entradas, o camisetas, o te lo montas como quieras, pero yo me llevo el alquiler y todo lo que se recaude en la barra.
Los músicos montaron en cólera ¿Pagar por tocar? Eso es lo último ¿Qué se han creído? Como si no hubiera más salas.
Bueno, pues sorpresa, no había muchas más. En cuestión de semanas todas vieron el negocio, se subieron al carro, y cuando ya no se podía tocar sin pagar en ninguna sala, los músicos descubrieron cuán elásticos podían ser sus ojetes, y tragaron, porque no había otra.
Ahí es donde voy. Si lo hace uno, pues siempre se podrá elegir, pero si lo hacen todos…
Me extrañaría que en los próximos meses, locales tipo Rausell, Goya, o Gran Azul no dijeran…
En fin. Nada, era un poco por charrar con vosotros, porque en el fondo, yo a esos sitios no voy.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (8)
el fer
Después de leer todo esto y de divagar y reflexionar largo y tendido, no puedo hacer otra cosa que formularme la siguiente pregunta: ¿Entonces eres una chica? O chico gay (que también es otra opción, tu picha, tus normas). No sé por qué siempre te imaginé chico, fallo mío. Lo de los 40€ un poco mojón, sí, he pasado por el aro en el Casal Carmela, entiendo a los hosteleros aunque soy de esa especie rara que llama para cancelar con tiempo e incluso llamo si veo que voy a llegar más de 10-15 minutos tarde, que sepan que no me he olvidado. Algo más sangrante es cuando te dicen que hay que cancelar con más de 24 horas de antelación pero luego son los mismos sitios que fardan de lista de espera. Perdona? Tienes gente dándose empujones por coger mesa pero tengo que pagarte un menú entero si te aviso de la cancelación la noche de antes? Eso ya me parece un tanto ilegal, cuando menos inmoral.
Alberginio
Lo que debería tener restricciones es comentarios como este, y penalización económica si me apuras
Andrés
Totalmente, Alberginio. Lo de «El Fer» es de poquísima comprensión lectora y/o de ser bien corto de miras. ¿Se lo explicamos?
el fer
Sí, por favor, ilumíname…
el fer
Soy todo oídos, qué te ha indignado tanto?
Juan Carlos
Valencia se ha convertido en un parque temático. A los valencianos de siempre se les ha encarecido la vivienda y ahora la hosteleria. Es el mercado, ley de oferta y demanda que dicen los economistas cuñados o de barra de bar. Si viene alguien que puede pagar 100.000 euros más por un piso por qué se lo van a vender al valencianito por menos? Si viene alguien que puede pagar de 60 euros por comer, por qué el valencianito va a poder comer por 25 euros?
Al menos siempre tiene uno la elección de entrar a un restaurante o no, o de hacerse una paella uno mismo en su casa (oh en qué casa si no puedo comprar un piso menor aún un xalet para los domingos hacer una paella como hacian mis padres en los 90. La única opción será irse a comer y a vivir allí donde no llegue el turismo.
Francisco
Ole y ole. No se va a esos sitios y ya está.
Fer
Yo lo tengo claro, local que haga esto local al que no iré, como dejé de ir a los que me obligaban a comer atragantado en hora y media. Su casa sus normas, mi dinero mis normas. Es así de simple.